Los Arquette, la familia más estrambótica (y unida) de Hollywood

Musas indies, transexualidad, adicciones y los pechos más bonitos de Hollywood.

Rosanna, Richmond, Patricia, Alexis y David son la cuarta generación de actores Arquette. Sus bisabuelos eran comediantes de vodevil y sus padres, ella judía hija de supervivientes del Holocausto y él converso al Islam, los criaron en una comuna hippie de Virginia con mucho amor y poco dinero.

Rosana llegó al gran público persiguiendo a Susan. O lo que es lo mismo a una Madonna debutante en la actuación. Rosana era Roberta, una aburrida ama de casa desesperada que espiaba a través de anuncios en el periódico la vida de una joven enigmática y con pinta de pasársela francamente bien en este equivalente ochentero de husmear los muros de Facebook. La peli nos dejó la maravillosa “Into the Groove”, la confirmación de que Madonna (a la que le quedaban cinco minutos para estrellarse con la desastrosa “Shangay Surprise”) no lo iba a tener fácil en el cine y a Rosana Arquette, que con un físico totalmente alejado de los estándares de belleza empezaba a labrarse una carrera abundante. Si Madonna encadenaba fracasos cinematográficos Rosana triunfaba con clásicos como “Silverado” y “Jo, que noche” y con golpes de éxito inesperado como “El gran azul”. Se volvía sexy, muy sexy, en su reencuentro con Martin Scorsese, el fragmento “Apuntes al natural” de “Historias de Nueva York”, una borrachera de color y sensualidad bohemia a ritmo de “A Whiter Shade Of Pale”.

Lució también su peculiar físico en títulos clave de los noventa: cubierta de piercings hasta en la lengua (“Ayuda a mejorar la felación”) en “Pulp fiction” y cubierta de hierros en “Crash” la película sobre excitación sexual y accidentes de coche que convierte “50 sombras de Grey” en la hoja parroquial de una iglesia baptista. Una carrera que se completa con decenas de apariciones en televisión y cine y con mucho trabajo tanto delante como detrás de las cámaras. Es responsable de uno de los documentales más citados, “Buscando a Debra Winger”, sobre la presión de Hollywood sobre las actrices de más de 40 (que no soy Meryl Streep). Aunque la presión parezca lo más alejado de una actriz que ha sido una constante en los últimos 30 años y que ha combinado su exposición cinematográfica con una vida privada relativamente tranquila en la que la constante han sido sus matrimonios y romances con músicos, entre ellos el ocho veces nominado al Oscar James Newton Howard o Peter Gabriel.

Si los romances de Rosanna han sido más o menos discretos no ha pasado lo mismo con los de Patricia. La menor de las hermanas Arquette vivió su historia de amor con Nicolas Cage ante los ojos de un mundo que se prendó de la pareja desde que el actor le propuso matrimonio a las pocas horas de conocerse. La respuesta de Patricia es legendaria “me casaré contigo si me consigues un autógrafo de J.D. Salinger y una orquídea negra”. Parecía imposible pero Nick las consiguió. No obstante, una tremenda discusión poco antes de coger el avión que les llevaría al altar puso fin al romance. El matrimonio se celebró 8 años más tarde y, como prometían las volcánicas personalidades de ambos, no duró demasiado. El siguiente, con menos altibajos la unió al guapísimo Thomas Jane de quién se divorció en 2011 y con quién comparte una hija con todos los nombres que caben en un certificado de nacimiento de Los Angeles: Harlow Olivia Calliope Jane.
 

Si Rosana ha firmado un buen puñado de clásicos de videoteca del buen cinéfilo, Patricia no se queda atrás. Tras más de una docena de títulos semiolvidables llegó el gran papel: Alabama Whitman. La prostituta de buen corazón y mejores pechos que robaba el corazón de Christian Slater en “La Fuga”. Tras ella dos nuevos éxitos: "Ed Wood", en la que interpretaba a la comprensiva mujer del director que amaba más las chaquetas de angora que el raccord y "Por el lado oscuro del camino", en la que David Lynch le regalaba un doble papel en la mas deliciosamente enfermiza de sus obras.

En 2008 Patricia se va a la tele y derrota a Jennifer Love Hewitt en la batalla de las médiums investigadoras. Armada con batas de felpa y pijamas de supermercado esta madre de familia que siempre terminaba la jornada agarrada a una cerveza conquista a crítica y público con “Medium”, se hace con un merecidísimo Emmy y se permite ignorar las sugerencias de los ejecutivos del canal que le piden moderar su peso. Bien por ti, Patricia, esas curvas deberían ser patrimonio histórico de la CBS. 

En 2015, la bomba sexual de los noventa conquistó su primer Oscar como actriz de reparto por la omnipresente madre de “Boyhood”, el arriesgado experimento cinematográfico de Richard Linklater.

Y si alguien ama el riesgo dentro de la familia Arquette ese es Alexis, nacido Robert y rebautizado Eva Destruction. Con un debut inolvidable, el travesti Georgette de la devastadora “Última salida Brooklyn”, su carrera como actor no ha alcanzado los éxitos de sus hermanas pero sin duda ha sabido construirse un personaje que tiene mucho que contar (entre otras cosas que Jared Leto tiene “un pene como el casco de un guardia pretoriano”, como declaró tras insinuar una relación sexual entre ambos).

Alexis que mostró su transformación en el documental “Alexis Arquette: She’s My Brother”, en el que agradecía el apoyo de toda su familia en un momento tan importante, se ha convertido en un referente para la comunidad transgénero y dedica parte de su tiempo a dar charlas sobre el cambio de sexo. Y entre medias ha tenido tiempo para participar en algún título interesante como la primera experiencia americana de Isabel Coixet, “Cosas que nunca te dije”, interpretar a un émulo de Boy George en "Los chicos de mi vida” o dejar que Vincent Vega y Jules Winnfield lo cosan a balazos en una de las escenas más recordadas de “Pulp fiction”.

El más joven de los Arquette, tampoco ha vivido alejado de la polémica. David, que al margen del cine ha hecho sus pinitos como diseñador de moda e incluso ha sido Campeón Mundial Peso Pesado de la WCW, ha tenido problemas con el alcohol a lo largo de los años. Y su divorcio de Courteney Cox, a la que conoció en el rodaje de "Scream" le sumió en una profunda depresión que le llevó a ingresar en una clínica de desintoxicación tras la intervención de su hermana Patricia y su ex Courteney, con quien mantiene una excelente relación. Aunque no hay duda de que el torpe y encantador policía de las cuatro partes de “Scream” es su papel más reconocido, también hemos podido verlo como prostituto en la independiente “Johns”, como hermano de Drew Barrymore en la tierna “Jamás besada” o acompañando a Scarlett Johansson en “Arac Attack”, probablemente la peor película de arañas asesinas jamás filmada.

Y todavía queda un último Arquette, Richmond, también actor pero con una carrera mucho menos relevante que sus hermanos con los que ha compartido créditos en más de una ocasión. Está claro que ayudarse, acompañarse y servirse de apoyo son actividades importante para la familia Arquette. Una familia que ha madurado, fracasado y triunfado ante nuestros ojos a lo largo de tres décadas pero que siempre ha permanecido amorosamente unida.