Ethan Hawke: 20 años preocupándose por parecer despreocupado

La única razón por la que creemos que vive al margen de Hollywood es porque siempre va despeinado y no ha hecho ninguna película de superhéroes.

Etiquetas:

En una mesa redonda del Hollywood Reporter, Ethan Hawke expresaba su admiración por la escuela de actores británicos, a la vez que se preguntaba por qué los americanos no ganan premios Bafta (la academia de cine británica) con tanta frecuencia como los británicos ganan el Oscar. ¿Quién iba a pensar que a un tipo tan aparentemente despreocupado y ajeno a la maquinaria de Hollywood le importaban tanto los premios? La respuesta es que el perfil de estrella indisciplinada de Ethan forma parte del juego de Hollywood tanto como George Clooney o Leonardo DiCaprio.

La única razón por la que creemos que Ethan vive al margen de Hollywood es porque siempre va despeinado y no ha hecho ninguna película de superhéroes. Su carrera sigue senderos artísticos e intelectuales de un modo orgánico, como si esa hubiera sido siempre su intención. Pero a Ethan intentaron colarle en la pandilla de "chicos malos que acaban casándose contigo" con Johnny Depp, Christian Slater y Luke Perry, lo cual le consiguió un papel en Antes del amanecer, la película de Richard Linklater que le cambiaría la vida.

Aquella sencilla historia de amor, ideal para universitarios cuya idea de transgredir era irse de viaje con un solo par de Converse, dio lugar a una secuela inesperada y pretenciosa que examinaba las primeras decepciones de la vida adulta, Antes del atardecer. En ella, Jesse (el personaje de Hawke) abandonaba a su mujer, con la que se había casado tras quedarse embarazada. Después del rodaje, Ethan se divorció de Uma Thurman, con quien se había casado tras quedarse embarazada. Hawke era de repente un guionista visceral, capaz de trasladar sus miedos y esperanzas a unos diálogos (cero naturales, pero llenos de verdad). Uma Thurman, por cierto, le rechazó la primera vez que Ethan le pidió matrimonio, pero aceptó a la segunda. Una escena que a mí siempre me gusta imaginarme como el Elephant Love Medley de Moulin Rouge.

El estreno en 2012 de la tercera parte, Antes de que anochezca, fue como Jurassic World para los circuitos independientes, transformando aquella modernez inofensiva en un tríptico sobre el amor en el cambio de siglo, una obra única en la historia del cine que esperamos dure hasta que Jesse o Céline acaben como los viejos de Amour. Nada mal para el chico guapo de Reality Bites.

La Generación X fue un efímero movimiento cultural y social difícil de entender por lo difuso del concepto en sí. La formaban jóvenes despeinados y con camisas enormes, cuya decepción al no encontrarse con la vida triunfadora que les habían prometido durante los bulliciosos años 80 les llevaba a dejarse caer sobre su cama, aturdidos y entumecidos, durante horas. A partir de ahí solo fumaban, escuchando a Nirvana si estaban enfadados y a Alanis Morrissette si estaban tristes, y coleccionaban trabajos precarios en tiendas de regalos (los perdedores) o de música (los populares).

Reality Bites (dirigida por Ben Stiller en 1994) sintetizaba aquella montaña de nada y quejas, convirtiendo a Winona Ryder en la musa del movimiento gracias a lo bien que le quedaban los overoles y la cara de estar triste pero contenta, como en You Learn y como en Hand in my pocket. Mientras Winona se metía la mano en el bolsillo para arramplar con pintalabios y olvidarse de pagarlos, Ethan debía deshacerse de esa imagen de rebelde que lee poesía. Una imagen que no iba a darle trabajo pasados los años 90.

Con una ristra de películas generacionales que nos enseñaron la belleza de estar vivo y que se pueden quebrantar las reglas establecidas sin decir palabrotas (Exploradores, El club de los poetas muertos, ¡Viven!, Voluntad de hierro), Ethan tenía que mancillar su imagen y Brad Pitt le estaba quitando todos los papeles de chico bueno delincuente. Hawke supo apostar por películas pequeñas y papeles desagradecidos, protagonistas que bien podrían ser los villanos de otra película: Gattaca, Antes que el diablo sepa que has muerto y Training Day, con la constante certeza de que el siempre innovador Richard Linklater le llamaría para todas sus películas.

Hawke nunca ha sido el actor favorito de nadie, ni el mejor pagado, ni el más sexy según la revista People. Pero sí ha sido todas esas cosas, y ha sobrevivido a modas, a Uma Thurman y a tres docenas de películas insignificantes, incluida Colmillo blanco 2. El año pasado Boyhood nos recordó no sólo que Ethan está envejeciendo fatal, sino que la combinación Hawke-Linklater genera siempre humanidad y sinceridad. Él puede ser un actor muy genuino en los papeles adecuados, y ya no cabe duda de que nunca le faltará trabajo hasta que se retire. Es ese tipo de actor.

 

Te contamos más sobre la despreocupada carrera de Ethan Hawke.