Cosas buenas, malas e inesperadas que resultan del gasolinazo

El nuevo precio de la gasolina amenaza con adelgazar tu cartera sustancialmente este año. Pero además de afectar tu economía personal, la medida tiene consecuencias mucho menos evidentes.

Fue la “sorpresa” de navidad de los mexicanos y ya ha causado seis muertes y 1,500 arrestos. La decisión del gobierno de subir el costo de la gasolina en 20%- su valor más alto en casi 20 años- tiene al país hecho un lío. Los protestantes bloquearon carreteras, se apoderaron de gasolineras y saquearon cuantos autoservicios les fue sido posible- la asociación Nacional de tiendas de autoservicio calcula que ya van más de 400 tiendas. Toda medida parece quedarse corta cuanto se trata de exigirle al presidente que revierta de inmediato el ‘gasolinazo.

Pero por ahora, Enrique Peña Nieto no da señales de conciliación. Todo indica que aunque asalten todos los supermercados del país, el presidente menos querido en 20 años de acuerdo al Financial Times, no dará su brazo a torcer. Según el mandatario, el “ajuste” viene de afuera: los precios globales del petróleo subieron y México tiene que ir con la tendencia. No hacerlo- dice- acabaría recortando beneficios sociales para los mexicanos.

Y mientras el mandatario le tira la pelota al pueblo y les pregunta: ¿ustedes qué harían?, los ciudadanos se inquietan por su bolsillo, que se cree se verá afectado -sean conductores o no- por una subida en los precios de los productos. No es la única consecuencia de esta impopular medida. Van dos efectos positivos, y dos negativos -poco evidentes- que casi no se contempla del gasolinazo.

LOS NEGATIVOS

También es un golpe al turismo

Pagar más por conducir no solamente afectará a los negocios de consumo. El turismo, que tuvo una participación de 8,7% en la economía en México en 2015 (los datos de 2016 todavía están por verse), podría ser una de las víctimas más afectadas por esta iniciativa.

El turismo interno en particular es el que más podría estar en problemas, ya que gran parte de los mexicanos viajan por carretera, ya sea en transporte privado o público. Se espera que este año los turistas disminuyan la frecuencia de sus viajes, o al menos que no recorran distancias tan largas.

Rafael García, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles (ANHM) manifestó su preocupación públicamente y agregó que con el aumento en los costos de los insumos, los proveedores turísticos tendrán que ofrecer servicios más costosos, algo que puede desalentar a más de un viajero frecuente.

Pero además, aunque para muchos se sienta como una necesidad, viajar es un lujo del que las personas suelen prescindir en cuanto ven que sus finanzas están en jaque. Y seamos sinceros, con un incremento en el transporte y en el consumo difícilmente crecerá tu cerdito de ahorros.

Que el turismo nacional esté en riesgo no es cualquier cosa. En 2015, los gastos que hicieron los turistas en el país alcanzó los 2,258.3 millones de pesos, cobrando gran importancia en la economía.

Los gasolineros también pierden

Si eres de los que piensa que los dueños de las gasolineras están nadando en champagne para celebrar que se harán más rico, piensa de nuevo. El sector gasolinero no está beneficiándose de este nuevo incremento. No solo porque se hayan visto afectados por las protestas y hayan tenido que cerrar alrededor de 180 estaciones por desabasto o protestas, sino porque a pesar de que el crudo esté a precios escandalosos, ese dinero extra no da a parar a su bolsillo.

Desde este mes, la nueva fórmula impuesta por el gobierno ha hecho que el margen comercial para los empresarios gasolineros haya bajado 33% en comparación al año pasado, y algunas estaciones han tenido que cerrar porque su negocio era inviable económicamente. Hasta que se libere el precio de la gasolina, estos negocios recibirán entre 0.91 y 0.96 centavos por litro de gasolina, con lo que su comisión cae de 6.5 a 5.5% desde 2016.

Los empresarios gasolineros de las zonas fronterizas del país enfrentan un obstáculo adicional: sus consumidores se están cruzando a Estados Unidos, en donde la gasolina es más barata, para llenar sus tanques.

La Organización Nacional de Expendedores de Petróleo asegura que las pérdidas económicas del sector ascienden a 34.5 millones de pesos diarios desde que el gasolinazo se puso en marcha.

