Julianne Moore sólo ha interpretado a tres tipos de personajes

Y hemos sido capaces de tipificarlos y agruparlos, para celebrar que la actriz llega a los 55 años de edad.

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Julianne Moore asegura que lo más importante que ha aprendido en Hollywood es a no agobiarse si no consigue llorar en una escena, pues ya encontrará la forma de expresar su angustia. Y cuando vemos películas como el remake de Psicosis, Evolution, el remake de Carrie o Hasta que la ley nos separe nos queda muy claro que agobiarse, lo que se dice agobiarse, no es un problema para ella cuando trabaja. Como cualquier profesional, ella tiene sus herramientas para interpretar y tiene sus especialidades. Por eso ha construido su carrera en torno a tres tipos de personaje muy definidos.

1. Señora que sufre
Puede que no se le dé bien llorar a la primera, pero cuando lo consigue nos rompe el corazón. En Hollywood hay mucha tendencia al melodrama, pero es que a los personajes de Julianne siempre le pasan cosas horribles. Ella tiene predilección por pecadoras de clase media: nadie se creería que una mujer con su físico es una mojigata inocente, y sus personajes suelen ser responsables de su propia desgracia.

Las sufridoras de Julianne están ahí porque se lo han buscado. Sobrevivir a Picasso, Magnolia o Las horas. Los únicos casos en los que Julianne interpretaba a una desgraciada inocente fueron Lejos del cielo y Un hombre soltero, pero ahí ya tendríamos que entrar en subdivisiones (mariliendres que sufren), y preferimos agrupar películas a puñados, como hace la propia Julianne con su carrera.

Durante los noventa, Julianne aceptaba los papeles que Jodie Foster rechazaba (como todas las actrices de la época). Julianne heredó el papel de Clarice Starling en Hannibal, lo cual es delirante porque Clarice es ante todo una mosquita muerta asexuada y Julianne no parecería asexuada ni llevando unas crocs. Ahora es Jodie quien mataría por tener una trayectoria como la de Julianne. Julianne aporta algo que sólo iguala Kate Winslet: dignidad. Pase lo que pase, ella siempre es sofisticada y elegante. Jodie rechazó Hannibal porque no le gustó el guión. Afortunadamente para los productores, Julianne Moore no se lee los guiones antes de aceptar el papel.

2. Señora que sufre desnuda
Una cosa es lo de Lena Headey, que se negó a hacer su paseo de la vergüenza en Juego de Tronos desnuda y lo solucionaron con unos efectos digitales que convirtieron la escena en un videojuego, y otra lo de Julianne Moore o Kate Winslet. En busca de la naturalidad y vulnerabilidad emocional de sus personajes, acostumbran a quitarse la ropa en escenas que no lo necesitan. Como nuestras madres cuando se quitan el sujetador en medio de una conversación sobre la cena de Nochebuena. No hacía ninguna falta.

Julianne cuenta que convenció a Robert Altman de que le diera el papel de Vidas cruzadas porque para la mítica escena "a la fresca" hacía falta una pelirroja natural. En el cine, Julianne ha llorado más desnuda que vestida. Su entrega a la autoparodia en Mapa de las estrellas (en la que defeca mientras habla de ganar un Óscar y mata a alguien golpeándole con un Globo de Oro) demuestra que Julianne no tiene miedo a nada. Ella sabe que el drama desnudo es mucho más extremo e impactante: El fin del romance, Boogie Nights, Vidas cruzadas (aquí no lloraba, pero sí planchaba, que es aún más triste), El gran Lebowski, A ciegas, Mapa a las estrellas o El cuerpo del delito. En esta última no lloraba ni planchaba, pero compartía escenas con Madonna y eso sí que es una desgracia.

La subdivisión de este apartado es "lesbiana que sufre". Si algo hemos aprendido de Hollywood es que las lesbianas de las películas no son divertidas, y mucho menos si las interpreta una experta en tragedias como Julianne. Los chicos están bien, Chloe y ahora Freeheld son las aportaciones de Julianne a la representación de las lesbianas en la ficción, que de otro modo se limitaría a Judi Dench y a todo el reparto de Orange is the New Black.


3. Actriz que necesita efectivo urgente para alicatar el baño
Cuando un periodista de TheFilmExperience cumplió el sueño de su vida al entrevistar a Julianne Moore (su musa desde que protagonizó la primera portada de su fanzine en 1997), lo primero que le dijo fue: "He visto todas tus películas", a lo que ella respondió: "Pues no te has tragado basura". Ella misma reconoce que uno de sus principales criterios para aceptar papeles es si el rodaje está cerca de su casa. ¿A quién no le gusta ir a trabajar sin tener que sacarse el abono? Esta reacción cercana y abochornada engrandece a Julianne, a quien perdonamos por tres motivos (tampoco es que ella necesite nuestro perdón desde su piscina con vistas al océano, pero):
 

  • Julianne no nos engaña. Ella no intenta colar bazofia utilizando su prestigio para que vayamos a verla. Ella eleva con su presencia películas de todo tipo, y muchas de ellas pasan desapercibidas para sus fans. Eso sí, cuando hace un drama, su presencia sí garantiza que será una película con complejidad e inquietudes emocionales. Excepto Atando cabos, pero la intención era buena.
  • Todos hemos hecho cosas desagradables por dinero. Y encima, por mucho menos dinero del que ella cobró por Misteriosa obsesión (¿cuántas películas existen con ese título?).
  • Cuando se implica, brilla más fuerte que ninguna otra actriz. Y nos hace sentir emociones que ni siquiera sabíamos que teníamos. Su presencia, cuando quiere, es la más cautivadora de todo Hollywood. Además, en sus papeles menores sigue siendo una actriz perfectamente solvente. Una profesional.


Conoce más sobre los personajes de Julianne Moore.