Un recorrido por las semanas de la moda

Desde las más populares hasta las que seguramente no sabías que existían.

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Todo mundo está a la expectativa de las semanas de la moda que ocurren en Nueva York, París, Milán y Londres. Como buenas ciudades cosmopolitas, se han consolidado por tener las más famosas, pues son capaces de reunir a la crema y nata de la moda, celebridades, periodistas, socialités y en último lugar, los cada vez menos valorados compradores e inversionistas.

Aunque parezca que este ensamble de pasarelas está ausente en otros países, la realidad es que todavía no cuentan con el poder mediático y de convocatoria de las líderes para destacar, pero actualmente suman más de 130 (siete pertenecientes al continente africano). Dejando a un lado el dilema o conflicto que enfrentan todas sin excepción: ¿de verdad contribuyen al impulso de la industria local?, es mejor pensar que no hay peor lucha que la que no se hace. Por supuesto hay que saber cómo pelear.

En 2017, varias plataformas sobresalieron por sus propuestas e inspiraciones, pero desafortunadamente gran parte del mundo ni se enteró, o por lo menos tanto nuestros vecinos del norte como nosotros tuvimos nulo interés en cuestión de difusión o cobertura. Falta por entender que no solo en Estados Unidos y Europa –donde se concentran los grandes- ocurren ideas creativas o que desafían al status quo o a los tiempos que vivimos.

Con o sin nuestra atención, los diseñadores de Tel Aviv se encargaron de promover el empoderamiento femenino mediante un tributo a las princesas de Disney con atuendos más atrevidos y no tan románticos. Jasmine luce mil veces más poderosa cargando su tabla de surf que encima de una alfombra mágica.

Por su parte, el Melbourne Fashion Festival celebró la diversidad. Mientras que en Nueva York, la modelo curvy Ashley Graham desfiló para Michael Kors y Addition, Lou Kenny, a sus 58 años, recibió una ovación por parte de los australianos cuando caminó con un vestido de Christopher Esber.

 

#MSFW designer Dion Lee delivers a stand-out moment at #NYFW. Orange never looked so good. 🍊#dionlee 📷 via @voguerunway

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Es innegable que estas desconocidas semanas de la moda puedan sobrevivir sin la buena voluntad y apoyo financiero de los patrocinadores. Así como Olympus y Mercedes-Benz (pioneros en apadrinarlas), otras marcas que, poco o nada tienen que ver con el menester de la confección de prendas, se han lanzado a la conquista por anteponer su nombre al evento. La más reciente incursión fue la del gigante Amazon, que estratégicamente cobijó a la de Tokio y Dehli.

En 2016, Heineken fue la que hizo posible el Lagos Fashion & Design Week. Otras no han corrido con tanta suerte, tal es el caso de Saskatchewan -de cariño solo Saks- Fashion Week en Canadá. La mayoría de sus bienhechores comerciales distan de ser multinacionales reconocidos o que estén asociados con el lujo, como Mosaic, una empresa del sector agrícola con altas ventas en fertilizantes a base de fosfato y potasa; y A1 Rent Alls, otra que ofrece el servicio de renta de equipo y máquinas de construcción. Como sea, no se rinden y continúan en la batalla por un espacio para su talento local.

Con tanto amor por otras culturas, como el que tenemos por la oriental, bien valdría la pena echarle un ojo a lo que se presentará en las pasarelas de Tokio (del 17 al 23 de marzo) y Seúl (del 27 de marzo al 4 de abril). Es más, puede que todas merezcan una oportunidad.

Siendo realistas, no podemos ignorar el malinchismo que predomina en la sociedad, pero no por ello sería descabellado sugerir que viéramos más cerquita, o sea, a latinoamérica, que ha demostrado potencial y competitividad. Fashion Week Honduras es un caso similar.

 

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Y hablando de viajes, si una fashion blogger –un agente que ha cobrado importancia en el último lustro- de verdad quiere innovar, conocer o compartir opciones menos comerciales o diferentes, sería buena idea que dejara por un momento su deseo de “brillar” (o sea, darle un break a su espíritu poser) y tomara un vuelo a Yakarta o Dakar Fashion Week o por qué no, a Reikiavik Fashion Festival. Porque para esta profesión se necesita de visión y, según los más conocedores, Tel Aviv apunta para convertirse en el nuevo hot spot del mediterráneo.

 

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