¿Presidente Trump? Una vida detrás del dinero

La faceta privada del precandidato a la presidencia en EUA se revela en una investigación con sus más allegados.

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Los cuarteles en donde viven los futuros oficiales de West Point se encuentran a diez minutos en auto. Sin embargo, la Academia Militar de Nueva York no tiene nada que ver con el ejército americano: se trata de un colegio privado en el cual los alumnos se visten de cadetes y son adiestrados con la típica rigidez que normalmente se reserva a los marines. Donald Trump llegó a esta institución a los 13 años de edad porque su padre estaba harto de los continuos castigos que recibía por su falta de disciplina. Fue así como el joven Trump se vió durante cinco años corriendo y haciendo lagartijas al amanecer.

“Aquella experiencia nos cambió a todos”, comenta Ted Levin, compañero de habitación de Trump. “No solo aprendíamos a respetar a la autoridad, sino a destacar en todo y a ser competitivos: aún ahora me da envidia recordar que Donald obtenía calificaciones más altas que yo en geometría”. Había muchas peleas: “Luchábamos continuamente, todos contra todos, y aunque después yo me convertí en maestro de lucha libre, Donald ganaba porque era más grande que yo. Incluso hoy, cuando lo escucho hablar, reconozco en su persona el espíritu de aquellos años.”

En la oficina de su pequeña compañía de embalaje, en Patterson, Nueva Jersey, tiene una marioneta parlante de Donald Trump: “Lo uso cuando necesito inspiración, ¿quiere escucharlo?”. Aprienta un botón y del muñeco sale aquella inconfundible voz que dice: “No hay nada de malo en tener un ego”. Lo vuelve a presionar: “No te rindas jamás, por ningún motivo”.

Dicen las encuestas que el 96% de los norteamericanos conoce a Donald Trump... y no es difícil de creerlo: Trump posee 258 empresas a su nombre; tan solo en Nueva York 12 edificios llevan su nombre, e igualmente en el resto del mundo diversos clubes de golf y hoteles de lujo llevan su apellido. Quien vuela del aeropuerto de La Guardia puede observar a menudo su jet 757 estacionado estratégicamente entre un punto y otro del campo mostrando el mensaje: “Trump: Haciendo a América grande de nuevo.”

The Donald, como lo llamaba Ivana, su primera esposa, ha sido dueño de, entre otras cosas, una línea aérea (Trump Airlines), una universidad (Trump University), una marca de vodka (Trump Vodka), una publicación (Trump Magazine), y una agencia de viajes (GoTrump.com).

Trump ha vendido millones de libros y su programa 'The Apprentice' ha encabezado los ratings televisivos durante 11 años. Sin embargo, Estados Unidos se ha acostumbrado a no tomarlo en serio. Cuando se habla de sus edificios, a menudo se dice que solo una mínima parte de los edificios a los que presta su nombre son en realidad de su propiedad, como si ganar cientos de millones en regalías valiera menos.

De igual forma, su candidatura a la Casa Blanca parece para algunos todavía una fantasía: solo un intento más de las otras seis veces que lo ha pensado hacer. Después de todo, el episodio de ‘Los Simpsons’ sobre un Trump presidente sale al aire en el año 2000.

No obstante, algo ha cambiado en las últimas semanas: luego de una campaña llena de insultos contra las mujeres, los mexicanos, los discapacitados y los musulmanes, después de propuestas irrealizables como la construcción de un muro en la frontera con México o la censura del Internet, Donald Trump se encuentra de 15 a 20 puntos adelante de cualquier otro candidato republicano a la presidencia.

*Descubre la historia completa en nuestra edición impresa de febrero 2016.

 

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