¿Por qué Ivanka le dice adiós a su marca de ropa y accesorios?

Hay varias razones por las que la hija favorita de Donald Trump lo hace…Y no precisamente porque ya se le había acusado de plagio.

Puede que ser hija del próximo presidente de los Estados Unidos traiga consigo grandes beneficios (olvidemos por un momento el incidente del vuelo comercial), pero para Ivanka Trump, una heredera que ha estado acostumbrada a trabajar y generar mucho dinero, este privilegio se ha convertido en un golpe duro y revés antes nunca imaginado. La empresaria ha tenido prácticamente que renunciar a sus proyectos y cargos, incluyendo aquellos en el gran corporativo Trump.

¿La razón principal? Un efecto rebote de la decisión de su padre al designar a su yerno, Jared Kushner, como su consejero personal. Aunque nuestro vecino del norte vetó el nepotismo desde 1967, abogados de Kushner han declarado que esa prohibición no aplica en la Casa Blanca (y parece que tampoco en cualquier otra que conozcamos). Sin embargo, la que sí debe de ceder su faceta profesional para no infringir la ley por conflictos de intereses es la consentida del magnate.

Después de las elecciones, fue justo su aparición en ‘60 minutos’ la que detonó polémica. Era lógico que las cosas no podían seguir por ese rumbo. ¿Qué dijo? Pues no necesitó hablar demasiado, bastó una estrategia oportunista postprograma para enfurecer al público. Se había presentado con un brazalete de su marca, un accesorio de 10,800 dólares, que sin mención alguna durante la entrevista, posteriormente fue utilizado en una de las ya conocidas alertas de estilo, por supuesto emitida en esta ocasión por Ivanka Trump Fine Jewelry.

Así que mientras su esposo deja sus puestos en la industria privada y se prepara para asumir un cargo en la administración trumpista, Ivanka pasará de mujer de negocios a devota esposa y madre de familia. ¿Quién iba a pensar que su oficio de tiempo completo sería justo ese? Atrás quedó su oficina de vicepresidente ejecutiva de la Organización Trump y mucho antes de lo previsto se da su salida de la marca de joyería y moda que ella misma fundó. Puede que lo único que le quede sea su participación en la asociación sin fines de lucro, 100 Women in Hedge Funds.

Marca polémica

Y dejar la dirección de su empresa tal vez sea un descanso para ella, porque además de la polémica creada en este programa de televisión, la hija de Ivana Trump ha tenido otros contratiempos.

Uno de ellos fue la vez que se vio obligada a retirar de su línea de ropa 20,000 bufandas fabricadas en China, la calidad con la que estaban hechas resultó no ser tan fina, sino más bien inflamable. Apenas unos meses después de este incidente, en junio de 2016, Ivanka fue denunciada ante la Corte Federal de Manhattan por la empresa italiana Aquazzura por plagiar el diseño de una de sus sandalias: “¡Te debería dar vergüenza Ivanka Trump!", decía parte del post de Instagram dirigido a la heredera y con el cual se hizo público este pleito legal.

Pero, por favor, no hay que pecar de ingenuos y tampoco sentir compasión por Ivanka. Por más que esto pueda tomarse como un ataque indirecto al feminismo, ella no tendrá problema en desenvolverse en su nuevo círculo. Al fin de cuentas ha demostrado de qué está hecha y que cuenta con las herramientas y ambición necesarias para hacer que otra clase de poder satisfaga su necesidad de autorrealización. Como buena ‘aprendiz’, entenderá velozmente cómo se manejan las cosas en el ámbito político. Hasta puede que llegue a escribir un libro en secreto, el cual publique al terminar el mandato de su padre.

Incluso, echando una vista al pasado, resulta bastante obvio que de manera extraoficial ella continuara su labor como la mano derecha de su padre. Así que nada de zapatos y ropa que la distraiga de sus funciones especiales, ¿verdad, Donald?