¿Es Harrison Ford el actor más importante de los últimos cuarenta años?

Harrison siempre es el protagonista de sus películas, y por tanto el máximo responsable de su éxito o su fracaso.

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Pocos actores unen generaciones enteras como lo hace Harrison Ford. Además de esos padres deseosos de que sus hijos crezcan lo suficiente para ponerles Star Wars e Indiana Jones, Harrison también tiene material de primera para compartir con nuestra madre un domingo por la tarde. El irresistible carisma de su seductora presencia en pantalla transmite una naturalidad despreocupada, como si estuviera en ese rodaje trabajando con la misma actitud que le dedicaba a su taller de carpintería en los 60.


El yerno, novio, colega, marido, padre y vecino ideal de todo el planeta es probablemente la estrella más influyente de los últimos 40 años. Y lo más asombroso de ello, o quizá precisamente por eso, es que parece haberlo conseguido sin esforzarse demasiado. Estos son algunos momentos de la vida de Harrison Ford que resumen el inigualable brillo de su popularidad. (Dramatización: no necesariamente sucedieron así).


[INT. DÍA. OFICINAS DEL BANCO DE BEVERLY HILLS]


BANQUERO
Buenos días, señora Ford.

MUJER MUY CONTENTA
Es señorita Mathison, si no le importa.
Vengo a cobrar este cheque.

BANQUERO
Muy bien, ¿cúal es el importe?

MUJER MUY CONTENTA
85 millones de dólares. En billetes
pequeños y sin marcar, por favor.

Melissa Mathison y Harrison Ford conformaban uno de esos "matrimonios más estables de Hollywood", etiqueta que suele funcionar como una maldición a corto-medio plazo. Su divorcio es el cuarto más caro de Hollywood, tras Mel Gibson, Madonna y Steven Spielberg. Melissa argumentó que aparcó su carrera profesional (fue la guionista de E.T.) para apoyar la de su marido, y de paso llevarse sus mejores años. En todos los sentidos. Aunque lo cierto es que no ha escrito ni un solo guión desde su separación en 2001. Vocación, lo que se dice vocación, no parece tener ninguna.


Lo que está claro es que si Harrison tuvo que desembolsar semejante cantidad de dinero es porque tiene mucho más. Estamos hablando del cuarto actor más taquillero de la historia, tras Samuel L Jackson, Morgan Freeman y Tom Hanks. A diferencia de los dos primeros, Harrison siempre es el protagonista de sus películas, y por tanto el máximo responsable de su éxito o su fracaso. Pertenece a esa generación irrepetible de estrellas que el público quería ver una y otra vez. "Vamos a ver la última peli de Harrison Ford" decíamos, como sí él fuese el director y el guionista. Su buen ojo para elegir papeles para todos los públicos significaba que su presencia en una película garantizaba entretenimiento y emociones universales y accesibles.


Calista Flockhart tampoco ha necesitado volver a trabajar desde que se casó con Harrison. No parece importarle demasiado a nadie.

[INT. NOCHE. CARAVANA EN UN PÁRKING RESIDENCIAL]

Verano de 1989. El pequeño Chris Pratt prende la televisión y descubre Indiana Jones y el Templo Maldito.

CHRIS
Mamá, ya sé lo que quiero ser de grande.



[INT. MADRUGADA. MANSIÓN LLENA DE CAJAS DE PIZZA VACÍAS]
Verano de 2015. Brendan Fraser prende la televisión y descubre Indiana Jones y el Templo Maldito. Coge su botella de whisky y la tira contra la tele.

ASISTENTA
¿Señor Fraser? ¿Ha vuelto a pasar?

Cuando uno ve Star Wars, hay algo espontáneamente atrayente en Han Solo: es sin duda el personaje más creíble y reconocible de la aventura. Es un gandalla, pero nunca mala persona. Cree que Luke solo dice tonterías, pero admira esa tenacidad de la que él carece, y por eso tiene un trabajo por debajo de su talento. Tiene miedo de involucrarse en una relación, pero sabe empatizar con Leia cuando ella necesita espacio.

Sobre el papel, Indiana Jones era otro arquetipo similar, aunque más extremo por ser algo taciturno y antisocial. Pero es Ford el que hace suyo el carácter de Han e Indiana y les da vida, convirtiéndoles en un seres humanos verosímiles. Su aportación es socarrona y callejera pero también sensible y siempre responde a unos valores que nunca le convertirán en un héroe (en el sentido más clásico, ese héroe que sacrifica sus intereses por el bien común) pero que son los suyos, por lo que su integridad sí es consecuente consigo mismo.


