Todo lo que sabemos de la vida lo aprendimos de Star Wars

Vivir al borde del lado oscuro es posible, siempre y cuando tomes lecciones con los maestros adecuados.

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1. ¿Te preocupa tu forma de hablar en público? No pasa nada. Ahí tienes a Yoda, su forma de expresarse no es precisamente brillante (parece un señor ebrio dando consejos zen y hablando al revés) y logró llegar a ser un gran maestro Jedi de la república galáctica. ¿No lo ves? con los estándares actuales tú podrías llegar a ser hasta presidente. Además, Yoda ni siquiera es alto (mide como 66 centímetros), ni muy guapo.

2. Si le quieres cambiar el nombre a las personas (o a los robots) no pasa nada. Puedes decirle “Arturito” a R2D2 y no alterarás el orden cósmico. Bueno sí… ¿Será que esa costumbre de castellanizar todo a la fuerza es el verdadero y oscuro origen de quienes le ponen “Brayan” a sus hijos?

3. Siempre debes tener un leal amigo a tu lado. Si éste no se llama Chewbacca, pero habla igualito, no importa. Su amistad trascenderá trilogías.

4. ¿Las tensiones entre medio oriente y occidente te provocan ansiedad? Después de tantas películas de la saga plagadas de conflictos entre razas alienígenas y Jedis, de Siths infiltrados en el senado intergaláctico y de batallas que involucran a más de un planeta, deberías ver hasta con ternura nuestros pequeños incidentes terrícolas. ¿Que derribaron un avión ruso? Ok. El día que hagan caer un Halcón Milenario sobre Reforma o que el país esté en la lista de una probable invasión de geonosianos, es cuando deberías comenzar a preocuparte en serio.

5. Puedes ser el villano más malévolo del universo, destruir constelaciones enteras e intentar matar hasta a tu propio hijo (y si no lo logras, mínimo cortarle una mano y justificarlo diciendo que es un acto Cho Mai), pero si te arrepientes en último momento de tu vida, cambias de opinión y hasta cometes un acto heroico, todo se borra en automático y terminas convertido en un ángel con aureola, perdón, en un espíritu de la Fuerza Jedi, justo como don Darth Vader. Sólo tienes que calcular el momento justo en que te vaya a caer una bomba encima –o algo por el estilo– y arrepentirte una décima de segundo antes. ¿Dónde hemos visto eso antes?

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6. Algún día, el que menos esperes, puedes llegar a tu casa y tus supuestos padres te confesarán que eres adoptado. Luego, un amigo lejano de la familia al que detestas y al que apenas entiendes por su enfisema, te dirá: “yo soy tu padre”.

7. Si eres de “los buenos” de la película, puedes estar en medio de una lluvia de rayos laser y nunca te tocará ni uno sólo.

8. Aunque presumas hablar muchos idiomas, jamás igualarás el récord de dominar 6 millones de lenguas del androide C-3PO. Vaya, ni el traductor de Google se acerca.

9. Si llegas a una ciudad extraña y lejana y te enamoras de una guapa chica que parece ser una princesa (aunque no se llame Leia), ten mucho cuidado, las probabilidades de que ella sea tu hermana (y que por consiguiente tú seas un príncipe perdido destinado a convertirse en un héroe Jedi) son inmensas. Por más implicaciones telenoveleras que tenga este probable incesto involuntario, es en realidad un drama cósmico que puede provocar que tu descendencia sean bebés parecidos a Jar Jar Binks.

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10. Por más exquisito que quieras parecer en tus gustos musicales, nunca, pero nunca, te metas a cantinas donde toquen bandas con extraños nombres que te remitan a algún dialecto alienígena. No faltarán los proxenetas al puro estilo de Jabba el Hutt. Lo mismo aplica si vas a algún barcito indie mexicano y el vocalista del grupo local canta en inglés aunque en la vida real ni siquiera pueda pronunciar bien la palabra “sándwich”.

11. Así uses un chaleco pasado de moda al Han Solo style, puedes conquistar a una atractiva princesa.

12. Por más inteligente que sea tu perro, y aunque lo metas a clases a la escuela más nice, jamás se organizará con otros de su especie para salvar tu vida como sí lo harían unos ewoks. Aprende a rascarte con tus propias garras.

13. Cualquier cosa que lleve la palabra “laser” remite a algo futurista y buena onda. Al escucharla, en tu mente suena un zumbido como de sable jedi surcando el aire, incluso cuando te operaron de astigmatismo “con laser”.

14. Puedes ver miles de veces el tráiler de una película, hacer mil conjeturas. Nunca le acertarás a lo que va a pasar.

15. Si eres “malo” usarás color negro. Si eres “bueno” debes vestirte de blanco siempre. A menos que seas de las tropas imperiales, porque esas leyes de la moda no aplican si eres un clon.

16. Por más granizo que caiga y te deje atrapado en un restaurante, nada se comparará a estar en medio de una lluvia de meteoritos en una galaxia muy lejana.

17. Si entablas una lucha con sables laser y te matan, no quedará tu cadáver impresentable tirado por ahí, simplemente desaparecerás en el aire.

18. Cualquier pretexto es bueno para usar la palabra “laser”.

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19. Aunque rastrees en tu árbol genealógico, es improbable que tengas un pariente lejano que se apellide Skywalker. Pero no te frustres, tus amigos geeks tampoco.

20. El número de personas delante de ti en la fila madrugadora para ver la nueva entrega de Star Wars, es inversamente proporcional al número de parejas que has tenido.

21. Si le susurras a tu cita al oído “que la fuerza te acompañe”, lo más probable es que cuando se despidan no la vuelvas a ver jamás.

22. Si tienes una gran colección de figuras de acción de Star Wars sin abrir, originales, de los años 70, es muy probable que seas virgen.

23. Si sabes quién es BB-8, no significa que estés traicionando a R2D2 y C-P30, a menos que seas un robot.

24. Aunque estés en el espacio exterior y seas una princesa, te puedes vestir como una bailarina de table-dance iraní, andar por ahí combatiendo al sistema y lucir súper guapa. Como no irás al espacio ni eres una princesa, no lo apliques o te verás mal.