Fotos en Instagram vemos, ¿romances no sabemos?

Bárbara Coppel y Alejandro Amaya incendian las redes sociales con su noviazgo.

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En el mundo digital en el que vivimos, lo que se ve en las redes sociales suele ser mucho más revelador que lo que se dice públicamente. Un emoji en forma de corazón o un hashtag meloso en la foto precisa son capaces de dar pistas sobre los nuevos romances de las celebridades sin necesidad de que ninguno de los involucrados lo confime. Así sucedió con Miley Cyrus y Stella Maxwell, Lily Collins y Jamie Campbell Bowe o cuando Tyga anunció su romance con Kylie Jenner. Todo gracias a fotografías y mensajes "indirectos" bastante sencillos de descifrar.

Algo así ha sucedido con Bárbara Coppel y Alejandro Amaya, quienes a través de las redes sociales dieron a conocer su noviazgo. Después de varias imágenes en las que sugerían que entre ellos existía algo más que una amistad, este martes Bárbara se refirió por primera vez al torero como a su novio. "Lo amo... Sí, es mi novio. Hoy es el primer día del resto de mi vida. Te amo @alejandrohankamaya", escribió la empresaria en su cuenta de Instagram.

 


El par, que se encuentra vacacionando en St. Tropez, fue fotografiado por primera vez a principios de julio durante la semana de la moda haute couture en París y, a partir de ese momento, se ha vuelto inseparable. ¿Estarán realmente enamorados? ¿Será sólo un romance de verano? ¿Se están riendo del mundo entero mientras beben champán a bordo de un lujoso yate? Sólo el tiempo lo dirá.

La envidiable agenda jet-set de Bárbara Coppel

Lo que es cierto es que la relación entre la pareja dista del panorama sentimental en el que los conocíamos, pues, antes, junto a Bárbara solíamos ver a Montserrat Oliver, su socia en la firma Royal Closet y amiga incondicional durante muchos años. Por su parte, el torero estuvo casado por lo civil (Vega's style) con Ana Brenda Contreras, con quien canceló su boda religiosa en 2014 apenas días antes de la ceremonia.

Pero dicen que no hay mal que por bien no venga. El tiempo pasa y al parecer cada quien ha encontrado de nuevo el amor. Al menos, ellos dos la están pasando de maravilla bajo el embriagante sol de la riviera francesa.