Gracias por todo, Taylor Swift

Carta a la artista que es capaz de escribir sobre desamor, enfrentarse (y vencer) a Apple y hacerse bandera del feminismo.

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Es prácticamente imposible que no conozcas a Taylor Swift. Deberías ser un recién nacido o un ermitaño para no tener en el ojo a la cantante pop –desde que decidió cortarse la melena olvidamos su etiqueta country– que representa la quintaesencia del sueño americano: rubia, ojos azules, grácil y talentosa, que entona como nadie los nuevos himnos teen para toda una generación que no conoce el It’s my party and I cry If I want to, como Shake It Off –el primer single de su último disco, 1989– o algunos éxitos de sus anteriores trabajos que seguro se han colado a través de la radio de su aparato como We Are Never Ever Going Back Together.

Esta semana volvió a ser noticia tras publicar en esa herramienta millennial llamada Tumblr una carta abierta al gigante Apple con la intención de que retirasen sus discos de su nueva herramienta de streaming, Apple Music. ¿El motivo? Ya lo hizo con su gran competidor, Spotify. Apple Music ofrecía a los usuarios una prueba de tres meses gratuita. Durante esos tres meses, Apple había decidido no pagar a artistas, compositores y productores (porque ellos lo valen): “No les pedimos iPhones gratis. Por favor, no nos pidan que les demos nuestra música a cambio de nada”, publicaba la artista.

La repercusión fue inmediata y Apple, ese ente que terminará dominando el mundo junto con Google y las hermanas Olsen, corrigió su error: finalmente pagará a los artistas, músicos y compositores durante el entredicho periodo de prueba. ¿Nadie en toda la industria se había plantado contra la política de Apple? Parece que no. ¿Era necesario que llegase una muchacha de 26 años para lograrlo? Parece que sí. Con eso, podríamos afirmar sin caer en la exageración, que Taylor Swift es una de las artistas más influyentes del planeta. Pero no solo ha influido en la industria musical sino también fuera de ella.

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Del chiclismo al feminismo

Corría el año 2012 cuando la académica, francotiradora y feminista disidente Camille Plagia publicaba un artículo para Hollywood Reporter expresando su total desacuerdo con algunas de las mujeres mejor pagadas que aparecían en la lista Forbes. Su crítica se dirigía especialmente contra Taylor Swift y Katy Perry, a quienes consideraba opresivas para las nuevas generaciones ya que representaban el modelo clásico, simple, modesto y atontado de ama de casa americana que representaron en su día Doris Day, Debbie Reynolds y Sandra Dee. Taylor Swift, citaba la académica, era una criatura “como sacada de una terrorífica máquina del tiempo, ahí tenemos a la dulce Taylor Swift, radiantemente beata con todo su atractivo de portada de Parade el día de Acción de Gracias de 1950”.

Pero al margen de su apariencia física (¿cómo de feminista, del 1 al 10, es juzgar a otra mujer por su apariencia?) lo que de verdad molestaba a Camille Plagia era el estilo plano de Taylor Swift, con su monótona voz y las letras de sus canciones en las que siempre hablaba de sus relaciones y rupturas. Ese pop chicle en el que solo importan las amigas, las fiestas y los chicos. Quizás Camille Plagia debería haberle concedido el beneficio de la duda a la cantante que por aquel entonces tenía (sólo) 22 años y estaba madurando.

Tuvieron que pasar dos años para que Taylor Swift concediese una entrevista a The Guardian en la que salía del armario como feminista. La causante de este cambio fue una de sus grandes amigas y otra de las “voces de su generación”, la directora y guionista Lena Dunham: “Como adolescente, no entendía que cuando decías que eras feminista estabas diciendo que deseas que hombres y mujeres tengan los mismos derechos y oportunidades. Lo que creía en ese momento, por cómo se transmite el mensaje en nuestra sociedad y nuestra cultura, es que odiabas a los hombres. Y pienso que muchas chicas están teniendo el mismo despertar que yo porque ahora entienden lo que significa esa palabra”, decía la cantante.

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Este despertar –que se conoce como “ponerse las gafas violeta” y empezar a ver las desigualdades entre hombres y mujeres en el mundo– fue tan veloz que los medios no tuvieron tiempo de prepararse para el Huracán Taylor. Juzgándola en muchos casos por su apariencia y las letras de sus canciones, Swift pronto demostró que detrás de eso había mucho más.

En una entrevista concedida a una radio australiana, Taylor Swift expresó su absoluta frustración ante la pregunta de por qué habla tanto sobre relaciones en sus discos. Su respuesta es para enmarcar: “Tienes a un montón de gente diciendo “Oh, ya sabes, ella sólo escribe canciones sobre sus ex novios” y creo sinceramente que hay un ángulo muy sexista en esa afirmación. Nadie dice nada sobre Ed Sheeran. Nadie dice nada sobre Bruno Mars. Todos ellos escriben canciones sobre sus ex, sus novias, su vida amorosa y nadie levanta la bandera roja por ellos”.

Si eres fan de Taylor tienes que seguir leyendo sobre la cantante aquí.