Pierre Sarkozy, el hijo del expresidente que en vez de político prefirió ser Dj

Su padre, Nicolás, busca volver a ser presidente de Francia en 2017, pero él prefiere el mundo agitando de las pistas de baile de Ibiza, Miami o Madrid.

Un aura romántica envuelve la figura del Dj. Ese artista nómada que habita en la oscuridad de los clubs y hace vibrar a su audiencia con sus mezclas. En nuestra historia, a esta profesión particular hay que añadirle un ingrediente excepcional: el apellido de uno de los políticos conservadores más famosos del planeta.


Pierre Sarkozy (París, 1985) llega a Madrid directamente de Ibiza, donde acaba de compartir cartel junto a Carl Cox —un dios de la electrónica—. “La isla posee una energía especial. La gente disfruta de la música de verdad, y el Dj atrae toda la atención”, me dice sonriendo mientras se quita sus gafas de sol, unas Ray-Ban negras. Se interesa por la ropa de la sesión de fotos y rechaza educadamente algunos zapatos. En su lugar, saca varios pares de tenis de su equipaje. “Entiendo la moda como un lenguaje. Me interesa como forma de expresión”, cuenta.


Entre foto y foto, Sarkozy nos enseña la última imagen que ha subido a su cuenta de Instagram. Una instantánea antigua de sus padres, Nicolas Sarkozy y Marie-Dominique Culioli, la primera esposa del expresidente de la República francesa. La pareja se divorció hace dos décadas, por eso el gesto resulta especialmente nostálgico. Fruto de aquella relación nacieron Pierre y Jean (1986).


—¿Es una ventaja o una desventaja apellidarse Sarkozy cuando uno se dedica a la música electrónica?
—Tiene su parte buena y su parte mala. La gente tiende a estereotiparte. Están quienes nunca hablarían contigo ni escucharían el sonido de tu voz y ya se han formado una idea de quién eres y cómo actúas. Y, al mismo tiempo, despiertas una gran curiosidad.

Su hermano siguió los pasos paternos y es consejero general de Altos del Sena y presidente del grupo Unión por un Movimiento Popular. Está casado y, con 30 años recién cumplidos, tiene dos hijos. La vida de Pierre transcurre en cambio entre aeropuertos y fiestas. En el último mes se presentó en Bielorrusia, Mónaco o Madrid.

“Mi familia me inculcó que el peor riesgo es precisamente no correr riesgos. Siempre me han apoyado, porque saben que la vida es muy corta y no tiene sentido desperdiciarla sin dedicarte a lo que realmente te apasiona”, reflexiona. Por el prestigioso Liceo Pasteur, la escuela de secundaria donde se formaron los hermanos Sarkozy, han pasado políticos, abogados, matemáticos y escritores notables. Quizá este no fuera el ambiente más propicio para formar una banda de hip hop, pero Pierre Sarkozy no paró hasta conseguirlo.


“Crecí escuchando música africana y americana: rhythm and blues, soul, house, hip hop… En el colegio no había muchos chicos que se interesaran por este tipo de música, pero encontré a dos y montamos un grupo”. Tenía 15 años y fue su primer proyecto musical. “Yo era el encargado de grabar, porque ensayábamos en mi habitación en casa de mi madre, así que paso a paso comencé a producir mis propias bases”, recuerda.
 

La música electrónica fue otra de sus pasiones precoces. “Nunca olvidaré la sensación de aquellos días en los que empezaba a salir por la noche y todo era nuevo. Escuchaba música increíble, que intentaba reproducir nada más llegar a casa”, recuerda. Estudió cine un año. También se matriculó en Derecho. Pero la música fue ocupando más y más tiempo hasta convertirse en su modo de ganarse la vida: “Mi herramienta para compartir mis emociones”. Es completamente autodidacta. “Por mi personalidad y el modo en el que reacciono con la jerarquía, siempre he necesitado descubrir la música por mí mismo, y no de una manera demasiado estricta”.


—¿Escapó de la política por la presión familiar?
—En absoluto. Siento mucho respeto por los que realizan este trabajo. No importa si son de derechas o de izquierdas, están trabajando para nosotros. Solo por eso se merecen un mínimo de consideración, estés o no de acuerdo. Sé cuánto dolor conllevan los insultos o las bromas sobre el aspecto físico. Es horrible. Es una labor muy desagradecida y admiro a la gente que escoge ese camino, pero yo nunca he querido vivir así.

El Dj y productor habla pausadamente y bromea a menudo. Por eso, cuando me dice que su mayor referente es Jesús pienso que me está tomando el pelo. “¡Para nada! Solo estoy tratando de ser sincero, aunque no suene demasiado cool. Soy creyente y mi mayor inspiración es el Evangelio”.

 

—Después del atentado de Niza, Francia has sufrido otro golpe en Normandía. ¿Te sientes seguro en tu país?
—Estoy hecho pedazos, porque además perdí a gente conocida el año pasado en los atentados de París. Pero me niego a sentirme inseguro. Estaría dando satisfacción a los terroristas. Esta es una guerra entre gente que quiere morir y gente que quiere vivir, y la religión es una razón falsa, una máscara para intentar parecer buenos.

Vecino de la zona oeste de París, Sarkozy acude cada día a su estudio al otro lado del Arco del Triunfo y adora ir al cine o jugar al futbol. Mantiene una valiosa relación con sus hermanos. Además de Jean, están Giulia, de cutro años, hija de Carla Bruni y Nicolas Sarkozy, y Louis, de 19, fruto del segundo matrimonio del político y Cécilia Attias. “Todo el mundo es lo suficientemente agradable e inteligente para dar espacio al resto y hacer que las cosas funcionen. Al final del día me hace más fuerte porque mi familia es más grande. Es una oportunidad”, asegura.


—Y tú, ¿crees en el amor para siempre?
—Esa es su principal definición. No estoy dicieno que todas las relaciones tengan que durar siempre, pero el sentimiento permanece. Una vez que lo has dado ya no puedes recuperarlo.

*Texto publicado en la edición impresa de octubre 2016.