La cantante que no muestra su rostro y otros disidentes de la fama

La cantante australiana Sia, con varios número uno y doce millones de discos vendidos, ha decidido no enseñar sus facciones nunca más

"Si cualquier persona, aparte de los famosos, supiera lo que significa ser famoso, no querrían serlo nunca"

Palabras de la cantante y compositora australiana Sia, quien desde hace varios meses canceló entrevistas promocionales e incluso se ha negado a dar conciertos (aunque con todo el dinero que gana componiendo para otros, no lo necesita). Hace poco llegó al extremo mientras cantaba su último gran éxito mundial, Chandelier, en el programa de Ellen DeGeneres, pero de espaldas a las cámaras en todo momento (mientras la bilarina del video, Maddie Ziegler, ejecutaba algunas acrobacias a su alrededor).

La decisión de no mostrar la cara ha resultado toda una estrategia comercial para Sia, como lo fue para Madonna el uso de imágenes religiosas, para los de la banda Kiss el enseñar sus lenguas o para Lady Gaga ponerse un traje hecho de bisteces. El mundo presta más atención que nunca a los rostros: Madonna afila cada vez más el suyo, Renee Zellweger aparece con uno completamente nuevo, Nicole Kidman ha vuelto a la tierra de la cirugía mientras dice que no le gusta, y Daryl Hannah parece llevar puesta sobre su antiguo rostro una extraña máscara de sí misma (se parece a lo que era, pero no es exactamente ella).

En medio de toda esta obsesión por los detalles en los rostros de las celebridades, Sia ha descubierto un nuevo motivo para que nos obsesionemos más: la ausencia de uno.

El año pasado, David Bowie presentó un nuevo disco, pero no dio ni una sola entrevista promocional y en su portada, la cara del artista aparece cubierta por un cuadro blanco. Fue casi al mismo tiempo que otro de los rostros más famosos del mundo, el de Beyoncé, estaba totalmente ausente de la portada de su álbum homónimo (que lleva vendidas cinco millones de copias y, que por cierto, contiene canciones compuestas por Sia). Su portada consiste en su nombre escrito en rosa sobre un fondo totalmente negro. Y, por supuesto, en la portada del más reciente disco de Sia aparece sólo la peluca que reproduce su ya conocido peinado. Son acciones bastante valientes en una era en la que cualquier artista debe hacerse selfies cada media hora y subirlas a Instagram, además de tomarse fotos con sus admiradores.

Esto nos lleva al curioso caso de Michael Jackson, tal vez la primera gran estrella que empezó exponiendo su cara en todas las plataformas posibles y luego decidió ocultarla con muchísimas máscaras. En ninguno de sus últimos videos había un primer plano del artista (si es que estaba presente, porque en muchos ni siquiera aparecía). You rock my world fue uno de los videos musicales más caros de la década pasada, pues dura 13 minutos, aparece Marlon Brando… y a su estrella principal apenas se le ve el rostro. En la portada del disco Invincible aparecía una imagen quemada y pixelada del rostro de Jackson, que bien podría ser de 2001 o de 1995. Algunas versiones dicen que los ejecutivos exigieron pocos planos cerrados de Jackson para no asustar la público. Otros dicen que el propio artista lo pidió, movido por su inseguridad y timidez.

Curiosamente todos estos artistas de los que hablamos y que ahora deciden esconder sus facciones son los mismos sobre los que lo sabemos todo y cuyas intimidades han sido explotadas por la prensa (o por ellos mismos en entrevistas). Es el caso de Sia, que, en contradicción a su timidez física, suele hablar abiertamente de su adicción a las pastillas tranquilizantes y de sus intentos de suicidio, aspectos por demás privados.

Uno de los actores de Hollywood más perseguidos por la prensa (y últimamente bastante propenso a meterse en problemas), Shia Labeouf, apareció hace poco con una bolsa de papel en la cabeza mientras pasaba por una alfombra roja. Y hay otros que incluso lo pensaron antes: artistas introvertidos que no quisieron aparecer en los medios, aunque sin trabajos tan exigiesen como el de las estrellas del pop. Por ejemplo los escritores Thomas Pynchon o J.D. Salinger, de quienes apenas existen fotografías. Otro caso similar es el de los inetegrantes de Daft Punk, quienes siempre actúan y asisten a las entregas de premios con cascos de robot puestos (TMZ logró fotografiarlos una vez sin ellas y las imágenes dieron la vuelta al mundo). El grupo de electrónica sueco The Knife siempre actúa con máscaras venecianas y en ambientes oscuros.

La intención de todos parece ser la de querer hacer un trabajo artístico reconocido en el mundo entero, pero sin llegar a ser famosos. Pero la fama, ese monstruo que todo lo transforma, decidió rebasarlos por la derecha y sin poner las direccionales: pero ellos optaron por eludirla y se hicieron famosos precisamente por eso.

Michael Jackson, la estrella que primero expuso su cara al mundo y luego decidió ocultarla. El rey del pop no incluyó ningún primer plano de su rostro en sus últimos videos.