Shakespeare y celulares: los clásicos adaptados al cine 'teen'

Aprovechamos el 20 aniversario del estreno de ‘Clueless’ para estudiar la relación entre clásicos de la literatura y películas para adolescentes.

Shakespeare y reinas de la graduación. Jane Austen y suéteres rosas de angora. Pueden parecer ideas chocantes, pero funciona como un reloj, porque si por algo los clásicos alcanzan su posición de clásicos, es por tratar conflictos atemporales y eternos, adaptables a cualquier época y circunstancia. Sin embargo, los intentos de trasladar obras maestras de la literatura universal a un tiempo y espacio diferentes se saldan muy a menudo con estruendosos fracasos (no todo el mundo tiene el talento de Kurosawa, capaz de transformar sin temor El Rey Lear en Ran). Y he aquí que uno de los campos donde las adaptaciones literarias clásicas han tenido mejor suerte es, de manera sorprendente, en el a menudo denostado subgénero del cine teen.

Al cine para adolescentes le ocurre lo que a cualquier otro tipo de cine: hay unas cuantas obras maestras y muchísima morralla, pero al estar hecho básicamente con un objetivo económico claro y pocas ambiciones artísticas, la morralla suele tapar las joyas.

No obstante, incluso sus obras de uso más fácil y más fácil aún olvido se convierten de forma paradójica en interesantísimos ejemplos de las ansiedades y temores de su época por cómo tratan el sexo, el estatus social o los conflictos en el paso a la adultez. Tal vez esa falta de prejuicios –o de vergüenza- les lleva a rebuscar sin pudor en el cajón del canon de la literatura clásica en busca de argumentos universales para nuevas películas. Y así se logra el milagro de que argumentos y análisis escritos hace 200 o 400 años en unas circunstancias abismalmente diferentes encajan como un guante en películas contemporáneas. Veamos algunos de los ejemplos más paradigmáticos.

1. Clueless y Emma
La –quizá- obra cumbre del cine teen (Mean Girls es demasiado autoconsciente) supo tratar la novela de Jane Austen como un análisis social agudo no exento de mala hostia. Alicia Silverstone interpreta a la mejor adaptación de Emma que hemos visto jamás, una chica tan adorable como estrangulable que se entretiene solucionando la vida de los demás porque considera que su existencia de niña mimada es tan perfecta que le atemorizan los cambios que van de la mano con hacerse adulto. La ironía de Austen se convierte aquí en demoledores one liners y su armonía social en una estética de tonos pastel absolutamente reivindicable y deliciosa como una bomba de chicle. Tanto Austen como Clueless saben que nadie puede criticar un mundo tan bien como quien está dentro y lo conoce a la perfección.

2. 10 cosas que odio de ti y La fierecilla domada
La idea de que para salir con la hermana pequeña tienes que conseguir que alguien salga con la hermana mayor parecía difícil de adaptar a nuestros días, pero encajó muy bien con un clásico de las películas y series de adolescentes: alguien finge estar enamorado de un personaje por una apuesta o a cambio de dinero. El carisma de sus protagonistas hace creíble esta historia en la que Joseph Gordon-Levitt y Heath Ledger son los pretendientes soñados por cualquier jovencita y Julia Stiles, lejos de ser domada, es una suerte de heroína feminista que reflexiona sobre su sexualidad. Y nos da la mejor versión de Can’t take my eyes off you posible.

3. Ella es así y Pigmalión
El concepto de la obra original de Bernard Shaw (que a su vez era una revisión de un mito clásico porque ya sabemos que la originalidad casi no existe) es uno de los que más versiones ha conocido; My fair lady lo era, sin ir más lejos. Aquí se vistió de una de las películas teen noventeras que más fielmente cumple todos los tópicos a ellas asociadas: tiene apuesta, tiene transformación de chica fea que tras quitarse un gorro con una salchicha y una gafas se descubre como una belleza, tiene bajada a cámara lenta, tiene canción icónica… Y una pareja de protagonistas (Freddie Prinze Jr. y Rachael Leigh Cook) tan anodina e intercambiable por cualquier otra que ha quedado de forma justa relegada al olvido.

4. Romeo y Julieta y Romeo + Julieta

¿La historia de amor adolescente más famosa de todos los tiempos traducida al formato MTV? ¿Qué podía salir mal? En realidad todo, pero la suerte acompañó a esta arriesgada versión de Baz Luhrmann que mantenía el verso original y el argumento sin cambiar casi nada pero lo llenaba de colores saturados y música pop. A algunos críticos y espectadores aún les está explotando la cabeza, pero a muchos otros aún les dura el cuelgue por Romeo/Leonardo Di Caprio. Si eso no es amor inmortal, no sabemos qué puede serlo.
 

5. Hamlet y Hamlet (2000)
Esta versión en la que el príncipe de Dinamarca era Ethan Hawke y el reino se convertía en el conglomerado empresarial “Dinamarca” funciona para reafirmarnos en que no hay que tener miedo a la hora de volcar un clásico. Esta lectura era tan literal (sólo cambiaba el espacio y la época) que el resultado parecía una función de instituto que quería ser de moderna y transgresora.

6. Así es el amor y Sueño de una noche de verano

Desde luego no fue miedo lo que tuvieron los responsables de adaptar la más famosa comedia de Shakespeare a las películas de institutos, con Kirsten Dunst y Mila Kunis por ahí perdidas. Ficción dentro de la ficción, juegos con los personajes y la representación, líos amorosos sin fin y una versión en musical de la obra original tan osada como inofensiva.

7. Ella es el chico y Noche de Reyes

Uno de esos enredos deliciosos que siempre se resuelven bien en las comedias de Shakespeare, con travestismo incluido (triple si recordamos que, como bien sabemos por Shakespeare in love, los personajes femeninos en el teatro isabelino estaban encarnados por actores), interpretado aquí por Channing Tatum antes de ser una estrella y por Amanda Bynes cuando aún era alguien. La historia había sido ya adaptada al cine teen en 1985 en Just one of the guys, con los mismos juegos de géneros y lucha de sexos no tan mal llevada como su premisa pudiera sugerir, prueba de la valía de que Shakespeare puede resistir a todo.

8. Cueste lo que cueste y Cyrano de Bergerac
El tema de Cyrano es otro de esos clichés adorados por la ficción que encontramos fagocitados y regurgitados en multitud de artefactos culturales de nuestros días. El hombre que ayuda a otro hombre a conquistar a la chica de sus sueños y que es en realidad el primer catfish de la historia (qué fácil es hoy susurrar palabras de amor inventadas por otro, el seto que tapaba a Cyrano es cualquier pantalla digital) funciona siempre, sobre todo si uno de los implicados tiene la cara de James Franco.

 

¿Qué otros clásicos literarios se han convertido en películas para adolescentes? Aquí te lo contamos.