Las extrañas peticiones de las estrellas en el hotel María Cristina

El hotel que aloja a las estrellas del festival de cine de San Sebastián ha recibido un buen puñado de exigencias extravagantes. Aquí van algunas de ellas.

En unos días arranca el Festival de Cine de San Sebastián y con él desembarca un aluvión de estrellas internacionales que revoluciona la ciudad por completo, incluyendo el hotel donde siempre se alojan: el Hotel María Cristina. Con más de cien años de historia, este hotel pone a disposición de los actores sus veintinueve suites; de las cuales las más solicitadas son las nueve que disponen de terraza, para así poder saludar a todos los fans que se congregan en sus inmediaciones esperando horas para una foto o un autógrafo.

La primera celebridad internacional que se alojó en él fue Gloria Swanson, la Norma Desmond de El crepúsculo de los dioses. A partir de ahí, todas las estrellas que han acudido al festival se han hospedado en este lujoso hotel. Algunas muy discretas y sin equipo de ayudantes como Michael Fassbender, que llegó al hotel conduciendo su propia moto (y aparcándola en la propia alfombra roja ¿por qué no?). Y otras que deciden postergar su estancia, sin avisar, cuando conocen la ciudad y se enamoran de ella, como Glenn Ford –cuentan que cada noche dejaba una flor bajo un retrato de Rita Hayworth–.

La decisión de abandonar el hotel cuando a la estrella le parece oportuno es una de las exigencias más habituales de los vips que visitan la ciudad (Lauren Bacall o Bette Davis por ejemplo). Pero no es la única condición que piden. Cada estrella tiene sus manías y las lleva allá donde va.

El extraño caso de los famosos y sus regalos excéntricos

Bette Davis y su encierro de cinco días
Que nadie le dijera cuando tenía que marcharse fue una de las cinco condiciones que puso Bette Davis en la que sería su última aparición pública antes de fallecer en 1989. Finalmente, fue el agravamiento de su enfermedad lo que causó su marcha de la ciudad. Otro requisito de la primera actriz en recoger un Premio Donostia era tener una televisión en su habitación, en la que estuvo un total de cinco días sin salir. La propia Bette explicó en rueda de prensa que estuvo comiendo, durmiendo y preparándose para sus intervenciones. También aprovechó para escribir su autobiografía The Lonely Life. No le convenció la maquillista que puso el certamen a su disposición y tuvieron que traer desde Paris a Michel, su maquillador de confianza, por un total de 450, 000 pesetas. Pese a sus “manías” de diva (sus 17 baúles de ropa o el sombrero que hubo que traerle ex profeso desde París), todos aquellos que la conocieron se rindieron a sus encantos. En agosto el Hotel María Cristina inauguraba la Suite Bette Davis, una de las más solicitadas por los clientes.

El delicado sueño de John Travolta
El actor, que recibió el Premio Donostia en 2012, llegó al aeropuerto de Biarritz pilotando su propio avión. Con tanto espacio no había límites ni restricciones de peso en cuanto a equipaje, así que aprovechó y llevó consigo su propio juego de sabanas. Además exigió que la habitación pudiera estar en total oscuridad para poder conciliar el sueño.

Susan Saradon y su troupe
En 2012 también acudió al certamen Susan Sarandon. Como era su segunda vez en Donostia, aprovechó para hacer una escapada familiar. Llegó acompañada de sus dos hermanas (menos mal que solo fueron dos ya que son nueve en total) y de su hijo de 23 años, Jack Henry. Todo el clan Sarandon ocupó de forma inesperada varias suites del María Cristina.

Elizabeth Taylor y los espejos
La fugaz visita –apenas 24 horas- de Liz Taylor a Donostia en 1973 empezó con mal pie. Le perdieron su equipaje en el aeropuerto y tuvo que bajar del avión con lo que llevaba puesto, un traje vaquero y una gorra. Una vez en el hotel sólo exigió un único requisito: un espejo de tres cuerpos para poder acicalarse y prepararse de la gala. Una petición que fue imposible de satisfacer. Finalmente la actriz improvisó un sari con el que lució un look exótico y muy original que pasó a la historia. Cuentan que cuando llegó a su habitación quiso cambiar todo el mobiliario. Pero esa costumbre pertenecía a otra diva, Miss Davis. Su asistente hacía fotografías de cómo estaban dispuestos todos los muebles y después los iba reubicando a su antojo.

Catherine Deneuve por la puerta de atrás

La francesa no parecía muy contenta de acudir a la ciudad en 1995 para recoger su premio Donosti. En la ceremonia de entrega se negó a bajar por la escalera reservada para estas ocasiones e hizo su aparición por un lateral. Además para acceder al hotel exigió hacerlo por la puerta de servicio (en concreto la de la lavandería) porque estaba sin maquillar y quería evitar a toda costa que le fotografiaran.

 

Descubre otras extrañas peticiones de los famosos.