Tenemos que hablar de Rihanna

No canta. No compone. No baila. No te la pierdas.

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¿Sabes quién es la estrella musical más exitosa del los últimos años? Seguramente responderás Beyoncé, que con su presencia de enviada de los cielos gusta a todo el mundo. Esa artista tiene cinco números uno como solista en la lista Billboard, que sumados a los cuatro que tuvo con Destiny’s Child hacen un total de nueve. Taylor Swift ha tenido un año sensacional y es famosa en el mundo entero por subir a famosos al escenario, por sus dotes como compositora y por tener cuatro números uno. ¿Katy Perry? Nueve. Que tiene tela.

Si ya tienes cierta edad dirás que sin duda es Britney Spears, por como revolucionó el pop hace mas de quince años. Pues tiene cinco. Los mismos que Christina Aguilera. Y si tienes todavía más edad dirás, sin duda, Madonna. Nunca se falla con Madonna. Pero fallarías esta vez. Porque Rihanna tiene un número uno más que Madonna, lo cual la deja empatada con Michael Jackson y a tres posiciones de Elvis, cuatro de Mariah Carey y seis de los Beatles.

Teniendo en cuenta que dos están muertos y la tercera se encuentra en un periodo de irrelevancia musical, es lógico pensar que en sus siguientes lanzamientos Rihanna seguirá quitando coronas. Suponemos que esos datos marean, pero son sólo para entender cómo incluso una artista en su cénit tenía de complicado acceder al número uno y como hoy, con la llegada de Internet y en sus horas más bajas, alguien puede alcanzar la posición sin despeinarse.

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Ahora vivimos un segundo crack de ventas con la entrada de los servicios de streaming y con un solo video de YouTube un artista puede pasar del puesto 99 al 1. Y ahí está Rihanna para subirse al tren. Supongo que ahora estará con los ojos como platos ante este dato. Rihanna gusta, se pueden bailar con entusiasmo sus canciones y es graciosa, pero no se merece ocupar el Olimpo, o al menos no al lado de nombres de ese tamaño.

Y mas si tenemos en cuenta que: a) no baila, b) canta regular y c) no compone ninguna de sus canciones. Las clásicas características que siempre se aducen a las súper estrellas de la música. Sin embargo se le conoce por su mal gusto en cuanto a hombres, sus malos modales, sus hábitos de alma de todas las fiestas. Cualquier persona concluye que sus méritos artísticos son... ¿abstractos? ¿diferentes? ¿nulos? ¿Como demonios, entonces, ha llegado a convertirse en la mayor estrella del mundo?

Love in a hopeless place
El mundo del pop se mide por el estándar de Michael Jackson. Hay que saber cantar, bailar y componer tu propia música. Si uno hace las tres cosas será alguien tocado por los dioses. Si no, hay que ser extremadamente bueno en al menos una de ellas. ¿Qué pasa con Rihanna? ¿Canta? No. Cualquiera que la haya visto en directo puede notar como abusa del pre-grabado (una especie de playback de un directo para dar una mayor sensación de naturalidad cuando en efecto se está haciendo riguroso playback) y tiende a no cantar los estribillos. ¿Baila? No. Se mueve, camina como una modelo y desafía al público con su actitud mientras a su alrededor hay muchos bailarines. ¿Compone? No. O casi nunca. Pero como buena tonadillera no le hace falta, tiene gente que escribe mas verdad sobre la vida de la barbadense que sobre la suya propia.

¿Has escuchado alguna vez una canción que 'sonaba a Kylie Minogue' pero en la que Kylie no tenía nada que ver? Rihanna, Kylie o Britney son casos de cantantes que no componen su propia música y que sin embargo han causado tal impacto en la música popular que hay canciones que sencillamente suenan como si fuesen de ellas. ¿Chandelier de Sia? Rihanna. ¿Cualquier cosa de Rita Ora? Rihanna.

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La verdad es que Rihanna tiene mucha suerte de haber nacido cuando lo ha hecho y no cinco años antes, por ejemplo. Las reglas de la lista de éxito Billboard no se basaban en las ventas únicamente, ya que aunaban ventas con la presencia en radios. Esto implicaba que para que un single de Britney fuese número uno tenía que reinar en las radios y a la vez mover grandes unidades de cd-singles. Es por eso por lo que tras Baby, One more time la mejor chica de de Kentwood, Louisiana, tardó 10 años en conseguir su siguiente número uno.

Cuando Rihanna llegó, Steve Jobs había asesinado el mundo de la música: para comprar singles no había necesidad de comprar cd-singles sino pagar 99 centavos y descargar una canción a tu iPod. Mucho mas fácil para el oyente casual, que ayudó a Britney –que nunca fue número uno con Toxic– a serlo con Hold it against me o 3.

Es todo una conspiración
El manager y guia de la carrera de Rihanna es Jay-Z. Por orden de importancia y para no iniciados: Marido de Beyoncé, padre de la hija de Beyoncé, cuñado de Solange, saco de boxeo de Solange, multimillonario hecho a si mismo, rapero que siempre se está retirando, dueño de marcas de ropa, equipos de futbol y sellos discográficos.

Jay-Z guía desde su debut la carrera de Rihanna. Y la ha guiado con mucho criterio. Verás, cuando Rihanna apareció no era la única chica de color de físico despampanante y poca voz que irrumpía en el mercado. También estaban Ciara, Nivea o Cassie, entre otras chicas sin apellido. Es normal que no sepas quien son las otras, pero si sepas quien es Rihanna.

Desde su creación, Rihanna ha sacado singles sin cesar, asfixiando a toda competencia posible. Hasta el punto en el que con su tercer disco lanzaba ocho singles con sus consiguientes ocho videos. La táctica de Jay-Z era muy sencilla: no dejar respiro para que nadie ocupase el hueco de su protegida. Pero lo de sus singles se queda en nada. Desde su debut a su sexto disco solo pasaron siete años. La norma no escrita es, al menos, año y medio entre proyectos. Pero Rihanna lanzaba discos cada temporada invernal ahogando, una vez mas, a su competencia y cimentando aún mas su estatus.

 

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