Nueve cosas fascinantes –e inesperadas– que ha hecho Francisco I

Jorge Mario Bergoglio ha demostrado que es un hombre religioso distinto.

Etiquetas:

Cuando la Iglesia Católica sufría de una popularidad en descenso y cada vez mayor desprestigio por escándalos de pederastia y corrupción eclesiástica, problemas del conocimiento del entonces papa Benedicto XVI, llegó un hombre que cambió por completo la imagen de esta institución religiosa.

Para sorpresa de todos, no era ni italiano ni alemán, y ni siquiera europeo. El papa electo como el número 266 era un hombre de 76 años, porteño, latinoamericano, que recibía su cargo con una sonrisa y una gracia que nadie esperaba. Su nombre completo, se supo, era Jorge Mario Bergoglio, y llegó a suplir a un pontífice cansado que había renunciado a su cargo.

El próximo sábado 13 de febrero será la primera vez que Francisco I venga a México en calidad de papa, permanecerá aquí seis días. Amen de esta visita, hay otras “primeras veces” que este religioso ha aportado a la historia del mundo en su camino de casi tres años como líder de la Iglesia Católica.

Llámenme Francisco
En toda la historia papal, no había existido ningún religioso que adoptara este nombre que alude a San Francisco de Asís, patrono de los animales, el medio ambiente, un hombre entregado a una vida austera y justa, características que Bergoglio creyó afines a él y fue el primero en acoger este nombre.

Un papa latinoamericano…
Y del hemisferio sur. Nunca antes había sido elegido papa un hombre perteneciente a esta cultura, y que fuera jesuita.

Rechazo a los lujos
No es un secreto que El Vaticano es un Estado rico, que —entre otros ingresos— se mantiene por las donaciones de los países católicos y que sus santas sedes poseen obras de arte y reliquias sumamente valiosas y ostentosas. Quien ocupa el puesto del líder de este Estado, no suele vivir alejado de todos estos bienes.

Sin embargo, en un acto de congruencia y empatía con sus seguidores, Francisco I decidió residir en la casa de huéspedes de El Vaticano en lugar de la residencia papal usada por sus antecesores desde 1903, esto porque le parecía muy ostentosa y se sentía incómodo en ella.

Humildad no vista antes
Algunas otras muestras que ningún otro papa ha hecho y Francisco I sí: decidir no usar el trono de oro y en vez de ello, una silla de madera; ha rechazado vestir la ropa bordada con hilos de oro así como los crucifijos y anillos de metales y piedras preciosas (que se mandan a hacer para cada pontífice); solicitó que no le hicieran zapatos (por tradición, los papas usan calzado de piel roja) y ropas especiales, porque él usaría su ropa ordinaria.

Apertura a la unión de Iglesias
El próximo 12 de febrero, en La Habana, Cuba, en el marco de las visitas oficiales de ambos religiosos a América Latina, el papa Francisco y el patriarca de la Iglesia rusa, Kiril, se reunirán por primera vez en el Aeropuerto Internacional José Martí. Esta será la primera reunión entre un patriarca ruso y un papa desde 1054, cuando se produjo el Cisma de Oriente y Occidente.

Del mismo modo, ha buscado acercamiento con rabinos, con los religiosos no católicos, los no religiosos y hasta con el islam.

Papa mediático
Es verdad que ya otros papas habían acaparado portadas de revistas, pero Francisco I destacó por estar en Time y Rolling Stone al poco tiempo de comenzar su pontificado.

Si bien ambas publicaciones son de actualidad, la segunda puso a un líder católico por primera vez en su portada, algo destacado por ser una revista inclinada hacia lo musical y a un público joven.

Opositor a tradiciones de la Iglesia Católica
Entre ellas destaca su postura crítica hacia los sacerdotes que no bautizan a los niños nacidos de parejas no casadas o a los hijos de madres solteras, porque “apartan al pueblo de Dios de la salvación”.

Denuncia a la pedofilia
A diferencia de Benedicto XVI, pero por sugerencia de él, el papa Francisco habló abiertamente de la pedofilia, como ningún otro pontífice lo había hecho. Pidió que se actúe con decisión en todo aquello que se refiera a los casos de abuso sexual, promoviendo medidas de protección a los menores y ayudar a los que han sufrido algún tipo de violencia. Además, señaló la necesidad de aplicar las medidas debidas hacia los culpables.

Dado que es un delito en el que se ha descubierto que muchos culpables son religiosos católicos, Francisco I creó una comisión para la protección de los niños contra la pedofilia.

Aceptación de la diversidad sexual
En cierta conferencia de prensa, al habla sobre si los homosexuales son o no dignos de pertenecer a la Iglesia, el papa dijo algo inaudito: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”.

Ha sido claro en decir que no los juzgará, sin embargo, aún se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo y a que tengan hijos.