Los menos malos

Antídoto contra la obesidad

Ni el impuesto a la Coca Cola, ni sacar la sal de la mesa. Las medidas que ha tomado México para que sus ciudadanos pierdan esos kilos de más no han tenido el efecto deseado. Al contrario, en los últimos cuatro años el sobrepeso y la obesidad subieron 1.4% entre adolescentes y 1.3% en los mayores de 20 años, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2016.

Cada vez más mexicanos ponen a sufrir a la báscula: 3 de cada 10 adolescentes y 7 de cada 10 adultos padecen obesidad. Y mientras el gobierno intenta poner a correr a los suyos y fomentarles la buena alimentación, la respuesta podría venir en forma de gasolinazo.

Así es: la subida en el valor del crudo podría ayudar a reducir el sobrepeso. Varios estudios académicos sugieren que en Estados Unidos la obesidad ha bajado hasta 10% en los periodos en que la gasolina se ha vuelto mucho más cara.

Charles Courtemanch, de la Universidad de Washington, cuenta que en un día cualquiera estaba llenando su tanque y pensó que con los costos tan altos de la gasolina, pronto iba a tener que tomar el metro. Para animarse se dijo que eso lo haría caminar 30 minutos más cada día para desplazarse hacia y desde la estación más cercana. La idea lo inspiró a realizar el estudio ‘Un rayo de esperanza: La relación entre los precios de la gasolina y la obesidad’.

Para su sorpresa, Courtemanch encontró que en un 13%, el sobrepeso que se apoderó de los estadounidenses entre 1979 y 2004 podía atribuírsele a la caída en el precio del barril, mientras que su subida causaba que los ciudadanos adelgazaran. “Primero, si una persona usa más el transporte público -como el metro, los buses, o el tren- necesita movilizarse hasta las paradas correspondientes, y eso hace que camine más y pierda peso”, apuntó el autor. Pero además -dice- el poder adquisitivo de las personas disminuye y con él su posibilidad de comer en restaurantes. Según su investigación, cuando los precios del petróleo subían en Estados Unidos, los ciudadanos tendían a cocinarse más en casa, una medida que tiende a ser más saludable.

Otros estudios como ‘¿Hay un vínculo entre los precios de gasolina y la actividad física? Evidencia del American Time- Use’, y ‘Tendencias longitudinales en los precios de la gasolina y la actividad física: El estudio CARDIA”, muestran que cuando la gasolina se encarece, las personas no solo son más activas por utilizar el transporte público. También suelen andar más en bicicleta, moverse a pie cuando es posible, e incluso aumentan sus actividades domésticas por una disminución de sus ingresos que los lleva a prescindir de contratar ayuda.

Menos peligro al volante

Seamos sinceros: manejar en México no es juego de niños. Para andar al volante en el país hay que tener agallas. Y no solo aquí: los accidentes en coche son el primer causante de muertes entre adolescentes y jóvenes adultos, según numerosos estudios. Solo en 2015 hubo alrededor de 1.25 millones de accidentes de tráfico en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. México lleva la delantera y en 2013 ocupó el séptimo lugar a nivel mundial en este tipo de accidentes.

Por increíble que parezca, el impopular gasolinazo podría contribuir a revertir estas cifras. Una investigación publicada en el American Public Health Association sugiere que por cada 10% de incremento en el valor de la gasolina, los choques entre vehículos bajan en 1.5%.

El primer motivo es predecible: cuando el costo del barril sube la gente maneja menos, usa más el transporte público, o incluso prefiere quedarse en casa cuando su situación se lo permite. Con menos carros en las vías, suele haber menos accidentes.

Pero el estudio ‘Los precios de la gasolina y su relación con manejar bajo el efecto del alcohol’ sugiere una tendencia más sorprendente. Según el reporte, cuando la gasolina se vuelve más cara en el estado de Missisipi, en Estados Unidos, baja el número de conductores alcoholizados. Esto sucede principalmente porque cuando se reduce la economía de los conductores, tienen menos dinero para gastar en alcohol. También porque cierto porcentaje de personas que suelen conducir borrachos cambian su coche por el transporte público con efectos de ahorrar.

Además, algunas evidencias indican que cuando la gasolina está por los cielos, las personas manejan más lento e intentan no acelerar y frenar tan bruscamente para consumir menos crudo.