Miami de fiesta, Cuba de luto

Mientras unos salen a bailar y beber, otros lloran desconsolados por la muerte de Fidel Castro. ¿Por qué el líder de la revolución es tan querido y a la vez tan odiado?

Si hay algo que no despierta la muerte de Fidel Castro, anunciada el viernes a media noche, es sorpresa. A sus 90 años, el líder de la revolución cubana era un sobreviviente. Desde que el exmandatario le cedió el poder a su hermano Raúl por problemas de salud, las redes sociales lo dieron por muerto una y otra vez con rumores falsos que en más de una ocasión llegaron a los medios de comunicación.

El internet no fue el único que trató de asesinarlo. Fabián Escalante, uno de los hombres que estuvo a cargo de su seguridad y que todavía trabaja para el gobierno cubano, publicó un libro en el que detalla 634 formas en que la agencia central de Estados Unidos trató de matarlo. Pero ni la idea de poner explosivos en el tabaco que tanto fumaba, ni la examante que contrató la CIA para ponerle píldoras en su bebida, ni el bolígrafo con una aguja hipodérmica casi invisible con que planearon enterrarlo lograron su cometido.

Fidel murió de viejo, de enfermo. Algunos dicen que de cáncer, otros de apoplejía. Nadie sabe a ciencia cierta por qué en 2006 y debido a “los planes del imperio (Estados Unidos)”, su salud se convirtió en un secreto de Estado. Hasta que anoche, de boca de su hermano y en un mensaje televisivo -muy pocos cubanos tienen acceso a internet- se confirmó el fin de una era.

En Cuba el sentimiento es de conmoción. Su cuerpo será cremado como él lo había querido y la isla se vestirá de negro en los nueve días de luto que decretó el gobierno. Los edificios públicos  exhibirán la bandera nacional a media asta, "cesarán las actividades y espectáculos públicos", "la radio y televisión mantendrán una programación informativa, patriótica e histórica” y sus cenizas se pasearán por el país durante cuatro días.

Mientras tanto, a menos de 400 kilómetros de la Habana se vive una gran fiesta. Miami sacó sus cacerolas, tambores, su ron y sus banderas cubanas y decretó días de rumba. En imágenes de Reuters y EPA se ve a una multitud cubana eufórica, con letreros que dicen “No Castro, no problem”, "Satán, Fidel ahora te pertenece. Dale lo que él se merece. No lo dejes tener paz", y “Cuba libre”.

Famosos mandatarios también mandan mensajes opuestos. Donald Trump, quien no podía perder el protagonismo, publicó un comunicado a su estilo: “Hoy el mundo marca el fallecimiento de un brutal dictador que oprimió a su propio pueblo por cerca de seis décadas (…)”. El presidente de Venezuela Nicolás Maduro no sorprendió con sus halagos hacia el fallecido mandatario. “A 60 años de la partida del Granma de México parte Fidel hacia la Inmortalidad de los que luchan toda la Vida...Hasta la Victoria Siempre”, fue uno de sus tweets. ¿Por qué Fidel Castro despierta tantas pasiones?

Educación para todos

La Cuba hundida en la pobreza, con salarios mínimos de 23 dólares al mes y una escasez permanente de productos básicos no es el único legado de la revolución cubana. A los cubanos les gusta decir que viven como pobres, pero piensan como ricos y eso es en parte porque los grandes avances en educación que consiguieron los Castro les enseñaron a soñar en grande.

Según un reporte de Unicef, entre 2008 y 2012 la tasa de alfabetización de adultos en la isla fue del 99.8%. Todos los cubanos tienen acceso a la educación, desde el kínder hasta la universidad. Es uno de los mayores logros de la revolución: conseguir que millones de personas de bajos recursos se convirtieran en médicos o abogados, algo nunca antes pensado antes de 1959.

+Notas:

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Salud de primera

Cuba se ha ganado en los últimos años una reputación a nivel mundial como potencia médica. Y no es para menos: más de 50.000 de sus doctores prestan servicios en 66 países de América Latina, África y Asia. La salud en la isla es pública, gratuita y muchos medicamentos están subvencionados. No existen hospitales privados ni seguros médicos. Este es uno de los mayores logros que se atribuye la revolución cubana encabezada por Fidel: consiguió reorganizar su sistema con pocos recursos para darle acceso universal a este tipo de servicios. Según Unicef, la tasa de mortalidad infantil de menores de 5 años pasó de 13 por cada 1.000 nacimientos en 1990 a seis en 2012.

Hasta los políticos estadounidenses han halagado los avances médicos en Cuba. En 2014, cuando se desató la crisis del ébola, el exsecretario de estado John Kerry fue uno de los que los reconoció públicamente: "Cuba, un país de apenas 11 millones de habitantes, ha enviado 165 profesionales de salud y prevé enviar cerca de 300 más", dijo.

Opresión y censura

“Durante mi infancia y adolescencia Fidel Castro decidió desde lo que comí, hasta el contenido de mis libros escolares”, twitteó la periodista cubana Yoani Sánchez tras la muerte del mandatario. El hombre que intentó moldear la nación a su imagen y semejanza se ha ido… pero #Cubaqueda”, decía otro de sus posts.

Los ideales de igualdad, de progreso, de dignidad y de lucha en favor de los más vulnerables fueron aplaudidos por muchos en sus primeros años como presidente, incluyendo a algunos de los intelectuales más conocidos del continente, como Julio Cortázar y Gabriel García Márquez. Pero lo positivo se vio opacado por la opresión del gobierno hacia los que pensaban diferente, la censura de los medios de comunicación, así como las estrictas restricciones a los habitantes para salir del país.

Ese es uno de los motivos por los que Fidel no es muy popular entre los cubanos de la nueva generación, muchos de los cuales piden a gritos libertad y cambio. Como dijo hoy Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas: “El estado de libertad de expresión en Cuba, en donde los activistas siguen enfrentando arresto y acoso por hablar mal del gobierno, es el legado más oscuro de Fidel Castro”.

Pobreza y miseria

Para muchos, el exmandatario era tan apasionado con sus ideales que los persiguió a costa del bienestar del pueblo cubano. Su enfrentamiento con Estados Unidos, al que tildó hasta el final de imperialista, concluyó en el embargo comercial, económico y financiero del país norteamericano en su contra, impuesto en 1960. Ahí empezó el empobrecimiento de un país que hoy apenas exporta el equivalente a 2,956 millones de dólares, mientras que sus importaciones suman más de 9,500 millones.

Aunque el desempleo en el país es muy bajo, la mayoría de la población apenas vive con los sueldos que reciben. La generación que nació en los 90 vivió esas contradicciones de la revolución y la frustración de ser grandes profesionales con escazas posibilidades de progreso. Es por eso que muchos se fueron del país, algunos con permiso de Fidel y muchísimos más sin autorización. Una gran parte de ellos hoy vive en Miami y hoy festeja el fallecimiento de quien, en su opinión, los forzó a marchar. Cantan, bailan y ven por televisión a sus compatriotas, llorando a su líder revolucionario.