Mujer sin censura: entrevista exclusiva a Carmen Aristegui

Las batallas han sido duras. Pero Carmen Aristegui ha vivido para contárselo a más de siete millones de personas que la siguen en redes sociales.

Escenario: las alturas. A 150 metros del piso, Carmen Aristegui sonríe, posa y disfruta del aire frío que sopla en el balcón. Está en la suite presidencial del cuarto rascacielos más alto de Santa Fe. Hacia abajo se ven las azoteas de los edificios más pequeños, cientos de autos que circulan por las embotadas calles de la zona y oficinistas que corren a comer en alguno de los restaurantes. Todo en pequeño.

El vértigo parece natural. No para Aristegui. “Como pueden ver, no, no le tengo miedo a las alturas”. Y no le tiene miedo, entre otras cosas, porque sabe que siempre cae de pie. Y si acaso le fallaran los reflejos, tiene algunas vidas de repuesto. “Como los gatos”, dice divertida.

Lo dice en broma, pero, siguiendo esa metáfora, la periodista ha comprobado aquella frase de Winston Churchill: “En la guerra nos pueden matar una vez; en la política, muchas”. Aristegui agrega: “Y en el periodismo también. Para mi buena suerte, tengo más de una vida… como los gatos”, repite.

La batalla que más recientemente le ha costado una de sus vidas fue la salida de MVS radio. O, en sus palabras: “El golpe de censura provocado por la investigación periodística de la Casa Blanca del presidente Enrique Peña Nieto”.

De hecho, es todavía un campo por el que sortea las minas de los enemigos: “Todas las batallas han sido diferentes y difíciles. Esta última ha sido complicada porque nos han acosado judicialmente y eso representa muchas dificultades, entre otras, la pérdida de un tiempo valioso que deberíamos dedicar al periodismo pero que hemos destinado a estar en tribunales”.

El 13 de marzo de 2015 se transmitió por MVS el último noticiario de Carmen Aristegui. Acusada de abuso de confianza por haber integrado el nombre de la emisora a la plataforma de información MéxicoLeaks, esta es una lucha que la ha llevado a estar un año y 10 meses en tribunales, primero para conservar el espacio (respaldada por un contrato vigente, nos dice) y luego para responder a una demanda por daño moral, entablada por Joaquín Vargas, presidente de MVS, cuando se publicó un libro sobre el mismo reportaje de la Casa Blanca.

Pero ella está segura de que siempre cae de pie. Y si no le tiene miedo a 47 pisos de altura, menos a la censura. “El pleito ha implicado una complejidad que también hemos sorteado y que estamos dispuestos a ganar... porque vamos a ganar”. Su currículum respalda ese optimismo. En enero de 2008 W Radio decidió no renovar el contrato que la tenía al aire. La decisión se dio en medio de la controversia por la llamada coloquialmente “Ley Televisa”: en el noticiario el tema era ampliamente debatido y cuestionado ya que consideraba que favorecía a las dos más grandes televisoras al otorgarles el espectro digital sin necesidad de licitación. W Radio, que es parte de Televisa. Al salir del aire, un año estuvo dedicada, cuenta, a llevar a su hijo, Emilio, a la escuela, pero regresó a la radio en 2009 para conducir Primera Emisión, de MVS.

Ahí, el 7 de febrero de 2011 fue despedida luego de que comentó una manta de diputados del Partido del Trabajo en la que se insinuaba que el entonces presidente, Felipe Calderón, tenía problemas de alcoholismo. Ni una semana duró el despido. El 11 de febrero regresó al aire en la misma emisora.

Así que no es broma: siempre cae de pie. “Y hasta ahora —reflexiona— he gastado unas cuatro o cinco vidas… así que espero tener más de siete”. Si en los gatos es el oído el que les permite sortear caídas, en Carmen son otras armas las que le han ayudado a ganar las batallas: “Tenemos el convencimiento de que lo que nos toca realizar es importante para nosotros como profesionales, pero es más importante para un pedazo del país que sigue nuestra tarea. La mejor herramienta es la convicción, la transparencia y la honestidad en términos de nuestra actuación”.

¿Las heridas de guerra han sido muy duras? —Han sido las heridas propias de estas batallas, pero que se han convertido en fortalezas.

¿Ser mujer ha facilitado o dificultado esas luchas? —Es muy importante que una mujer se enfrente a tal o cual circunstancia, se interponga a ello, haga valer sus derechos y luche por ellos. Que una mujer luche por sus libertades y por lo que cree tiene un significado profundo en sociedades como la mexicana, que no han resuelto la inequidad, la desigualdad ni el machismo.

Algunas de esas batallas han sido en televisión, ¿considera que la televisión tiene una deuda con Carmen Aristegui? —No diría que la televisión me tendría que hacer justicia ni cosa por el estilo. Yo diría que lo que hemos podido hacer en televisión, yo y otros periodistas, porque no puedo regatear el trabajo de muchos colegas, es tratar de contribuir al periodismo crítico e independiente. Pero en su conjunto, la factura que queda es deficitaria. Ha habido momentos importantes en la televisión mexicana en donde algún reportaje o entrevista han marcado huella, pero no es una moneda de cambio constante que se haga trabajo libre, independiente y crítico.

—¿Entre esos momentos importantes está aquella entrevista de Julio Scherer al subcomandante Marcos en Círculo Rojo, el programa que usted conducía en Televisa? —Fue un momento importante e insólito. Tan insólito que lo seguimos recordando como un gran momento único y, me atrevo a decir, irrepetible.

—¿Por qué no ha encajado usted en la televisión mexicana? —Yo he trabajado muchos años en radio y televisión y ciertamente no hemos logrado, como país, que la televisión se convierta en esa gran herramienta transformadora de nuestra sociedad. Por eso nuestra democracia es tan pobre y no cuaja del todo, porque no tenemos el músculo del periodismo independiente y el ojo crítico permanente. La televisión tiene muchas deudas que pagarle a la sociedad mexicana, no ha estado a la altura porque ha sido parte de un sistema político que nunca se fue del todo, que no logramos desmontar cuando vino la transición o la alternancia.

 

 

¿Quieres saber más sobre Carmen Ariestegui? Lee la entrevista completa en nuestra edición de marzo.