La historia detrás de Bruce Jenner

¿Sabías que el padrastro de Kim Kardashian fue héroe olímpico e incluso ganador de un premio Razzie?

Pocas imágenes olímpicas pueden competir con la de la frágil adolescente rumana que posa desconcertada ante el primer 10 de la historia de la gimnasia (y es que los marcadores no estaban preparados todavía para los dos dígitos). Montreal 1976 fueron los juegos de Nadia Comaneci. Los juegos del primer boicot político y la maleta icónica tuvieron su mujer diez. Y también su hombre diez: el neoyorquino William Bruce Jenner, integrante de una sólida delegación americana que incluía entre sus nombres a mitos del deporte como Edwin Moses, Greg Luganis, Sugar Ray Leonard o Evelyn Ashford. Así, Jenner conseguía el oro olímpico en decatlón, la combinación de diez disciplinas olímpicas que corona al deportista más completo de los Juegos.

Nacido en New York en 1949, Bruce Jenner estaba destinado a cumplir el sueño americano. El del niño disléxico que tras obtener una beca universitaria vio rotos sus sueños de triunfar en el futbol profesional por una lesión de rodilla, pero que supera todos los obstáculos hasta acabar convirtiéndose en un héroe del deporte.

El joven Jenner había llegado a Montreal como una promesa y retornó a Estados Unidos convertido en el héroe que el pueblo de Estados Unidos necesitaba, que todavía lloraba la derrota en Vietnam y que permanecía inmerso en una guerra fría que se combatía en todos los terrenos, también los del juego. Y tal vez con más ardor que en ningún otro, ya que en Munich 72 el podio de decatlón había sido acaparado por atletas del este. Pero en 1976, el niño disléxico devenido en superhombre había vengado la afrenta.

Tras el éxito en los juegos, el anhelado héroe nacional se convirtió en objeto de deseo, era frecuente encontrar su imagen asociada a los más diversos productos y su torso desnudo aparecía en publicaciones como PlayGirl.

Jenner, conocedor del valor de su marca, no duda en utilizarla en sus distintos proyectos profesionales, que van desde vídeos de gimnasia a una línea de productos para aviones, videojuegos o el lucrativo negocio de las conferencias: charlas motivacionales en las que comparte su sabiduría sobre la superación al módico precio de 680,000 pesos aprox. por speech. Otra lección del niño con problemas de aprendizaje.

Bruce no tardó en cambiar los estadios olímpicos por los sets de televisión y las visitas a la Casa Blanca para ser recibido por el Presidente Gerald Ford. Y por el cine, por supuesto, pero ahí, el astro del deporte no tuvo tanto éxito y su paso por el musical “Can't Stop the Music” sólo se caracterizó por una colección de impagables imágenes del exatleta ataviado con camisetas cortas tipo mambo y una nominación a unos premios Razzie que ese año celebraban su primera edición. Imaginamos que ésa fue la primera vez que su espíritu ganador no sufrió al verse derrotado, ya que la victoria recayó en Neil Diamond por la (afortunadamente) olvidada versión moderna de “The Jazz Singer”.

Sólo que la derrota le llegó después, ya que en 2012 la cinta “Jack y Jill”, estelarizada por Adam Sandler y donde Bruce se interpreta a sí mismo, recibió la (des)preciada estatuilla para todo su elenco.

Si la ficción no le ha sido favorable, las ventas por televisión parecían ser lo suyo. Y es que antes de estar en reality shows, Jenner aparecía a principios de los noventa promoviendo en la madrugada productos para comprar desde casa. Y fue ahí donde llegó Kris Jenner a su vida, dando inicio así al imperio Jenner/Khardashian.

Pero hubo una vida sentimental previa, antes de que su unión con Kris les convirtiese en la versión armenioamericana de La familia Brady. En 1972, durante la consolidación de su carrera deportiva, contrajo matrimonio con Chrystie Crownover, una atractiva azafata que financió la carrera del emergente Bruce y con la que tuvo dos hijos: Burt (en homenaje a su hermano, fallecido en un accidente automovilístico) y Casey. Se conoce que Bruce es un hombre al que no afectan las rupturas, ya que entre su divorcio y su nuevo matrimonio no pasó ni una semana.

El 5 de enero de 1981, Bruce cerraba su etapa deportiva y entraba de lleno en la era del glamour contrayendo matrimonio con la actriz y compositora Linda Thompson, ex Miss Tenesse, ex novia de Elvis Presley (su historia de amor dio inspiración aun filme para la televisión en el que El Rey estaba interpretado por Don Johnson) y autora del célebre “I Have Nothing” que Whitney Houston cantó para la banda sonora más vendida de la historia y por la que Linda fue nominada al Oscar: "El guardaespaldas".

El matrimonio duró apenas dos años, pero aportó una nueva parejita al libro de familia de Bruce Jenner: Brandon y Brody, que en 2005 protagonizaron el reality “The Princes of Malibu” y a partir del cual Brody se convirtió en estrella habitual de “The hills", uno de los grandes éxitos de MTV e incluso consiguió su propio show y una presencia constante en los medios de Estados Unidos por su larga lista de amantes que incluyen a la cantante canadiense Avril Lavigne.

Con dos matrimonios a sus espaldas, cuatro hijos y una fe irreductible en el amor, en 1991, y tras cinco meses de noviazgo, Bruce contrajo matrimonio con Kris Kardashian, ex mujer del abogado de origen armenio Robert Kardashian, intimo amigo y asesor legal de O.J. Simpson durante su juicio por asesinato, y madre de cuatro vástagos. Sí, cuatro, exactamente igual que el fértil Bruce. El matrimonio que ha llegado a su final en 2014 tras 23 años de matrimonio deja, adivinen, dos hijas en común: Kendal y Kylie Jenner, elegidas por la revista Time como dos de las adolescentes más influyentes del mundo y habituales de todo evento.

De los últimos años de Bruce Jenner se le ha visto en el reality "Keeping up with the Kardashians", donde generalmente se le ve, con sensatez y botox, calmando los ánimos de su hiperemocional familia.

De su transición o no a mujer se tienen pistas tras su paulatina conversión y sobre la cual los medios de Estados Unidos mencionan debatiéndose a diario entre analizar el último tono de laca de uñas de Bruce. Una esquizofrenia informativa a la que hay que añadir los constantes rumores sobre un posible nuevo reality que sólo esperaría el nuevo nombre de Bruce para diseñar su logo.