Neruda

Gael García y Pablo Larraín: reinterpretando la historia.

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En un solo año, el director Pablo Larraín entregó al público dos cintas que cuestionan y redefinen el concepto de una biografía fílmica.

Con Jackie, protagonizada por Natalie Portman, y Neruda, protagonizada por el mexicano Gael García Bernal, Larraín demostró su capacidad como director para encontrar nuevas formas e interpretaciones alrededor de personajes icónicos de la historia.

Recién estrenada en México, Neruda es una interesante película que supera la definición de biopic, al también mezclar en sí varios géneros, entre ellos, el thriller, la road movie y la comedia negra.

Neruda es la historia de Oscar Peluchonneau (García Bernal), investigador policiaco chileno encargado de capturar a Pablo Neruda cuando en la década de los 40 del siglo pasado, fue perseguido por sus afiliaciones políticas.

Durante el pasado Festival de Cine de Nueva York, Vanity Fair tuvo acceso a un encuentro cerrado que HBO organizó con el director y protagonista de la cinta, y esto es parte de lo más destacado que comentaron sobre este filme que se puede ver en cines mexicanos.

Sobre la anti-biografía.

Larraín: No creo que esta sea una biografía. Es una película de cine negro, es una película de persecución, tiene elementos de thriller. Es una road movie, una comedia de humor negro. Es un cocktail Nerudiano.
Neruda fue un gran cocinero. Era un experto en comida y vino. Viajó por todo el mundo y coleccionaba objetos. Y también fue un diplomático. Era un experto en literatura y en novelas criminales. Fue un político, fue líder del partido comunista. Y era un poeta. Uno de los más grandes de la historia. Y alguien capaz de describir nuestro país a través de la poesía como nadie más.
Nadie es capaz de describirlo y eso es lo atractivo y hermoso. Es inalcanzable en ese sentido. No solo es muy grande para tratar de definirlo, sino que es como el agua o el aire, no lo puedes atrapar.
Por esto decimos que esta no es una biografía, porque eso no solo seria imposible sino hasta insensato. Esta es una película sobre su cosmos, sobre su universo. No queremos presentar a Neruda, queremos invitarlos a entrar en su mundo.

García Bernal: Muchos estaban esperando una biopic de estilo gringo y ver a Neruda como esta figura afortunada y elegida casi desde la cuna. Yo creo que es imposible abarcar una vida, pero es aún más el intentar abarcar la vida de Neruda. Fue un poeta que vivió muchas vidas dentro de su vida.
Por eso he dicho que es imposible decir que Neruda era de una forma y no de otra. Es un ejercicio totalmente inútil y bastante peligroso. Nadie puede asegurar “Neruda no hubiera hecho eso”. Y creo que ese es el gran ejercicio y atractivo de lo que hicimos: mostrar un mundo de lo que podría haber sucedido. Entrar al universo Nerudiano, el mundo de la creación.

Sobre trabajar juntos.

Larraín: Gael es un tipo que puede interpretar a un personaje que te puede mostrar lo que piensa o siente, cualquier cosa. Pero cuando lo observas y lo miras con cuidado, siempre dices: algo está pasando ahí adentro. Y eso es cine. No conozco ninguna otra forma de arte que haga eso. Es fascinante.
Es un extrarordinario actor que no solo puede darte este singular registro de misterio, de querer descubrir qué está trabajando detrás de esos ojos, sino que es alguien a quien le importan estas sutilezas, a quien estos retos le llaman y quien tiene una enorme identificación con los subtextos en los filmes.
Es un actor que propone y aporta y participa, y me gusta considerar al cine como ese juego en equipo en el que alguien más le da vida a una idea, desde una perspectiva nueva.

García Bernal: Viene de la confianza y de la empatía sobre lo que quieres buscar y hacer. Me doy cuenta cuando hablo de estas películas que lo hago en plural, porque en verdad así lo siento. Creo que muchos actores lo hacemos de algún modo. Dependiendo de nuestra relación creativa con ciertos directores. Algunos piden que leas lo que está escrito y ya, otros no saben a dónde van y te invitan a definir eso. Hay muchas maneras de hacer cine y yo no sé cuál es la correcta, porque hay películas maravillosas que han salido gracias a estas distintas dinámicas entre actores y directores. Pero la que más me atrae y más me divierte en mi carrera es la de la incorporación colectiva y el ejercicio del experimento. Hoy el cine tiene que irse por esa ruta, tomar ese camino de experimentación. El mundo ya no está como para un solo cine establecido.

La relevancia de estas películas y reflexiones.

Larraín: Estas hombres tenían una perspectiva de la vida diferente, que es muy difícil de entender ahora. Eran modernistas. Tenáin sueños y aspiraciones distintas y eran muy serios al respecto de eso. Trabajaron en su forma de arte, en este caso la literatura, la poesía, con la intención de cambiar el pensamiento de la gente y de proteger un proyecto político y social.
Estamos hablando de justo después de la Segunda Guerra Mundial. Si volteamos hacia atrás y vemos cual fue el cine más interesante en Latinoamérica entre los 60 y 80, probablemente encontraremos gente que tenía muchas cosas en común.
Como lo veo ahora, lo que hacemos es muy distinto. Se trata solamente de gente poniendo sus sueños en una pantalla, pero no buscando conectar con otros discursos.
Y es difícil para mí porque soy parte de esta situación. Es muy difícil construir puentes entre directores. ¿Cómo nos conectamos? No sé. Alguien podría hacerlo, pero sé que no soy yo. Pero lo positivo que veo es, a esta gente que están siendo muy honestos con ellos mismos. Y esa honestidad va a la pantalla. Así que estamos viendo una obra que nadie más podría hacer.

García Bernal: Se trata de invitar al público a nuevas experiencias. Empujar los límites de cómo usas un medio, cómo abordas una historia o un universo. Creo ese es el valor del cine de Pablo Larraín. Son películas muy bien hechas, con un control precioso de la narrativa, pero no diría que es un cine social o de denuncia ni de entretenimiento. Es un cine que detona algo más interesante: un reencuentro, una reconciliación de diversos puntos de vista. Soy un tipo muy afortunado de poder trabajar con él. Es un cine que no da respuestas, sino que logra generar muchas más preguntas y me parece que ese es el rol del cine más interesante de estos tiempos. El que nos invita a pensar y reflexionar, a hacernos preguntas y voltearnos a ver, a nosotros, a la historia, pero no te deja todo resuelto, ni intenta sugerir que hay una respuesta al final.
Un director como Asghar Farhadi lo viene diciendo desde hace un tiempo, ‘el cine dejó de dar respuestas’, hoy más que nunca tiene que provocar preguntas terribles. Eso es lo que yo espero cuando voy a ver una película. No me atrae ni me conecta ver una que sea sólo una historia. Tiene que tener magia, debe tener locura, experimentar, ser abstracta, jugar con ideas y formas. Tiene que irse en extremos. Ya una buena historia no alcanza.