La vida de Al Capone resumida en tres actos

Al Capone, el enemigo público número uno de la ciudad de Chicago —hasta que llegó El Chapo Guzmán (¿Viva México?)— murió hace 70 años. ¿Cómo llegó a ser el delincuente más famoso de la historia?

Dicen que nombre es destino. Capone, el apellido del gánster más famoso del mundo, significa literalmente jefe de la mafia, en italiano. Un niño robusto, hijo de inmigrantes italianos, se convirtió en el delincuente más famoso del siglo XX. Aquí partes de su historia que, como las grandes, debe ser contada en tres actos.

PRIMER ACTO: Ascenso meteórico

Alphonse Gabriel Capone nació el 17 de enero de 1899. El hijo de los inmigrantes italianos Gabriele y Teresina Capone abandonó la escuela a los 14 años para hacer dinero en las calles: uno de sus primeros empleos fue como encargado de una dulcería en su natal en Brooklyn, Nueva York, donde tiempo más tarde conocería al que fuera su mentor, el capo Johnny Torrio, conocido en el bajo mundo como Papa Johnny y considerado como el arquitecto de la estructura jerárquica de la mafia moderna.

El joven Al se unió a las pandillas juveniles Brooklyn Rippers, Forty Thieves Juniors y Five Points y trabajaba como cadenero del restaurante Harvard Inn. Una noche, un Capone borracho se quiso pasar de listo con una mujer. El hermano de ella, Frank Gallucio, se molestó y sacó una navaja con la que hirió al capo a la altura de la mejilla izquierda. Capone lo contrataría más tarde como su guardaespaldas: “Las cicatrices quedaron tan hermosamente paralelas, que su autor merecía ser recompensado con un empleo decente", dijo con el humor negrísimo que lo llegaría a caracterizar. Había nacido así Scarface (cara cortada).

SEGUNDO ACTO: El rey de Chicago

Ya en Chicago, su mentor Johnny Torrio sufrió un atentado que casi lo mata. Tuvo que huir a Sicilia, pero dejó el negocio ilegal de la venta de alcohol —recordemos que estamos en la tristísima era de la Prohibición estadounidense, a principios de los años veinte— y la prostitución en manos del joven Al, quien entonces tenía sólo 22 años. Los negocios iban en aumento, sobre todo por la participación del alcalde de Chicago, William Hale Thompson, y la Policía de la ciudad. La “paz” entre ambas partes terminaría abruptamente el Día de San Valentín de 1929. Ironías.

La mañana de aquel 14 de febrero, los hombres de Capone —disfrazados como policías— irrumpieron en la casa ubicada en el número 2122 de la calle North Clarkde, donde se encontraban varios miembros de la pandilla rival que lideraba el irlandés Bugs Moran. Los matones de Al pusieron contra la pared a los otros delincuentes, hicieron que levantaran las manos y los fusilaron sin más. La Policía —esta vez la de verdad— encontró los cadáveres por la noche, rodeados de más 70 cartuchos de metralleta. Fue un sangriento San Valentín.

Se dice que las ganancias de Al Capone eran de 100 millones de dólares al año (unos mil millones al cambio actual) y sólo sus gastos de seguridad ascendían a más de 200 mil dólares a la semana. Dinero sucio que necesitaba “lavarse” y Capone —el chico más listo de Brooklyn— tenía un plan. Se asoció con la cadena de lavanderías Sanitary Cleaning Shops Inc. para limpiar sus ganancias. De ahí la expresión “lavar el dinero”, tan famosa ahora.

TERCER ACTO: Caída del imperio

El hombre que abrió un comedor gratuito para los desempleados de Chicago —de acuerdo con el Chicago Tribune alimentaba a más de 5 mil personas al día— dejó de ser popular entre la gente a raíz de la Matanza del Día de San Valentín. El FBI encomendó al agente federal Eliot Ness (a quien daría vida Kevin Costner en Los intocables de Brian de Palma) que armara un caso para encarcelar a Capone, pero no había tal: no se podía vincular a Al con ningún delito… Hasta que siguieron el dinero.

En mayo de 1929, Capone fue detenido cuando entraba en un cine de Atlantic City, por portación ilegal de armas. Pasó un año en la cárcel, tiempo suficiente para que Ness y compañía armaran el caso en su contra por evasión de impuestos. El 17 de octubre de 1931, Al fue declarado culpable de tres cargos por un jurado que no pudo corromper y que lo condenó a 11 años de cárcel.

Scarface, quien en sus días de vino y rosas vivía en una suite del hotel Lexington, en Chicago, pasó sus últimos días en una pequeña celda de la famosa prisión de Alcatraz. Nunca se recuperó de su reclusión. Salió libre para morir en su mansión de Miami, el 25 de enero de 1947, víctima de sífilis, neumonía y un derrame cerebral. Su tumba se encuentra en el cementerio de Monte Carmelo, en Hillside, en el oeste de Chicago.