Siete cosas que Mariah Carey ha dicho (¡de verdad!)

La cantante inició su show en Las Vegas. ¿Qué mejor forma de homenajearla que con sus frases más genuinas?

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Hoy Mariah Carey cumple el sueño de toda diva del pop con tendencia a la vagancia: convertirse en punto de peregrinación en Las Vegas. Hoy, la cantante se une a ese privilegiado club de señoras compuesto por nombres como Celine Dion, Britney Spears, Shania Twain, Cher o Elton John que, un buen día, descubrieron que no necesitaban recorrer el mundo en un avión para engordar su cuenta corriente dando gorgoritos. Porque si Madonna dijo en su día que quería ser más famosa que Jesucristo, Mariah ha preferido conformarse con ser una suerte de Mahoma en el mítico Caesars Palace y que sea su montaña de fans la que vaya a ella.

Mariah Carey inició anoche una residencia de dos meses (ampliable a dos años) en el casino más célebre de Las Vegas, escenario en el que todos los miércoles, sábados y domingos, a cambio de más de 3,500 pesos, podrás escuchar los 18 números uno más importantes de su carrera. Un obligado tour de Greatest Hits en el que sonarán canciones como Hero, My All, Hearthbreaker o Touch My Body con el que Mimi no solo justifica la publicación de su nuevo recopilatorio #1 to Infinty, sino que también demostrará que, a pesar de esa imagen de dejada que tanto ha cultivado los últimos años, la suya es una carrera que merece ser reconocida más allá de Without You o All I Want For Christmas It’s You. De hecho, esas dos ni siquiera están recogidas en este álbum de grandes éxitos. Exacto, todo esto confía la cantante en su catálogo.

Porque la Carey, más allá de sus estilismos invernales en Aspen, su obsesión con el Photoshop, su cursilería innata y ese gusto tan suyo por la ropa varias tallas más pequeña, es una gran artista a la que han hecho mucho daño falsas notas que incendiaron la red como aquella frase en la que supuestamente afirmaba que le “gustaría estar tan delgada como los niños de África, pero sin moscas, ni muerte ni eso” o aquella famosa foto posando con un mendigo en una silla de ruedas. Nos hicieron reír, cierto, pero eran mentira –Glitter también nos regaló grandes carcajadas, pero por desgracia, aquello sí fue verdad–.

Definitivamente, hay muchas Mariah en Mariah (y no busques un chiste fácil en esto), así que qué mejor que recoger algunas de sus declaraciones reales más míticas, los #MariahCareyFacts, para reconstruirla.

“Mi madre es irlandesa, mi padre es negro y venezolano y yo… ¡Yo estoy bronceada, supongo!” Aunque hoy lo de crecer en una familia mixta en el Nueva York de los 70 se lo tome con filosofía, lo cierto es que Carey tuvo que aguantar que grupos racistas le quemaran el coche o le envenenaran el perro siendo una niña. Si alguien tiene derecho a hacer este chiste, es ella.

“Si solo me ves como una princesa, entonces no has entendido quién soy y todo por lo que he pasado”. Pensar en Mariah es pensar en limusinas, dúplex en Nueva York con armarios más grandes que todas nuestras casas juntas, muebles dorados y mucha brillantina. Pero esto solo es su venganza por todas las penurias que pasó antes de ser famosa. De hecho, antes de que Tommy Mottola le ofreciera su primer contrato en 1990, Carey trabajó de peluquera, camarera en restaurantes (aunque ha reconocido que no duraba en ninguno más de dos semanas porque siempre la despedían) y recogedora de abrigos en un ropero. Podría decirse que su estilo de vida no es un capricho, sino una venganza.

“No me importa que me comparen con Whitney Houston, hay gente mil veces peor con la que me pueden comparar”. Ser la heroína de tu propia historia implica buscarte una enemiga que dé dramatismo a lo que cuentas, y durante los 90 Mariah encontró en Whitney a la suya. Su animadversión era tal que ríete ahora de los enfrentamientos entre Madonna y Gaga. Pero los que se pelean se desean, y si estas dos acaban de reconciliarse en la gala del MET, Houston y Carey lo hicieron en 1998 para cantar juntos When you Believe para la banda sonora del filme de dibujos animados El príncipe de Egipto. O eso es lo que ellas decían, porque según los medios de la época, cada una grabó su parte por separado.

“¿Un dúo con Jennifer Lopez? Antes prefiero estar en el escenario con un cerdo”. Lo dicho, que Mariah muchas amigas dentro de la industria tampoco tiene. Además de J.Lo y Whitney, Mimi también ha tenido enfrentamientos con gente como Nicky Minaj, Rihanna y Madonna.

“Desde que tuve a mis hijos me he dado cuenta de que el 90% del peso que he perdido se lo debo a mi dieta”. Para todo lo demás, Photoshop.

“Está claro que Einstein y yo tenemos mucho en común”. El padre de Mariah era un ingeniero aeronáutico y su madre una cantante de ópera. Pero no es a su inteligencia a lo que se refería Mariah cuando soltó esta joya, sino a que el título de uno de sus discos es el de la fórmula de la Teoría de la Relatividad: E=MC2 . Si gracias a esa teoría en algún universo paralelo coinciden el científico y la diva neoyorquina, debemos tener por seguro que intentará repetir aquella famosa frase a lo Marilyn Monroe. Y no porque Mariah esté deseando que un Nobel de Física la ponga en evidencia, sino porque Marilyn es su estrella favorita. Tanto que uno de sus hijos, Monroe, se llama así por ella.

“Vienen en una bolsita que puedes llevar contigo a todas partes. A la gente le encantan y están muy ricos. Los puedes comprar de cacahuate o los de toda la vida”. Ésta fue la respuesta de Mariah cuando un periodista le preguntó qué opinaba de Eminem. ¿Entendió mal la pregunta? No, simplemente no quería hablar de alguien con el que mantiene una lucha abierta porque él asegura que mantuvieron relaciones sexuales que ella niega y le pareció más divertido contestar hablando de los famosos chocolates de nombre parecido al del rapero.

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