Carlos Fuentes y lo que nos diría de ‘el tema’ si siguiera con nosotros

Hoy, a 88 años de su nacimiento y a más de cuatro de su muerte, Carlos Fuentes nos sigue explicando el mundo con vigencia.

De seguir vivo, seguramente podría darnos las claves puntuales por las que Donald Trump triunfó en las elecciones. Pero, a pesar de haber muerto, Carlos Fuentes dejó en registros de sus entrevistas y pasajes de algunos libros, la sabiduría suficiente para ayudarnos a entender ahora al país vecino.

Sobre Estados Unidos

“Lo que ha pasado es que este país, Estados Unidos, se ha vuelto muy provinciano (...) Este país se ha vuelto muy ombliguista y preocupado consigo mismo, y sigue sin entender lo que pasa en el mundo”. En entrevista con Rose Mary Salum, directora de la revista Literal. Latin American Voices, en 2010.

Sobre la colaboración entre ambos países, que ahora se dificultará

“El gobierno americano hace muy poco, pero hay un momento que por razones nacionales e internacionales, tendrá que actuar en conjunción con un gobierno mexicano”. Hablando sobre narcotráfico en entrevista en España luego de la publicación de La silla del águila (Alfaguara, 2003).

“México es un país invulnerable a las amenazas de Estados Unidos. Ir contra nosotros sería como darse un tiro en el pie, porque dañaría importantes industrias norteamericanas”. En entrevista en España luego de la publicación de La silla del águila (Alfaguara, 2003).

Sobre Obama, la antítesis de Trump

“Obama es como la luz del sol, junto a la negra noche de Bush”. En entrevista en marzo de 2009.

“Un gran presidente como Barak Obama está tratando de decirle a los Estados Unidos: no estamos solos, no somos los únicos. Pero a los americanos les cuesta mucho aceptar que la era de Estados Unidos se acabó”. En entrevista con Rose Mary Salum, directora de la revista Literal. Latin American Voices, en 2010.

“Obama no es un hombre de escándalos y publicidades. Es un hombre serio, digno de ser presidente de Estados Unidos”. En entrevista con AFP en 2011.

“Si Sarah Palin llega al poder, yo me voy a Marte”. En entrevista en octubre de 2008. Con Trump habría tenido que irse a Saturno, pero alguna ventaja tiene estar muerto en esta época oscura.

La visión futurista de Fuentes  en La silla del águila (Alfaguara, 2003). ¿Le atinará?

La historia se sitúa en el año 2020. César Aira gana el premio Nóbel (lo dudo), Mick Jagger sigue dando conciertos (seguramente y luego de Bob Dylan, quizá es él quien gane el Nobel), Condoleezza Rice es presidente de Estados Unidos (sería un regreso triunfal de la republicana; mujer y afroamericana, una bofetada para Trump y sus seguidores), Fidel Castro inaugura el parque temático de la Sierra Maestra (Castro nunca va a morir) y México se rebela contra la política estadounidense (¿será?), por lo que, en represalia, se convierte en víctima del sabotaje estadounidense: sin telecomunicaciones ni energía, sucede un apagón general en la Ciudad de México.

“Es un oasis imaginativo que me regalo. Un relajo cuando estoy cansado de la realidad”, dijo Fuentes al respecto, pero quizá sea un oráculo.

Sobre EPN durante su campaña presidencial (que bien se aplica a Trump) “Los problemas exigen un hombre que pueda conversar como par con (Barack) Obama, Angela Merkel o (Nicolas) Sarkozy, y no es este el hombre capaz de hacerlo”. En entrevista con la BBC, en 2012.

“Lo que no tiene derecho [el candidato del PRI] es a ser presidente de México a partir de la ignorancia, eso es lo grave”. En entrevista con la BBC, en 2012.

“Peña Nieto, un hombre de muy escasos recursos intelectuales y políticos”. En entrevista con la BBC, en 2012.

Las contradicciones

Fuentes creía que los hispanos en EEUU serían pieza fundamental en la formación del país, pero ahora, con el ascenso de Trump habrá un contratiempo. Esto lo escribió en la columna “Los Estados Unidos por dos lenguas”, publicada por El País el 18 de junio de 1998:

“La campaña contra la lengua de Cervantes en los Estados Unidos es un intento fútil de tapar el sol con un dedo. Los hispanoparlantes norteamericanos son ya, según la expresión de Julio Ortega, los ‘primeros ciudadanos del siglo XXI’. (...) El hispano en los Estados Unidos no está casado con las amargas agendas del racismo; su composición mestiza faculta al hispano para mediar efectivamente entre negros y blancos. Y su condición fronteriza convierte al norteamericano de ascendencia mexicana en protagonista de una cultura movible y migratoria en la que, tarde o temprano, el concepto mismo de ‘globalización’ deberá enfrentarse a su asignatura pendiente: ¿por qué, en un mundo de inmediato trasiego de mercancías y valores, se impide el libre movimiento de personas, la circulación de los trabajadores?”.

Carlos Fuentes nació en Panamá, hijo de Rafael Fuentes, quien trabajaba en el Servicio Exterior Mexicano, por lo que desde niño vivió en diversas ciudades  y sus estudios los realizó en Estados Unidos, Montevideo, Buenos Aires, Santiago de Chile, Río de Janeiro y Ginebra, además de México, por supuesto, donde entró a la UNAM para estudiar Derecho en 1948.

Las posturas políticas de Fuentes, aunadas a su talante cosmopolita, llamaron la atención de Estados Unidos, un país que durante los años 50 y 60 vivía bajo la paranoia de la Guerra Fría. El escritor tuvo una relación estrecha con aquel país, pero a pesar de ello, el gobierno estadounidense lo mantuvo bajo vigilancia durante un par de décadas. El archivo más antiguo que tenía el FBI sobre Fuentes data de 1962, cuando el gobierno estadounidense instruyó retrasar la respuesta de una visa solicitada por el mexicano que quería ir a ese país a participar en un debate sobre política. La agencia de inteligencia investigaba de cerca las actividades de Fuentes, sobre todo durante sus visitas al país, que no fueron pocas.

Y así como aquel país tenía 170 páginas de información sobre el escritor, Fuentes, con su ojo crítico tenía en su cerebro una radiografía perfecta del funcionamiento de Estados Undios.

Fuentes ha sido, quizá junto con Octavio Paz, uno de los escritores mexicanos más cosmopolitas, un verdadero ciudadano del mundo, y eso le dio la capacidad de entender el planeta a cabalidad.