‘Amy me contó la historia de Rehab y le dije: escribe una canción sobre eso’

A cinco años de la muerte de Amy Winehouse, hablamos con Mark Ronson sobre la diva del jazz y el R&B.

Su nombre saltó a la fama tras producir el Back to black de Amy Winehouse (con el que ganó tres Grammy) y desde entonces el “sello Ronson” ha pasado por músicos consagrados como Robbie Williams, Paul McCartney o Bruno Mars. “Vivo obsesionado con la música desde que tenía 13 años”, confiesa el Dj, compositor y productor musical Mark Ronson (Londres, 1975), que aprendió a tocar la guitarra con el segundo marido de su madre, el guitarrista Mick Jones. Además de producir discos para otros, Ronson también ha publicado los suyos. Del último, Uptown special, sale el hit Uptown funk. Hablamos con él sobre fama, músicos y la trágica muerte de la diva del jazz y el R&B.

Jazz con pasaporte mexicano

VANITY FAIR: Cuando empezaste a ser conocido se referían a ti como ‘celebrity DJ’. ¿Qué quiere decir?
Mark Ronson: Yo no era una celebrity pero tuve el deshonor de ser la persona para quien se acuñó ese término. Lo odio. Me pasé siete u ocho años trabajando en clubs donde nadie sabía quién era. Pero el mundo de la moda sigue las tendencias del hip hop y me contrataron para pinchar en muchos desfiles donde sí había celebrities…

Cuando Amy y yo terminamos nuestro trabajo no se parecía a nada de lo que sonaba en la radio. Pensé que era demasiado excéntrico para tener éxito. Sobre todo para Estados Unidos.


Pasaste los ocho primeros años de tu vida en Londres y luego te mudaste a Nueva York. ¿Te sientes británico o americano?
Mis padres se divorciaron y mi madre se fue a vivir a Nueva York cuando yo tenía ocho años. Mis hermanas (Charlotte y Samantha) también se vinieron. En Nueva York me encuentro como en casa pero me encanta el estudio que fundé en Londres. Soy ciudadano estadounidense desde 2008.

Siempre pensé que Amy era una estupenda vocalista de jazz. Como Sarah Vaughan o Carmen McRae.
Le encantaba el jazz. Disfrutaba estudiándolo. Tenía una guitarra y tocaba Moody’s mood for love. Aprendí mucho de acordes con ella. Escribió todos los temas del disco, salvo la canción Back to black, que hicimos juntos. Tocamos todas las demos de ese disco en cinco días. Nos fuimos a dar un paseo, me contó la historia de Rehab y le dije: ‘Deberías escribir una canción sobre eso’. Cuando terminamos nuestro trabajo no se parecía a nada de lo que sonaba en la radio. Pensé que era demasiado excéntrico para tener éxito. Sobre todo para Estados Unidos.

Todos conocían sus problemas de adicción. ¿Esperabas aquella llamada de teléfono comunicándote su muerte en 2011?
No. Me sorprendió porque últimamente estaba mejor. El último año se había mantenido limpia.

Tu álbum en solitario, Uptown special, es muy variopinto. Desde Bruno Mars evocando a Morris Day, frontman de The Time, o el líder de Tame Impala, Kevin Parker, como si fuera un cantante de soul.
A mí me gusta. Es mi apuesta. Así funciona el oído del Dj. Pones una canción y tienes tres minutos para pensar en una mezcla para que enganche con el próximo tema.

¿Te preocupa que la gente considere pretencioso que el novelista Michael Chabon [Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay] escriba letras para tu disco?
Pensé que las canciones sonarían diferentes a lo que había hecho hasta ahora. Y que seguramente a él se le ocurría algo más interesante que a mí.

Tu tema Uptown funk se ha convertido en un hit. ¿A quién se le ocurrió que Bruno Mars se llenara la cabeza de tubos para rizar cuando actúa en directo?
Al propio Bruno. Es el único artista con el que he trabajado que tiene mejores ideas que yo.

*Artículo publicado originalmente en nuestra edición impresa de julio.