Antonio Banderas, 'tan vivo como hace tres décadas'

Empezaremos 2017 con este icónico actor español en portada; en entrevista, habla sobre cómo a sus 56 años vive una nueva etapa al lado de su novia Nicole Kimpel.

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“Quizá ya no estemos ante aquel ‘macho latino’ que, hambriento de éxito, se devoró Hollywood en los años 90. Pero el sex symbol sigue tan vivo como hace casi tres décadas”, dice Antonio Banderas, el actor más icónico de España que a sus 56 años vive una nueva etapa.

Para el malagueño, un nuevo matrimonio no lo rige ni lo obsesiona, pero sí el amor por nuevas experiencias como el diseño de moda y su actual relación con Nicole Kimpel, una holandesa a la que conoció en Cannes. Ella trabaja como agente inmobiliaria de lujo y es menor que él por 20 años, pero la diferencia de edad no parece importar, pues es ella quien le ha hecho sonreír de forma permanente.

Tras un divorcio modelo con Melanie Griffith, su aún amiga, Banderas se alejó de Hollywood para adentrarse en una famosa escuela de diseño de moda en Londres, donde vive ahora con Kimpell y juntos fraguan esa nueva marca de ropa que lleva el nombre del actor español.

En la edición que abre este 2017, Vanity Fair México presenta una entrevista con un actor que ha diversificado sus posibilidades creativas y que parece no querer descansar del trabajo. Él es Antonio Banderas, un hombre que podría vivir de la fama, pero se niega a ello. Aquí puedes leer un adelanto del texto que verás en la revista impresa de enero:

Antonio Banderas (Málaga, 1960) me cuenta que ha mandado grabar unos versos en la pared de su nuevo ático malagueño. La letra dice más de él que del poeta Manuel Alcántara, su autor: “A la sombra de una barca me quiero tumbar un día, echarme todo a la espalda y soñar con la alegría”. Parece un objetivo simple, casi naíf, aunque extremadamente ambicioso para el actor, un workaholic con casi 100 películas a sus espaldas.

“Busco lo que dice ese verso de mi amigo Manolo y no lo consigo. Y no lo voy a conseguir nunca porque no puedo parar de trabajar”, admite con cierto tono de resignación. “Al mes de parar ya estoy inquieto y la cabeza me empieza a dar vueltas”. En los últimos dos años ha rodado siete películas entre Italia, Chile y Bulgaria. Ahora se encuentra en Sofía rodando con Paz Vega la cinta de acción Stoic, del director israelí Isaac Florentine. A eso hay que sumarle su contribución estelar en el nuevo disco de Barbra Streisand, sus estudios de moda en Central Saint Martins de Londres —escuela por la que pasaron John Galliano, Stella McCartney y Alexander McQueen—, una marca de ropa, su línea de fragancias y la colección de relojes que lanzó en Navidad.

Es un sábado lluvioso y frío en la capital búlgara, pero Antonio no parece molesto por haber tenido que madrugar para nuestro encuentro en el palacio de Vrana. Ha llegado de buen humor, vestido con una chamarra diseñada por él y de la mano de su novia, Nicole Kimpel (Stuttgart, 1980). “Hace muchos años conocí a algunos de los hijos del dueño de la casa”. El “dueño” es Simeón de Sajonia-Coburgo-Gotha, exrey y ex primer ministro de Bulgaria, quien nos ha cedido su hogar para la sesión. Uno de los secretarios privados del monarca destronado nos guía mientras recita de memoria diálogos de El guerrero número 13, película que el actor protagonizó en 1999. “Usted marcó mi infancia”, le confiesa el empleado. Banderas tenía  39 años entonces. Ahora, 56.

—Cuando oye cosas así, ¿nota la crisis de los 50?

—La crisis la voy a sentir cuando no pueda hacer las cosas que he hecho toda mi vida. El día que vaya a esquiar a Aspen y me duela una rodilla me dará un poco de coraje. He visto a mucha gente que trata de vivir como si tuviera 20 años cuando tiene 60 y es muy patético. No quiero eso para mí. He cumplido muchos sueños, he trabajado y sigo trabajando en uno de los lugares más competitivos del mundo, tengo mi propia estrella en el Hollywood Boulevard, he participado en grandes producciones y también en cine de autor con genios como Pedro Almodóvar. ¿Se puede pedir más? 

—Tengo la impresión de que necesita volver a empezar cada cierto tiempo.

—No es que sienta la necesidad, es que no puedo evitarlo. Es algo natural e innato en mí.

Desde que dejó su Málaga natal, con 19 años, José Antonio Domínguez Bandera no ha parado de reinventarse. Fue muso de la movida madrileña en los ochenta, latin lover de Hollywood en los noventa, superestrella internacional en los 2000. La nueva versión del malagueño ha cambiado Los Ángeles por Londres, tiene una novia 20 años menor que él, estudia moda y acaba de terminar de escribir el guión de sus sueños, la historia de un niño refugiado que llega a las playas españolas y recibe asilo en la mansión de una millonaria. “Quiero volver a comprar mi libertad cuanto antes. Quiero dirigir y producirme a mí mismo. No me gusta tener encima la bota de alguien que me dice lo que tengo que hacer”, me explica. Al hablar de su insaciable deseo por trabajar, resulta inevitable tocar su amplia trayectoria en México: “He rodado siete películas ahí, promocionado mi marca de perfumes y la posibilidad de mantener una vía para desarrollar proyectos, ya sean cinematográficos o de otro tipo, está abierta. De hecho se puede incrementar con el lanzamiento de Antonio Banderas Design, y con mi participación en la Starlite Gala, que se llevó a cabo el año pasado en la Ciudad de México y que volveremos a realizar este 2017”.

—¿Se plantea rodar bajo las órdenes de un mexicano?

—Trabajar con algún director mexicano sería en estos momentos un lujo. La cinematografía de ese país ha dado un salto enorme en los últimos años y se ha ganado el respeto y la admiración del público, la crítica, y los profesionales del medio.

—¿Qué tiene México que siempre vuelve?

—Son muchas las cosas que me atraen. Su historia, su cultura, su geografía variada y rica, su gastronomía... pero sobre todo, su gente. Ese montón de amigos que he tenido la suerte de ir coleccionando durante mis largas estancias en el país.

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