Margarita II: los 75 años de la reina más hiperactiva de Europa

La monarca danesa fuma, monta bici, recita, baila, tiene cuatro licenciaturas. ¿Te parece poco? Aún hay más.

Hay dos reinas en Europa: Isabel y Margarita. Ambas mantienen en común el número II como ordinal que acompaña al nombre con el que pasarán a la historia y la convicción de que una reina muere en la cama. Aquello de "¡El rey ha muerto, viva el rey!" es una proclama que siguen con fidelidad. Esa moda de abdicar parece costumbre demasiado moderna para la institución monárquica.

Pero de Isabel ya nos ocuparemos. Hoy le toca a Margarita, la peculiar reina danesa, que cumple 75 años el jueves. Y para festejar el aniversario están tirando la casa (en este caso el palacio) por la ventana.

Margarita es una reina poco ortodoxa. Fuma, monta en bici, escribe teatro, recita poesía, diseña trajes y baila. A menudo recuerda a las reinas de los cuentos infantiles capaz de desempeñar un papel ambiguo, de reina buena y mala a la vez. Peina moño, lleva corona y armiños y otras pieles como antaño las zarinas rusas.

Resulta habitual verla con estolas de marta, chaquetones de astracán, abrigos de pelo largo, incluso mantas de piel cubriendo las rodillas cuando pasea en calesa con su marido, el príncipe consorte Henryk. Las pieles forman parte de una de sus colecciones y parece no importar en exceso a sus ecologistas conciudadanos, Margarita II goza de una aceptación del 80 por ciento entre los daneses.

Sus otras colecciones son joyas y rosas.

La suya de joyas es una de las más valiosas del mundo. Entre ellas están la tiara y aderezo de turquesas que perteneció a Catalina la Grande, la original tiara de las amapolas, que incluso pudo ser un diseño de la propia reina; la tiara Orange-Nassau que se complementó con un impresionante collar de diamantes y perlas, del Khedive de Egipto; y un enorme broche también de perlas y diamantes del Príncipe Federico de Holanda. Todas ellas solo pueden ser utilizadas por las reinas danesas.

La colección de rosas, aunque importante, es menos valiosa, pero es el orgullo de la reina que cada día dedica un rato a su cuidado y acude a mercados callejeros a comprar nuevas semillas.


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