De cerdos y mentiras

Por el estreno de ‘Sr. Pig’, Diego Luna contó que el cine le sigue dando ganas de contar historias, aunque no sea tan buen negocio.

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Han pasado ya 15 años desde que le conocimos en aquel viaje de carretera llamado ‘Y tu mamá también’. Hoy, Diego Luna es también productor (de cine y teatro), guionista y director. Ha trabajado bajo la dirección de Gus Van Sant y Steven Spielberg; y junto a Gael García Bernal y Pablo Cruz, fundó la distribuidora y productora CANANA. Debutó como director con ‘Abel’ y contó la historia del héroe sindical latino en César Chávez. A fines de año, le veremos sumarse a la galaxia de Star Wars con un papel (resguardado con secrecía imperial) en ‘Rogue One: A Star Wars Story’. Mientras tanto, este mes estrena ‘Sr. Pig’, un roadtrip en el que dirige a Danny Glover y Maya Rudolph. Luna, nos habla de las bondades del cine indie, su voracidad y la odisea de trabajar con un cerdo semental.

Vuelve. Consciente de que “las películas como director te acompañan durante toda tu vida”. Y lo han cambiado para siempre: “Hoy estoy dispuesto a tomar más riesgos en términos de lenguaje, de qué historia voy a ir contando”.

Es voraz e insaciable.
Ante la narrativa del cine, “lo que no se me quita es el hambre, las ganas de contar historias y de seguir en esta profesión que no es tan buen negocio, pero que deja muchas satisfacciones”, dijo Luna.

Por definición independiente. Así cataloga al cine mexicano Diego Luna: “No vivimos una realidad donde haya estudios y grandes corporaciones tomando las decisiones; son individuos necesitando contar sus historias y encontrando, una vez que llegas al momento donde ya puedes filmar, una libertad absoluta que no se ve en todos lados”.

 

Se niega a ser llamado ‘maestro’. Eso, dice, ya no aplica. “El día que me pase me voy a desaparecer. Aunque llevo ya 30 años haciendo esto, siento que todavía soy joven. Eso es lo ‘chingón’ de esta profesión. Nunca llegas, no hay una meta”.

Autobiográfico
. En cada cinta, “involuntariamente”, aborda la relación padre-hijo. En la vida real es “muy, muy cercano” a su papá, el escenógrafo Alejandro Luna.

Sin embargo… ‘Sr. Pig’ tuvo otro detonante. “Está mas influenciada por la ausencia de mi madre (la diseñadora de vestuario Fiona Alexander)”.

Ama la improvisación
y durante el rodaje dejó los elementos libres para que las situaciones se dieran por sí solas.

Disfruta la sorpresa
y toda cinta en que participa debe ser distinta a lo que visualizó inicialmente. “Estoy muy acostumbrado a llegar al cine y ver una película que no estaba en mi cabeza”.

Buscaba rareza en los personajes de ‘Sr. Pig’.
No le bastó con un granjero afroamericano estadounidense viajando por México como protagonista. ¿Qué sería más extraño?, se preguntó. “Un cerdo semental de 120 kilos con unos testículos del tamaño de un balón de futbol. Eso está poca madre”.

Amistad inusual surgió entre Glover y el cerdo.
“Para la mitad del viaje, el cerdo y Danny ya eran mejores amigos”.

Del ‘spin-off’ de Star Wars dice:
“Me sentía como niño chiquito todos los días llegando a un set que me recordaba mi amor primario por el cine: esas historias que me cautivaron y me acompañaron durante mi infancia y adolescencia”.

Mentiras piadosas inventaba a sus hijos para poder acudir a la filmación. “Les decía que iba por cigarros o al gimnasio, ellos no podían saber”.

El misterio sigue.
¿Piloteará un X-Wing o un TIE Fighter? “No puedo decir nada porque me meten a la cárcel. Tengo que fingir demencia de aquí hasta diciembre”.

Luna es además coguionista de ‘Sr. Pig’, cuyo argumento desarrolló junto con Augusto Mendoza. En su tercera cinta como director Luna optó por la simplificación de varios elementos y reescribió la historia hasta la etapa de post-producción.