¿Por qué en Japón la gente tiene menos sexo?

Uno de los motivos centrales de la falta de apetito sexual en este país es… la fatiga.

Un japonés promedio piensa que el sexo es demasiado problemático. Más aún, cree que lo verdaderamente complejo las relaciones amorosas. Por eso, optan mejor por su independencia. Ellos prefieren contratar a una persona del sexo opuesto para conversar, tener fantasías sexuales con personajes de manga o comprar una “Dutch wife”, muñecas sexuales diseñadas con silicona de alta calidad y articulaciones realistas que, según sus creadores, de comprar una, “no volverás a querer una novia real”.

Así es: los japoneses sufren un síndrome de celibato que puede acabar y extinguir el país. Uno de cada dos estudiantes aún es virgen, y el 60% de los jóvenes se niega a mantener relaciones íntimas. De acuerdo con un estudio de la Asociación para la Planeación Familiar en Japón, uno de los motivos fundamentales ante la falta de sexo en las casas u hostales nipones es la fatiga.

Muchos hombres, en su mayoría, pueden trabajar hasta 60 horas semanales, debido a que su ingreso es menor al que tenía en el boom económico en los 80. Mientras, las mujeres consideran que el amor perjudica su carrera profesional. Ahora ellas obtienen mejores puestos de trabajo. De hecho, existe un proverbio japonés que dice: “El matrimonio es la tumba de la mujer”, siendo un obstáculo para su independencia económica. Se estima que más de la mitad de mujeres japonesas dejan su trabajo después de su primer hijo, por ejemplo.

Otro factor que explica el poco apetito sexual japonés tiene que ver, igualmente, con que es el país con la mayor esperanza de vida en el mundo: 80 años para los hombres y 87 para las mujeres (83 años en promedio). Esto, frente a una de las tasas de natalidad más bajas. Se teme que para el 2020 hayan más pañales para ancianos que para bebés, y que para el 2060 el 40% de la población sea mayor a los 65 años.

¿La solución del gobierno japonés? Ofrecer a las parejas casadas hasta seis mil dólares por cada bebé, ayuda en guarderías y, si continúan estudiando, pagarles hasta la preparatoria. Sin embargo, la población de ancianos es cada vez mayor y los lazos familiares se están perdiendo, al punto que ya existen acompañantes robóticos para las personas con Alzheimer y otros tipos de demencia. Un adorable robot con aspecto a foca es de los más solicitados.

Lo anterior crea un ambiente ideal para vivir solo, al grado que ya existen restaurantes donde el cliente puede degustar en soledad un bol de ramen y cerdo mirando a la pared. Es entonces que la limitada educación sexual, la presión social, las pobres habilidades comunicativas y el poco tiempo para socializar incrementa aún más el estilo de vida japonés, tendiente a la soledad.

¿Se avecina el fin de la civilización nipona?