Tessa Ia y ese salto de la actuación a la música

En entrevista exclusiva para Vanity Fair México, la cantante y actriz sorprende con un pop que es todo menos convencional.

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Desenfadada y sonriente, Tessa Ia posa ante la cámara luciendo una playera en la que se lee Smoking joint with your wife. Hace poco se cortó el cabello al ras para interpretar a Rosario Castellanos en la cinta 'Los adioses', y ahora lo trae cortísimo y platinado como sus ídolos Bowie y Lou Reed. La actriz y ahora cantante se despide de los flashes y se acomoda en la terraza para platicarme de Correspondencia, su disco debut. “Se llama así por un juego de significados, la correspondencia puede ser entre dos personas o conmigo misma”.

“¿Cómo quitarse el estigma de parecer solo otra actriz que canta?”, le pregunto a la chica que saltó a la fama por la película' Después de Lucía' y que en Twitter se describe como una “máquina de momentos”. Abre muy grandes los ojos para contestar: “No me gusta quedarme donde no estoy contenta solo por llenar las expectativas. Puse en pausa la actuación porque gente muy cercana quería que llevara la carrera que ellos hubieran querido llevar, no me sentía libre…”.

Tessa es hija de la actriz Nailea Norvind y del abogado Fernando González Parra, quien a su vez es padre de Camila Sodi. “No me veo como estrella del pop, el arte que hago es para mí”, asegura. “¿Te han censurado?”, pregunto: “Sí, Instagram quitó mi publicación porque salía un pezón. Era una foto que recorté por ahí para mi collage”.

Su abuela fue la artista y dominatriz noruega Eva Chegodayeva, de quien tiene tatuado el nombre en el antebrazo: “Fue mi máxima inspiración, hizo lo que quiso, inventó el apellido Norvind al llegar a México. Fue actriz, bailarina, showgirl, terapeuta sexual; pero no fue la mejor de las madres y como mujer era súper desesperante”, reflexiona.


Su disco, producido por el venezolano Gustavo Guerrero (director musical de Natalia Lafourcade) y Simón Hernández, tiene algo de la misma introspección ambivalente que proyecta al recordar a su abuela.

Las canciones que se lanzaron como sencillos (‘Elefantes’ y ‘Búfalo’) son pequeñas poesías que desembocan en un rock-pop extraño y encantador. Destacan además ‘Circo’, que inaugura el álbum y ‘Cascabel’, entre ritmos subibaja que no se despegan del formato pop, pero que se atreven con metáforas líricas como “demonios con moño” o “anillos en forma de cerdo”.

“Hago las canciones por instinto —explica— me la vivo batallando con mi propia mente y este es el resultado, siempre estoy en proceso de descubrirme. No quiero limitarme, y si un día se me ocurre que puedo ser una dominatriz como mi abuela, pues también lo seré…”, concluye con una sonrisa.