Amar o no amar a Jennifer Lawrence, ésa es la cuestión

Se cae, dice groserías, bromea con los periodistas y un sin fin de cosas por las que no sabemos si nos cae bien o mal.

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Ser o no ser Jennifer Lawrence, ésa es la cuestión. Y no es que la actriz sea una mala persona, sino que a lo largo de esta corta, pero prominente carrera, en la que apenas tiene 26 años de edad, J. Law, como también se le conoce, ha participado en curiosas ‘aventuras’ que siempre llaman la atención.

Todo mundo la conoce, todo mundo habla de ella, se da el lujo de amenazar a productores, hacer rabietas, gritos eufóricos de emoción, canta, tiene estilo, es guapísima y hasta se cae para ver que no es todo glamour.

Aunque esto puede posicionarla como una estrella querida, la verdad es que a veces podría parecer que todo es producto de una campaña para ser la buena del cuento y en realidad ser otra persona.

Amada u odiada, aquí te presentamos algunas de las cosas que ha hecho para que seas tú quien decida en qué lado ponerla:

- Puede decir todas las groserías que te imaginas en 30 segundos:



- Queda en shock al conocer a Jack Nicholson:



- Se molesta porque le cuentan spoilers de Homeland (nosotros lo hubiéramos hecho también. Contárselos, claro):



- Su famosa caída cuando sube al escenario a recoger su Oscar:



- Se cae por segunda vez en el Oscar (y ésta sí no se la creímos):



- Pero, ¿qué creen? ¡Ya se había caído antes! Y aquí se le rompió el vestido:



- Hace reír a la prensa con sus audaces declaraciones:



- Y le gusta cantar imitando a Cher: