Wimbledon, el césped sagrado que atrae a las mejores celebridades e incluso a la realeza

Le presentamos el evento deportivo en el que la realeza y el mundo del espectáculo convergen y acaparan incluso más miradas que los propios protagonistas del juego.

Desde 1922, el torneo de tenis más famoso del mundo le ha dado un sitio privilegiado a la nobleza. Ese año abrió sus puertas el palco real, con capacidad para 74 personas y una selecta lista de invitados. El presidente del All England Lawn Tennis Club es la persona encargada de enviar las invitaciones, siempre tomando en cuenta las sugerencias del Comité Organizador del torneo y de la Asociación Inglesa de Tenis.

La invitación al palco real va acompañada de un riguroso código de vestimenta. Los hombres tienen que llevar traje y corbata en colores claros, mientras que las mujeres suelen usar vestido corto, considerando que los partidos son durante el día. El sombrero ha dejado de ser un requerimiento para las damas, considerando que podría obstruir la visión de otros asistentes. Y es que de no elegir una vestimenta adecuada, el beneplácito de recibir una invitación puede convertirse en una pesadilla por las críticas de la prensa rosa.

Al finalizar la jornada tenística, los invitados acuden a la casa club para tomar el tradicional té y otras bebidas, acompañadas de un refrigerio, todo cortesía del club. La lista de invitados suele estar conformada por miembros de la realeza, funcionarios de gobierno, socios comerciales, personajes del mundo del tenis, representantes de distinguidos medios de comunicación internacionales y, por supuesto, muchas celebridades. 

En la hierba londinense, Jude Law se siente como en casa, pues al ser británico, conoce perfectamente el entorno de Wimbledon y la estricta vara con la que se mide a los invitados al palco. Caso similar es el de Hugh Grant, quien al tener una trayectoria profesional tan extensa, se ha convertido ya en un habitual invitado a los partidos más importantes en la cancha central. 

La invasión de Hollywood a Wimbledon se ha engrosado con la visita de Samuel L. Jackson, el famoso actor de 68 años que cuando asiste, no pierde detalle de un solo punto. El australiano Chris Hemsworth y su esposa, la modelo española Elsa Pataky, también han disfrutado en directo del mejor tenis del mundo. Beyonce no solo ha asistido a Wimbledon, sino que ha sido halagada por su buen gusto para elegir el outfit indicado para el palco real. Y el rompecorazones Bradley Cooper suele asistir todos los años al torneo, solo que no siempre con la misma pareja.

Los empresarios también aprovechan las dos semanas que dura el torneo para viajar a Inglaterra y rodearse de la crema y nata del tenis, como es el caso de Richard Branson, el magnate propietario de Virgin, o el fundador de Oracle, Larry Ellison, quien ha demostrado abiertamente su fanatismo hacia el tenis, y es que no solamente se le ha visto en Wimbledon, sino en varios de los torneos más importantes del mundo, acompañado de la ucraniana Nikita Khan, su novia 45 años menor. 

En esta edición, ya hizo su aparición David Beckham, quien casi no falla ningún año. Otro deportista de elite, el español Sergio García, que recientemente ganó el Masters de Golf, fue invitado al palco real, y apareció con su chaqueta verde, como lo había hecho hace un año Danny Willett. El campeón de Augusta recibe ese famoso blazer, y García aprovechó que además combina perfectamente con los colores oficiales de Wimbledon. 

Pippa y James Middleton se han convertido en habituales asistentes al palco, no así el Príncipe Carlos y su madre, la Reina Isabel, quienes han dosificado su presencia en años recientes, y ahora son contadas las ocasiones en las que se les observa. Quien no puede faltar es la duquesa de Cambridge, Kate, quien además ejerce el cargo honorífico de patrona del All England Lawn Tennis Club. No siempre va acompañada por su esposo Guillermo, que suele aparecer hasta el último día del torneo en que se juega la final de caballeros, el día en que todo el mundo quiere ocupar uno de esos 74 asientos privilegiados.