Beatrice Borromeo, la joven más interesante de la aristocracia europea

Se mete en líos defendiendo causas justas, su genética es privilegiada y su familia posee islas (dos).

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Se pueden cumplir algunos de los siguientes motivos, pero Beatrice Borromeo, la futura esposa de Pierre Casiraghi, los cumple todos. Quizás le falte ganar un Oscar o el Princesa de Asturias de la Concordia, pero no lo diremos en voz alta por si un día lo hace. Esta mujer, miembro de una de las grandes dinastías italianas, parece conseguir todo sin esfuerzo y con la media sonrisa de un personaje un cuadro de Botticelli.

Posee islas
Ojo con la s de plural. Tener una isla no es tan especial. Johnny Depp compró una en las Bahamas, DiCaprio otra en Belice. Marlon Brando fue el pionero, con una en la Polinesia que ahora es un hotel, The Brando. La gente, incluso la más famosa, se compra islas, de una en una, eso sí. Pero los Borromeo, la familia de Beatrice, son los dueños de varias y no son de esas anónimas perdidas en medio de un mar lejano. Son dos de las Borromea (la Bella y la Madre) que están en el lago Maggiore de Italia, lugar de vacaciones de la alta burguesía italiana desde hace décadas. Lo relevante es que esas islas no se hayan comprado a a un agente inmobiliario deluxe, sino que hayan pertenecido a la familia desde siempre.

Y tienen palacios y jardines
Las celebrities se compran islas que suelen ser paradisíacas, de playas de arena blanca y agua turquesa. Una vulgaridad, en definitiva. Lo exquisito es tener unas islas no paradisíacas, sino unas en las que incluso haga frío. Los Borromeo, para empezar, las tienen en un lago. Y ahí ya se desmarcan, condescendientes, del mundo. Los Borromeo poseen islas en lagos con palacios y jardines. Ahí suben la apuesta. Tener una isla con una casa fotogénica es improbable, pero tenerla con algunos de los jardines más importantes de Europa, es, directamente, imposible. La Isla Bella tiene un palacio barroco, una especie de palacio real en miniatura, y un jardín en terrazas delirante y magnífico. La Isla Madre cuenta con un jardín romántico muy apreciado y su lógico palacio, lógico según la lógica borromea. Ah, en el lago tienen también unos escollos con restos medievales. Una nadería sin importancia, en definitiva. Los mortales, eso sí, podemos visitar la Isla Bella. Un acto de crueldad estética máxima.

"Será una boda diferente, pequeña y fashion"

Tiene varios apellidos importantes
Se puede tener uno, incluso dos, pero esta mujer italiana tiene varios apellidos con los que impresionar además de Borromeo, que sería suficiente para apalancarse en la lista de los happy few. Los Borromeo eran ya comerciantes y banqueros en el siglo XIV. En esta familia ha habido hasta siete cardenales y santos. Eso se llama tener de todo. También está emparentada con los Elkan a través de su hermana Donna Lavinia Borromeo, que se casó con John Elkan, heredero de los Angnelli en 2004. Matilde Borromeo , su otra hermana, lo hizo con Antonius zu Fustenberg en 2011. Su madre es una Marzotto, un apellido esencial para entender la industria italiana de los últimos tiempos. La historia de Italia se puede contar mirando el pasaporte de Beatrice.

El símbolo de su familia es un unicornio
¿Tiene símbolo tu familia? Pregúntatelo. Y si lo tiene, seguro que es un animal más pedestre, un halcón o un águila. La familia de Beatrice Borromeo tiene como emblema un unicornio. La metáfora es sencilla.

Tiene uno (o varios) Rafael en su colección
Y algún Tiziano y Corregio. Hay muchas familias con colección de arte, pero estos maestros italianos no entran en cualquier casa. Una persona que ha desayunado con ellos cerca no respira nuestro mismo aire.

Estudiante premium
La Borromeo no ha estudiado en una buena escuela. Ha estudiado en dos: la Bocconi en Milan y Columbia en Nueva York. Igual que ocurre con las islas y los apellidos, aquí también se utiliza el plural. En la escuela de Milan (donde conoció a Pierre Casiraghi) se licenció en Derecho y Periodismo; en Columbia hizo el master de Periodismo, donde, ojo, por mucho que uno tenga islas en lagos con palacios barrocos y jardines con terrazas no es tan fácil entrar.

La genética es su amiga
Beatrice Borromeo ha sido bendecida por la genética. Es espigada, tiene piel de porcelana, una melena rubia (pero-no-demasiado-rubia) que no parece enredarse nunca, brazos largos y piernas aún más. El resto de la humanidad tenemos que controlar la ingesta de bebidas carbónicas y no podríamos manejar una melena de virgen suicida. A ella todo le viene de serie. Como las islas.
 

Si piensas que esas son todas las virtudes de Beatrice Borromeo, estás equivocado. Aún hay más.