Cohousing: pasar la vejez con los que quieres

Muchos grupos de amigos empiezan a contemplar la idea de pasar la vejez juntos, ¿puede haber una idea mejor que esa?

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Nunca nadie está listo para hacerse viejo. A pesar de su certeza, es más bien una etapa de la vida que nos agarra en curva, a la cual terminamos entrando a fuerza y, cuando menos nos damos cuenta, estamos viviendo en una residencia para mayores o en casa de los hijos o los sobrinos. Sumado a eso, por supuesto, están los dolores articulares, la dificultad para caminar, la vista y el oído no son lo mismo, ciertas comidas nos caen mal, dormimos apenas unas pocas horas en la noche, en fin, las dolencias se hacen infinitas.

Además, seremos muchos viejos muy pronto. Calculan que en 30 años la cuarta parte de la humanidad tendrá más de 60 años. Para ese momento ya no habrá, como hoy, 605 millones de adultos mayores, sino cerca de 2 mil millones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero hoy, en medio de este panorama de envejecimiento de tantos, está brotando un fenómeno por demás amoroso y divertido.

Una buena parte de quienes superan hoy los 40 años no quieren dejarse sorprender por los achaques de la vejez y por la obvia preocupación de quién los cuidará, dónde pasarán los últimos tiempos o incluso dónde morirán. Están pensando en alternativas más amorosas para pasar esa época, en espacios originales y en compañía. Las clásicas opciones de “casa de los hijos” o del “asilo” o “residencia geriátrica” son cada día menos contempladas. Sobre todo porque los modelos de familia se han diversificado.

La vida en casas compartidas

Aunque antes se oía hablar de “repoblar pueblos abandonados” o de crear ´“huertos comunitarios”, hoy muchos grupos de adultos en diversos países se plantean la posibilidad del ´cohousing´, es decir, compartir la vida cotidiana de viejos en casas compartidas, con la mejor de las compañías: los amigos.

Sin embargo, el cohousing no surge como un esquema diseñado únicamente para la vejez. Por el contrario, el concepto de cohousing nació en Dinamarca, en los años 60, como un movimiento en el cual un grupo de familias y parejas jóvenes se juntaban en una vivienda comunitaria, adaptada a la modernidad. Se llamaban “hogares agrupados” y la primera comunidad se asentó en Saettedammen. Luego, los arquitectos Charles Durrett y Katie McCamant expandieron la idea a otros países con Suecia y Estados Unidos.

Pues bien, este modelo que tiene más de medio siglo, hoy está resurgiendo con fuerza en países como Argentina, Colombia y México. “Me gusta la idea de vivir con mi familia escogida en la vejez, creo que además de divertido es una alternativa cómoda y práctica”, confiesa Mercedes, de 40 años.

Son muchos los factores que confluyen para explicar esta tendencia social. Uno de ellos tiene que ver con el fenómeno “Peter Pan” o la tendencia a demorar -o detener- ciertos acontecimientos que marcan la llegada de la vida adulta, es decir, se refiere a continuar viviendo en casa de los papás por tiempos más prolongados que las generaciones anteriores. Un poco fue pasar del síndrome del ´nido vacío´ al del ´nido lleno´.

Esa ´adolescencia tardía´ va amarrada, sin duda, de cambios tanto sociológicos como económicos. Jose reflexiona que “ahora mismo, a los 42, soy muy distinto de cuando mis padres tenían esta edad y abismalmente distinto de mis abuelos; la simple idea de entender la muerte como una decisión personal y no un designio externo me pone en otro lugar, no sé cual, pero me emociona saber que mi chamba en este mundo puede ser completamente distinta a la de mis antecesores y, me siento orgulloso de ello, totalmente en complicidad con los seres que amo”.

Familias diversificadas

Asimismo, la diversificación de las familias y de las parejas se convierte también en parte de la explicación de todo esto. Para Carolina, 38 años, este fenómeno de cohousing con amigos crece porque las formas de hacer familia también se diversifican, “la gente está pensando en que la única manera de morir acompañado no es casándose y están emergiendo nuevas maneras de envejecer, de acompañarse. Los amigos se convierten en familia y nada más sabroso que pensar en un futuro con ellos como compañeros”.

A muchos ilusiona ese estilo de vivienda colaborativa, que respeta la la privacidad e individualidad, pero que prioriza los vínculos afectivos y de entrañable confianza. Además de que se hace más entretenido, y mucho menos depresivo de cara a la vejez, planear el lugar, las dinámicas e imaginar los buenos ratos. Los expertos inclusive hablan de que cohabitar y pasar tiempo en buena compañía alargan y mejoran la calidad de vida.

“Imagino que una razón poderosa para optar por este modelo es que cada vez hay más personas que como yo no tienen intenciones de traer hijos al mundo, aunque la idea de que los hijos te van a cuidar en la vejez ya no es la norma. Tengo varios amigos con hijos que tienen claro que van a pasar su vejez por su cuenta y ven a sus hijos en el futuro más bien como amigos y no como responsables de su manutención”, añade Jose.

Ya no son las cosas como antes, la concepción de estar en pareja o de tener pareja también se transforma: “Mi idea de una relación amorosa no implica el sobado eslogan de ´hasta que la muerte nos separe´, no, de hecho no sé si tendré una pareja estable en mi vejez, aunque me gusta la idea, señala Jose. Para Andrea, 44 años, “aunque tengamos hijos y luego nietos, la demanda afectiva de la vejez debe suplirse entre pares, es la forma más justa de estar todos felices”.

A medida que pasa el tiempo, entonces, el abanico de tipos de sistemas colaborativos se irá ampliando según las necesidades de cada grupo de personas y según el país de origen.

Aunque en Latinoamérica la idea hasta ahora es incipiente y está en ´planes´de muchos grupos, ya existen una que otra alternativa de vivienda para la adultez. Un ejemplo, a orillas del Lago de Chapala, en Jalisco, es el ´Rancho La Salud Village´, una comunidad formada por viviendas individuales de adultos mayores. Pero lo cierto es que el esquema en crecimiento puede o no ser rural. También encaja en edificios sesenteros y setenteros en pleno desorden urbano.

En Argentina, por ejemplo, ya existe una iniciativa una vecinos colaborativos´ inicia con la web www.vivamosjuntos.com. Muchos empiezan a armar los grupos, pues no todos cuentan con amigos que están en sintonía con la idea, y desde ese sitio es posible poner las primeras piedras para ese sueño dentro de 20 o 30 años.

Muy al estilo de las películas: ¿Y si vivimos todos juntos? o Happy. No se diga más, vamos por la alcancía para el ahorro colectivo.