¿Qué dicen de nosotros las películas más taquilleras de los últimos 25 años? (vol. I)

¿Hollywood nos da lo que queremos o Hollywood nos dice lo que nos tiene que gustar?

La industria del cine es una paradoja similar a la del huevo y la gallina. ¿Hollywood nos da lo que queremos o Hollywood nos dice lo que nos tiene que gustar? No está muy claro quién manda aquí, pero la lista de las películas más taquilleras de cada año dice mucho de lo que nos hace felices como civilización: edificios explotando, banderas americanas, sentimientos reconocibles hasta para un niño de 5 años y hombres blancos con problemas del primer mundo.

Echemos un vistazo a las 25 películas (divididas en dos artículos) que han financiado las mansiones, los jets privados y a la ex-mujeres de los magnates de Hollywood, año a año, secuela a secuela, y descubriremos que el público es el verdadero culpable de la insoportable obsesión actual de Hollywood por colarnos las mismas películas una y otra vez.

1990: Ghost


En esta época la gente iba al cine y tenía varias opciones: películas románticas, thrillers de acción, comedias de enredo y dramas sobrenaturales. Y luego estaba Ghost, que era básicamente todas las películas a la vez. Apelar a todos los tipos de espectador es obligatorio para ser un éxito, pero el fenómeno Ghost no se lo esperaba nadie. Solo Whoopie Goldberg, que sabía muy bien que Oda-Mae Brown se convertiría en el paradigma del alivio cómico en el que se inspirarían docenas de actores tras ella.

1991: Terminator 2

Primera de las tres películas de James Cameron en la lista. Él es más listo que los demás e inauguró la década sentando las bases del cine de acción de los 90: amenazas nucleares, actores que solo decían frases de tres palabras y mujeres muy enojadas.

1992: Aladdin

Antes de que Disney renegase de sí misma, sabía cautivarnos con magia, canciones pegadizas (y pegajosas) y protagonistas que aprendían a juzgar por el interior casándose con chicas guapísimas. Y sobre todo, con guiones brillantes. Aquí hay un genio que tenía un espacio pequeño para vivir, pero sin duda tenía espacio para anfetaminas, porque siempre iba bien a tope, la primera pareja Disney que hablaba antes de casarse y una princesa con una cintura humanamente insostenible que utilizaba su erotismo para engañar a Jafar. Curiosamente, Jafar era el único personaje con acento árabe de toda la película. La revolución sexual ya había llegado a Disney y el público lo aplaudió. Hasta los Globos de Oro le dieron uno honorífico a Robin Williams por su histérico doblaje del Genio.

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1993: Parque Jurásico


Ah, los años 90. Esa década en la que triunfaban las películas que nos mostraban cosas que nunca habíamos visto antes. Parque Jurásico enarbola todo lo que los blockbuster actuales no tienen: sentimientos reales. El miedo, el asombro, la decepción, la ilusión. Todo se podía tocar, hasta los dinosaurios. Hoy ya nadie se preocupa en Hollywood por escribir personajes humanos. Porque vamos a pagar la entrada igual.

1994: El rey león


Parecía que Disney no tocaba techo. Pero lo tocó con El rey león. 27 guionistas contribuyeron a un guión impecable sobre el poder, las obligaciones, la pérdida y la endogamia de las familias reales (no salen las cuentas, Simba y Nala tenían que ser por lo menos primos). Toda una generación traumatizada por la muerte de Mufasa, que muy audazmente iba seguida por la histérica irrupción de Timón y Pumba, lo que consiguió que se nos olvidase. La película estuvo tanto tiempo en cartelera que casi se empalmó con Pocahontas (el primer fracaso Disney). Aquí no hay árabes, pero el malo es británico, y las hienas son una latina, la otra negra y la otra tarada.

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1995: Duro de matar, la venganza


No es por quitarle méritos, pero ésta es número 1 con la mitad de recaudación que las anteriores. Es un poco el remake en imagen real de El rey león. Jeremy Irons vuelve a ser el malo con mucha ansia de acumular oro y Bruce Willis, como Simba, la lía parda cuando se mete en el barrio de los negros.

1996: Independence day


Si para Estados Unidos el 4 de julio es tan importante, pues para nosotros también. Con ella aprendimos a emocionarnos con discursos patrióticos de una nación que no sabe ni donde está nuestro país. Hola, globalización. La emisión sin previo aviso de aquel impactante teaser en el que la Casa Blanca era destruida causó el pánico entre los espectadores. Qué ingenuos éramos, sin internet, ni móviles, ni idea de lo que era un teaser.

1997: Titanic


James Cameron se convirtió en un megalómano insaciable que le dio al público justo lo que quería: emociones fuertes. Todas las emociones humanas, una detrás de otra. La dama y el vagabundo atrapados en una superproducción que, paradójicamente, criticaba la arrogancia del ser humano con los avances tecnológicos (una constante en la filmografía de Cameron que le convierte en autor). La vajilla nunca había sido usada, nadie había dormido entre aquellas sábanas y todos queríamos verlos hundirse. Niños, abuelos y adolescentes acudieron al evento, y repitieron sin parar, conscientes de que era un espectáculo incomparable. Al fin y al cabo, entre tanto agua Titanic supo condensar la esencia del amor verdadero: "si saltas tú, salto yo".

Ha llegado el momento de decirle adiós a las protagonistas femeninas. Gracias por venir, chicas.

1998: Armageddon


El mastodóntico presupuesto público que el gobierno de los Estados Unidos destina al ejército sirve para dos cosas: invadir países que no sabíamos que existían y aparecer en películas de machotes capaces de hacer chistes hasta en medio del fin del mundo. La película hizo tanto dinero que hasta parecía que Liv Tyler iba a ser una superestrella. Pero no. Ahora le vamos a decir adiós a los guiones originales. ¿Quién tendrá la culpa de la invasión de las secuelas?

1999: La amenaza fantasma


Claro que sí, George Lucas. Colas en los cines semanas antes del estreno, aplausos durante el tráiler (la emoción les duraría poco, porque ese tráiler era proyectado antes de ¿Conoces a Joe Black?), gente que se iba de la sala después de ver el tráiler (gente muy lista) y crónica detallada del rodaje marcaron la trayectoria de la primera película cuyo impacto realmente afectó en internet. En aquella época Twitter se llamaba "foros".

2001: Harry Potter y la piedra filosofal

Tanta explosión y tanta bandera había olvidado la verdadera fuente de ingresos favorita de Hollywood: los niños. Arrastran a sus padres al cine, quieren todas las palomitas y no pararán hasta agotar el merchandising de las tiendas. Si una película que defiende los valores de la amistad y el honor arrasa en taquilla, es porque la humanidad no está condenada del todo.

2002: Las dos torres


Qué curioso resulta ahora que los productores de El señor de los anillos, temerosos del fracaso de la primera parte, hubiesen planificado el lanzamiento directo en DVD de la segunda y la tercera, porque no tenían dinero para distribuirlas. El dinero, las alabanzas críticas y los Oscares cegaron a Peter Jackson y le convirtieron en un monstruo que ha llegado a creerse que él escribió los libros también. Pero eso no cambia que El señor de los anillos sea una cumbre del cine de aventuras, que devolvió la inocencia a las salas de cine y conquistó a espectadores que a priori renegaban del cine de fantasía. Y por ello debemos estarle agradecidos.

¿Por qué los superhéroes y los gigantes conquistan la taquilla mundial? Lee la segunda parte de este artículo.