12 puntos por los que Mike Pence preocupa más que Donald Trump

Ultraconservador, homófobo, negacionista... Le presentamos al futuro vicepresidente de Trump, el mismo que heredará el poder si al empresario le pasara cualquier cosa.

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Las malas noticias son como el mal vino: reposadas saben mejor. Cuando despertábamos con la noticia de que Donald Trump había ganado las elecciones, el futuro se nos antojaba un lugar muy triste y feo. Y hoy no vamos a decir que nos espere un panorama lleno de prados verdes y gente riendo y bailando bajo un permanente arcoíris, pero hay que ser optimistas.

Vaya por delante que pase el tiempo que pase, la victoria del empresario siempre será un gran paso atrás en todos los aspectos. Pero estarán de acuerdo que el apocalipsis suena menos destructivo tras el discurso de un Trump irreconociblemente conciliador; del que después ofreció Obama, tendiendo la mano al republicano prometiéndole “una transición pacífica”; y sobre todo, de las emotivas palabras de Hillary reconociendo que, aunque estaba siendo un momento “muy doloroso”, el deber de los americanos ahora era recibir al nuevo presidente “con la mente abierta dándole la oportunidad de liderar el país”.

Cierto es que nada de esto ha evitado que miles de ciudadanos se hayan lanzado a las calles para protestar al grito de “este no es mi presidente”. Pero que los protagonistas políticos del momento se estén tratando con tanto respeto después de una campaña muy agresiva ayuda bastante a que nos atrevamos a hacer nuestras aquellas palabras que Tennesse Williams puso en boca de Blanche DuBois en "Un tranvía llamado deseo" y, hasta que se demuestre lo contrario, confiar en la bondad de los desconocidos.

Sobre todo porque las barbaridades que Trump ha prometido son de momento solo eso, promesas. Nunca ha tenido un cargo político y no sabemos todavía cómo se manejará cuando se siente de manera permanente en ese Despacho Oval que conoció gracias a una invitación de Obama. Lástima que no podamos decir lo mismo de algunos de los nombres que, a falta de confirmación oficial, suenan como firmes candidatos a entrar en el próximo gabinete conservador: Rudy Giuliani, Sarah Palin, Jeff Sessions... Todos con amplia experiencia política que ya han demostrado ser muy capaces de llevar a cabo políticas cero progresistas caiga quien caiga.

Aunque sin duda el nombre que más desconfianza levanta de todos es el del próximo vicepresidente de la administración Trump, Mike Pence, gobernador de Indiana que tiene a sus espaldas una larga carrera llena de insultos a mujeres, miembros de la comunidad LGTB y, en general, cualquiera que se salga de la ideología más ultraconservadora. Él es el hombre que trabajará codo con codo con Trump para hacer realidad su programa. Él, y no al showman Donald, es la persona a la que realmente deberíamos temer todo. Porque no solo gobernará en la sombra, sino que si a Trump le pasara algo como algunos desean, accederá al cargo del presidente de forma directa. Tenemos las pruebas.

1. Está en contra del derecho al aborto

De alguien que se define “cristiano, conservador y republicano, en ese orden” no cabría esperar otra cosa. Pero pocos políticos han demostrado tantas ganas de acabar con este derecho en territorio estadounidense como él, que ha llegado a decir frente a los micrófonos que sueña con el día “en que pueda mandar a la incineradora de la historia el caso Roe contra Wade”. Se refiere al fallo judicial de 1973 por el cual la Corte Suprema de los Estados Unidos reconoció el derecho al aborto.

2. Cree que la homosexualidad puede curarse

Y si cree que la homosexualidad puede curarse es porque cree también que se trata de una enfermedad. Cualquier ser humano que viva en el siglo XXI debería avergonzarse de expresar en voz alta este pensamiento. A Pence, no. De hecho, durante la campaña para entrar en el Congreso del año 2000, no tuvo ningún inconveniente de escribir en su página web que “había que destinar recursos a esas instituciones que dan asistencia a aquellos que buscan cambiar su comportamiento sexual”. Vamos, que no solo está a favor de las terapias de conversión sino que además propone que se destine dinero público para financiarlas. Curioso para alguien que piensa acabar con el programa Obama Care, la seguridad social que ha puesto en marcha el gobierno actual, porque está convencido de que el gobierno no debería ser responsable de pagar las facturas sanitarias de sus ciudadanos.

