Brooke Shields o la estrella que vivió para contarlo

Era modelo con 11 meses y estrella de cine con 12 años. Y sin embargo sobrevivió a crecer ante las cámaras.

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La fama es la única forma de vida que conoce. Tras 50 años dedicados íntegramente al show business, Brooke Shields (Manhattan, 1965) ya puede decir que ha cumplido el sueño americano que su madre construyó obsesivamente para ella. Su propio nacimiento fue digno del Hollywood más culebronesco, pues su madre Teri era una pobre diabla que dio el pelotazo cuando se quedó embarazada de un ejecutivo de Revlon. La familia de Frank Shields le dio dinero a Teri para que se deshiciese del bebé, pero ella se quedó el dinero y siguió adelante con el embarazo. Por parte de su padre, Brooke está emparentada con toda la realeza y nobleza europea, incluyendo a los Grimaldi y a su primo lejano Alessandro Lecquio (aunque, como él mismo nos contó, conoce a toda la familia excepto al propio conde). Con estos genes, estaba claro que la vida de Brooke estaría llena de emociones fuertes.

En cuanto dio a luz, Teri decidió que su hija era demasiado guapa para no salir en televisión y que haría lo que fuera por darle una carrera en el mundo del espectáculo. La figura de Teri Shields es una de las más polémicas e implacables de Hollywood. Cuando no estaba en algún bar (tras haber dejado a Brooke con cualquier vecino que le abriese la puerta), llevaba a su hija a todo tipo de castings, sin escrúpulos a la hora de autorizar trabajos tan moralmente cuestionables como sesiones de fotos desnuda a los 10 años o La pequeña. En esta película de Louise Malle, Brooke interpretaba a una prostituta de 12 años, incluyendo escenas de desnudos y besos con hombres que le doblaban la edad. Las fotos, por su parte, fueron a juicio pero se autorizó su publicación porque Brooke fue contratada como "modelo" y no como "artista". Las modelos están desamparadas ante la justicia, se ve.

El mayor éxito de la carrera de Brooke le llegó a los 15 años, el mismo año en que se convirtió en la modelo más joven de la historia en ilustrar las portadas de Vogue y Cosmopolitan. El lago azul era una horterada dirigida por el director de Grease (gracias por tanto, Randal Kleiser) que marcó a toda una generación de adolescentes y despertó la polémica (a estas alturas la polémica ya era la mejor amiga de Brooke) por sus escenas de desnudos. La controversia llegaría hasta los tribunales, donde la propia Brooke testificó entre lágrimas que durante el rodaje siempre llevó celo en los pechos para asegurar que el pelo le tapase los pezones.

Aún no tenía 18 años y las abrumadoras facciones de Brooke Shields ya eran la cara más conocida del mundo. Teri, más madre de la artista que nunca, protegió la espectacular belleza de su hija entre borracheras y resacas, ignorando a Brooke cuando a los 13 años le hizo una intervención para que dejase la bebida. Mientras, Brooke ganaba 10 000 dólares al día y el primer Razzie de la historia a la Peor Actriz.

Teri aconsejó a su hija que saliese con hombres amables y caballerosos, como George Michael, John Travolta o Michael Jackson. No es de extrañar por tanto que Brooke no perdiese la virginidad hasta los 22 años con su compañero de Princeton Dean Cain (sí, el de Lois y Clark). Brooke estaba estudiando Literatura Francesa, quizá como respuesta a las críticas del New York Times de que su primera autobiografía (escrita a los 20 años) solo contenía frases cortas y pocos sinónimos. Al menos eso demuestra que la escribió ella de verdad.

En cuanto se graduó publicó su expediente en Life Magazine, a lo que el New York Times respondió con un reportaje en el que aseguraba que Brooke no asistió a ninguna clase en los siete años que tardó en licenciarse. Lo cierto es que la propia Brooke confesó años después que se pasó la carrera haciendo... alfarería, una de sus pasiones.

 

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¿MICHAEL JACKSON?

Su noviazgo con Michael Jackson fue un maná para la prensa, aunque esté lleno de incoherencias (como toda la vida de Michael). Brooke apareció en el funeral del rey del pop hecha un mar de lágrimas (pero guapísima) y explicó que ambos se entendían porque habían sido obligados a madurar demasiado pronto. Michael le contó a Oprah en 1993 que Brooke era su novia, pero de nuevo el New York Times asegura que la última vez que se vieron fue en la octava boda de Liz Taylor, en 1991, cuando se colaron en su habitación para ver el vestido y se la encontraron inconsciente en la cama.

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En los noventa Brooke ya no era esa "belleza sexual prohibida" que su madre promocionaba entre los productores de Hollywood a principios de los ochenta. Y mientras Michael Jackson pasaba por su personal via crucis tras las acusaciones de abuso de menores, ella se casó con el tenista André Agassi. Su boda fue evidentemente vendida en exclusiva, que incluyó la discusión entre Teri y André porque la suegra insistía en que Brooke debía firmar un acuerdo pre-nupcial de separación de bienes el mismo día de la boda por la mañana. Teri acabó borracha (sorpresa), y Brooke llamó a la policía para que se la llevasen.

El matrimonio Shields-Agassi duró cuatro años, llenos al parecer de trofeos volando, atracones de comida (solo interrumpidos para atiborrarse a pastillas) y la confesión de Agassi de que acabó enganchado a las metanfetaminas. A estas alturas de la vida, la carrera de Brooke ya no le importaba a nadie excepto a ella, que lo intentó absolutamente todo para seguir siendo una actriz relevante: series de televisión (De repente Susan), teletiendas, telefilmes, teatro musical (Grease, Chicago, Cabaret) y activismo político.

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