¿Qué hizo Angelina Jolie para ser la mayor estrella del mundo?

La actriz es la más famosa de su generación, sin un solo papel relevante. ¿Cómo lo ha hecho?

Hace unos años en una entrevista Candela Peña recordaba los días que pasó en Los Ángeles promocionando Todo sobre mi madre durante la campaña de los Oscar del año 2000. Contaba que una noche, en el hotel Sunset Marquis de Hollywood, salió al jardín a fumar y le sorprendió el movimiento entre los setos cercanos. Se debía, según sus palabras, a “una pareja que estaban comiéndose la boca de una manera desmesurada”.

Cuando se percataron de su presencia y se desengancharon Candela descubrió, estupefacta, que eran Angelina Jolie y Billy Bob Thornton. Él se había instalado en el hotel cuando su prometida Laura Dern descubrió el affaire y le echó de casa, y allí se veía asiduamente con la emergente estrella. Al día siguiente Angelina ganaba el Oscar a mejor actriz de reparto (y Todo sobre mi madre, el Oscar a mejor película extranjera) y corría a los brazos de Billy Bob, premio en mano, para continuar celebrando su éxito.

Han pasado quince años desde que la joven actriz daba rienda suelta a su pasión en lugares públicos. En el momento en el que Angelina Jolie cumple cuarenta, echamos la vista atrás para evaluar su carrera y todos los personajes públicos que ha sido hasta hoy.

FASE 1: LA RARA

Angelina se convirtió en famosa a una velocidad mucho mayor que la que su trayectoria profesional pudiera sugerir. Una de las primeras películas en las que trabajó –y su primer éxito– fue Hackers, de 1995 (sólo cinco años antes de ganar el Oscar). En los dos años que transcurrieron entre el rodaje y el videoclip de Anybody seen my baby?, de los Rolling Stones, que ella protagonizó, se hizo internacionalmente conocida. La explicación es que el mundo tenía hambre de un personaje así: no sólo era rabiosamente bella y poseía un atractivo sexual evidente, también era una constante fuente de titulares.

Ejemplo número uno: se casó con su compañero de reparto de Hackers, Jonny Lee Miller, en una ceremonia en la que cada cónyuge llevaba el nombre del otro escrito con sangre en su camiseta. Ejemplo número dos: su pasado, mejor que el cualquier inventado por un publicista. La hija de una estrella de cine (Jon Voight, protagonista de Vaquero de medianoche) atormentada durante su adolescencia que sufría depresión, se automutilaba cortándose y fantaseaba, antes de convertirse en actriz, con ser propietaria de una funeraria. Una gótica de manual que hablaba libremente de su bisexualidad y a la que perseguían los rumores de mantener una relación incestuosa con su hermano James. Angelina era la personificación de todo lo prohibido y además tenía un físico único.

FASE 2: LA ACTRIZ RECONOCIDA

Ese físico le sirvió para interpretar de forma convincente a la modelo Gia Carangi en la película para la HBO que le valió su segundo globo de Globo de Oro. Este premio reconocía su esfuerzo llevando al límite las enseñanzas del método que había aprendido estudiando interpretación con Lee Strasberg y que la había dejado emocionalmente exhausta. En 1999 rodaba otro papel de atormentada: la Lisa de Inocencia interrumpida era una loca tan magnética, cándida e intimidante que el mundo se rindió a su trabajo dándole el Oscar a mejor interpretación de reparto. Angelina acudió vestida de Morticia Addams y acompañada de su hermano James, aunque ya mantenía una relación con Billy Bob Thornton. El mismo año 2000 se casaron, sellando su amor luciendo sendos colgantes con la sangre coagulada del otro. Angelina podía permitirse ser todo lo excéntrica y siniestra que quisiese, porque toda la gama de papeles de Hollywood se ofrecían ante ella.

FASE 3: SER UN ÍCONO MÁS GRANDE QUE SUS PELÍCULAS

¿Y qué papeles eligió? 60 segundos. Siete días y una vida. Pecado original. Si algo puede hacernos dudar del buen criterio de Angelina (y dar crédito a las declaraciones de Jon Voight en el año 2000 en las que decía que su hija no estaba bien de la cabeza) son sus elecciones laborales. Aunque arrestos no le faltan: se ha hartado de hacer papeles de heroína de acción, como el de Lara Croft o el de Salt (que por cierto estaba escrito inicialmente para Tom Cruise) y ha demostrado que el prestigio ella lo busca en donde le da la gana.

Hasta que llegó Maléfica, su película más exitosa era Kung Fu Panda y su secuela, donde ponía la voz al personaje de –cómo no– una tigresa. Es un caso único: es una de las actrices más famosas y admiradas sin tener a sus espaldas ninguna película que pase a la posteridad, ningún personaje icónico, ningún éxito de público y crítica que sea culturalmente relevante. No le hace falta: está por encima de cualquiera de sus trabajos gracias a esa mezcla única de atractivo físico y personal. Aunque en serio, Angelina, ¿Alejandro Magno? ¿The Tourist? ¿Wanted?

FASE 4: LA MADRE

El rodaje de Tomb Raider en Camboya, uno de los países de historia más trágica marcó el inicio de su compromiso con la ONU. ACNUR contactó con ella en calidad de celebrity para dar visibilidad a sus proyectos de cooperación, pero la implicación de la actriz con la organización fue más allá de lo inicialmente previsto y se convirtió en una colaboración que llega hasta el día de hoy y en una de las principales preocupaciones de la estrella, que destaca su labor filantrópica como absolutamente prioritaria. Y a un nivel más íntimo, marcó un antes y un después pues supuso la adopción de Maddox, un huérfano camboyano. La maternidad ha marcado la etapa más reciente de su vida. Tiene seis hijos: tres adoptados y tres biológicos.

FASE 5: LA MALA

Ciertas historias de Hollywood son tan buenas que si no existiesen habría que inventarlas: en 2005 las dos estrellas de cine más deseadas, la protagonista de este artículo y Brad Pitt, protagonizaron una bastante mediocre película de acción Señor y señora Smith y se enamoraron. Convirtieron así en víctima a la hasta entonces esposa de éste, Jennifer Aniston. Esto convirtió a Jolie en “la otra”, el vórtice del odio de muchos abandonados por sus parejas que se identificaron con Aniston, que era además la presencia cotidiana de Friends, la vecina de al lado, la America’s sweetheart. Un papel que la tremebunda Angelina, por muy buena actriz que sea, nunca podría interpretar.

El tiempo y el sentido común pusieron las cosas en su sitio. Brangelina forman hoy una de esa parejas poderosas que atraen el interés de los medios y el público allá donde van, un tándem que junto resulta mucho más interesante que la suma de sus elementos por separado. La viva muestra de que, a veces, 2 + 2 es igual a 5. Además, son puro Hollywood. Sería como si Marlon Brando y Marilyn Monroe hubiesen sido pareja y tenido familia a finales de los 50 o como si Tom Cruise y Julia Roberts les hubiesen imitado en los primeros noventa.

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