Desde su aparición en nuestras vidas, no hay película de gran presupuesto que no tenga su propio "héroe canalla". Todos los guionistas de Hollywood entre 20 y 50 años quieren escribir su propio Han Solo: Ian Malcolm en Parque Jurásico, Jack Colton en En busca de la Esmeralda Perdida, Sawyer en Lost, el nuevo Capitán Kirk de Star Trek, Flynn en Enredados, Magic Mike o Aladdín. Y Chris Pratt en absolutamente todo lo que hace.


El caso de Brendan Fraser en La momia es una fotocopia de Indiana Jones, en un proyecto que al fin y al cabo debió ser vendido a la productora como "Indiana Jones para la nueva generación", como si Indy no hubiese marcado ya a dos generaciones enteras por aquel entonces. Incluso Liam Neeson está en el mejor momento de su carrera gracias a convertirse en una mezcla entre Chuck Norris y Harrison Ford en su sub-genero "hombre blanco de clase alta que se pelea a golpes en contra de su voluntad" (El fugitivo, Sin identidad). Es muy revelador que en la reciente encuesta de Empire, el público votase a Indiana Jones, James Bond y Han Solo como los tres mejores personajes de la historia. Su calado emocional es incomparable.

Y nuestros nominados para interpretar a Indiana Jones son…

[INT. DÍA. TIENDA DE ZAPATOS]

DEPENDIENTA
Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

HARRISON
Estoy buscando unos tacones de aguja.

DEPENDIENTA
¿De qué número?

HARRISON
Un 44, por favor.

Harrison Ford no es un hombre gracioso, o al menos no intenta parecerlo. Claro que insisto en que buena parte del encanto de Harrison es que nunca parece estar intentando nada. Por eso cada Halloween internet espera ansiosa las imágenes de Ford disfrazado de vaina de guisantes o de monja. El efecto es similar a ver a un padre borracho en una boda: su desparpajo es entrañable, pero nos suben los calores de la vergüenza ajena.


Es llamativo que Harrison corra más riesgos con su fondo de armario que con su carrera. Al igual que Julia Roberts, da la impresión de ser muy consciente de sus limitaciones, y se guía por la máxima de "si vas a hacer un trabajo, hazlo bien". Como los carpinteros. No quiere complicarse la vida ni llevarse a casa un personaje perturbado como hacen Daniel Day-Lewis o Joaquin Phoenix. Sus papeles suelen reducirse a "hombres que defienden la justicia, pero sin ser unos pringaos", irradiando ese instinto de protección que hace que el resto de personajes de la película se sientan automáticamente a salvo cuando él les protege (inolvidable en Único testigo). No quiere ser un actor de carácter, se le da mejor ser una estrella mundial.

Harrison perfeccionó tanto la técnica de su personaje recurrente que era primera opción inevitable para todos los papeles de señor blanco de buen corazón en los 90. Ya se encargaría él de darle calor al personaje con su picardía y su media sonrisa. Entre otros proyectos, Ford rechazó Parque jurásico, Big, Ghost, JFK, El patriota, Salvando al soldado Ryan, Los intocables o La lista de Schindler. Su escena en E.T. El extraterrestre fue eliminada porque era demasiado famoso y eclipsaba el arranque de la película.

En el caso de La lista de Schindler, él mismo rechazó la oferta de Spielberg, temeroso de que su fama distrajese a los espectadores de la magnitud histórica de la película. Una autoconsciencia admirable que demuestra que Harrison ni quiere meterse en rodajes complicados, ni quiere ser arrogante y creer que es capaz de todo. Sus únicos riesgos (La costa de los mosquitos, Lo que la verdad esconde) los ha corrido de acuerdo con las reglas de Hollywood.

Ford se negó a reducir su sueldo (que oscilaría en los 20 millones) para protagonizar Traffic. Para él el cine no es una llamada divina en la que expresar sus emociones, sino una profesión. Siempre tratará de dar la talla, pero no va a sacrificarse más de lo necesario. Por eso siempre ha pasado del fenómeno fan, evita asistir a convenciones (ni falta que le hace), apenas habla sobre sus trilogías míticas e incluso pidió a George Lucas que matase a Han Solo en El Imperio contraataca. "No puedo matarte", respondió Lucas, así que le metió en una plancha de carbonita. Desde 2000 apenas ha hecho nada relevante, en parte porque no debe sentir esa necesidad imperiosa de interpretar y en parte porque su perfil de personaje es demasiado blanco para el cine actual, y desde luego él no va a jugársela a estas alturas.

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