El significado del color morado que Hillary Clinton llevó en su discurso de derrota

Con la frente en alto y sin esconder su decepción, la excandidata a la presidencia de Estados Unidos apareció ante sus seguidores a quienes dirigió un profundo agradecimiento.

Aunque se esperaba que la exsecretaria de Estado apareciera vestida de azul, color insitucional del Partido Demócrata, como normalmente lo hubiera hecho;  esta vez  le dio un giro al ya icónico “power suit”, eligiendo el gris oxford como color base, llevando la solapa del saco a juego con una blusa en color morado, mismo color de la corbata de su esposo Bill Clinton.

No es casualidad que ambos hayan elegido el morado. Desde el punto de vista de la psicología y la comunicación a través de la imagen, el morado es un color con un alto nivel espiritual y mental, que busca combatir el miedo, transmitir paz, sensibilidad y compasión, tanto para ella como para el resto de sus fieles seguidores. Es un color que ayuda a dejar a un lado las energías negativas, los problemas atrás y visualiza “otros colores por venir”, se interpreta como nuevas posibilidades.

La imagen de Hillary envió un mensaje tan de acuerdo con el de su discurso:  “Sí, estamos muy tristes, llenos de dolor, pero nos estamos preparando para lo que venga, por muy duro que parezca. (...) Sí es doloroso y lo seguirá siendo por un tiempo más, pero aquí estamos y seguiremos adelante", dijo.

El morado a su vez, es un color de transición, siempre que se quiere cambiar algo en la vida hay que pasar por el morado, es un momento para encontrar el equilibrio emocional, salir de la depresión y olvidarse de los miedos e inseguridades.

¿Desde cuándo van los pantalones?

Fue hasta 1993 cuando les fue permitido a las mujeres llevar pantalones en el Senado, desde entonces, le han sacado provecho comunicando libertad e igualdad, un mensaje que al mismo tiempo era uno de los temas principales en la campaña de Hillary. El estilo de pantalones ha llegado a ser propuesto como uniforme para los roles de Estado.

Sin duda la mejor representante del 'power suit' es Hillary Clinton, quien suma más de 50 sastres de pantalón de distintos colores entre los que domina el azul en sus diferentes tonalidades y otra variedad de colores cálidos como amarillo y naranja, casi siempre con las mismas características.

De acuerdo con especialistas en imagen pública, la ahora excandidata a la presidencia que antes de su campaña se percibía como una mujer dura, transformó su imagen para enviar un mensaje más coherente con su campaña.

A pesar de ser un personaje ya con tres décadas de apariciones en público, fue hasta el año pasado cuando decidió contratar los servicios de Kristina Schake, Asesora de Imagen y Relaciones Públicas quien a su vez fue quién trabajó la imagen de Michelle Obama, posicionándola como una de las mujeres más queridas por los ciudadanos americanos.

Schake tenía como objetivo convertir a Hillary en una presidenta fuerte pero accessible, cálida y cercana a quien los ciudadanos quisieran ver en sus salas de TV durante cuatro años. Uno de las cosas que trabajó fue su lenguaje no verbal, reforzándole el uso de la “infallible sonrisa” que le ayudaba a mantener la templanza en momentos críticos, tal y como el que tuvo que vivir hoy durante su discurso de aceptación de la derrota.