Cuando una vivienda ordinaria toma la cara del futuro

Javier Ruiz Anitúa es un arquitecto que en vez de construir palacios, decidió hacer dignas las viviendas de interés social.

En la carrera de Arquitectura hay quien suele tener la pretensión de crear construcciones icónicas, que pasen a la historia o que cambien el paisaje urbano de alguna zona, pero también hay quien tiene la intensión de cambiar no un panorama visual, sino social y afectar de forma positiva a cientos o miles de personas; ese es el caso de Javier Ruiz Anitúa, apasionado de la arquitectura y miembro de la exitosa empresa constructora de su familia.

Su talento para la edificación lo vació en un proyecto llamado Álika, cuyo objetivo es innovar esa realidad de las viviendas subsidiadas por el gobierno, cambiar de inmuebles hacinados a casas modernas, funcionales y dignas para las personas de escasos recursos.

Al atreverse a cambiar el status quo y arriesgarse a salir de lo cotidiano para rebasar los estándares, Javier Ruiz Anitúa llevó su proyecto Álika a gran escala, de ahí que ganara el prestigioso premio “Cemex Building Award 2015” y fuese elegido como uno de los voceros de Cadillac para representar la filosofía Dare Greatly, que reúne historias de grandeza acontecidas en México y que inspiran hacia la superación.

Con Álika, el también empresario de origen veracruzano buscó el bienestar integral de las familias que iban a habitar esos nuevos hogares. Buscó implementar las tecnologías más modernas y hacer casas sustentables de acuerdo con las normativas internacionales, con ello superó esa etiqueta de austeridad que existe actualmente sobre las viviendas de interés social.

Él ha comentado que de lo mejor que le ha ocurrido es que encontró pasión en su forma de vivir, en su profesión y todo ello fue gratificado con sus acciones.