3. Ha votado en contra del salario igualitario

Entre algunas de las medidas progresistas llevada a cabo por la administración Obama encontramos la Lilly Ledbetter Fair Pay Act. Una ley aprobada en 2009 que toma el nombre de una mujer que luchó durante años para que le pagaran lo mismo que a sus compañeros de trabajo y que consiguió que el gobierno garantizara que todo el mundo que realiza las mismas tareas reciban el mismo salario independientemente de su sexo, raza, religión u orientación sexual. Una ley de lo más lógica, ¿verdad? Para Mike Pence no. Es más, durante el proceso de aprobación, el futuro vicepresidente votó varias veces en contra y, de paso, también de subir el salario mínimo.

4. Bloqueó las ayudas a los refugiados sirios que viven en Indiana

Una decisión que tomó como Gobernador en 2015 y que, por suerte, los juzgados declararon inconstitucional meses más tarde porque promovían la discriminación. Solo él sabe que tipo de leyes similares puede intentar llevar a cabo ahora que tiene acceso directo al puesto más poderoso del planeta.

5. No cree que los condones sirvan para nada

Así lo dijo en una entrevista en la CNN en 2002 donde aseguró que “los condones son una protección muy pobre contra las enfermedades de transmisión sexual y contra los embarazos no deseados”. ¿Su solución? Lo han adivinado: abstinencia. ¿O acaso no es el 99% de efectividad demostrada de los preservativos menos que el 100% que asegura no hacer nada? ¿Qué ser humano en su sano juicio desearía mantener relaciones sexuales no destinadas a la procreación?

6. También está en contra de los centros de planificación familiar

Y su justificación no fue otra que esta: “Si los centros de planificación familiar incluyen servicios de consulta sobre ETS y además realizan pruebas de VIH no deberían estar en el negocio de realizar abortos, así que mientras esto sea así, estaré en contra”. Y así lo hizo en 2007 iniciando una campaña para crear una ley que dejara de financiar este tipo de programas. Lo consiguió en 2011.

7. Sus políticas han aumentado los casos de VIH en Indiana

Mike Pence consiguió cerrar los centros de Planificación Familiar en Indiana, el único sitio donde se realizaban pruebas de contagio del VIH en todo el estado y se informaba sobre cómo evitarlo. ¿Resultado? En 2015 hubo un aumento tan espectacular de casos que tuvo que declarar el estado de emergencia pública sanitaria.

8. Cree que fumar no mata

Otra de las joyas que escribió en su sitio web durante la campaña para entrar en el Congreso en el año 2000. “Es hora de afrontar la realidad y, a pesar de la histeria popular y de las campañas interesadas por parte de la clase política y los medios, decir que el tabaco no puede matar”.

9. No apoya las leyes contra la discriminación LGTB

Y así lo ha declarado varias veces asegurando que los homosexuales no pueden ser tratados y defendidos como una minoría comparable a la que sí forman las mujeres u otras razas. Pero como decirlo no era suficiente, puso en marcha la Religious Freedom Restoration Act, una ley que permite a propietarios de negocios y, en general, a cualquier individuo de Indiana, a denegar servicios a miembros de la comunidad LGTB alegando que hacerlo entra en conflicto con su libertad religiosa.

10. Está en contra del matrimonio igualitario

Porque alguien que cree que los homosexuales pueden curarse... ¿Para qué va a permitir que se casen? Ya lo dejó claro cuando firmó la enmienda de Matrimonio Federal de 2003 para definir de manera oficial el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Nada más.

11. También contra las leyes que eviten la transfobia

Especialmente contra aquel mandato federal que Obama aprobó en mayo que permitía a los estudiantes a usar el baño que se correspondiera a su identidad sexual y no al del género asignado por nacimiento. “El gobierno no debe inmiscuirse en asuntos de esta naturaleza”, publicó Pence en un comunicado. Recordemos que cuando se publicó esta decisión del presidente saliente, y especialmente cuando en Carolina del Norte se aprobó una ley que prohibía esta libertad de elección, Trump prometió que en sus torres por supuesto los transexuales podrían usar siempre los baños que quisieran. Veremos cuál de las dos corrientes de opinión se impone en el próximo gobierno.

12. Estuvo en contra de eliminar el famoso “Don't Ask, Don't Tell”

Los militares en Estados Unidos pueden ser homosexuales, pero hasta hace poco tenía prohibido hablar de ello por ley. En 2010 esto se declaró incostitucional, algo que provocó la ira de Pence: “Como conservador, tengo una visión muy particular sobre los asuntos morales”, explicó. “No creo que debamos usar el ejército como espacio para realizar experimentos sociales”.

Historia publicada originalmente en Vanity Fair España.