Tan controversial como monumental: 70 años de la Plaza México

A pesar de la polémica que rodea a la tauromaquia, el histórico recinto alberga anécdotas, secretos y récords.

Esta semana la Plaza México cumple años y está de fiesta. Los festejos iniciaron desde el domingo 31 de enero con el histórico mano a mano entre José Tomás y Joselito Adame, y continuaron esta semana con la corrida de aniversario, donde el mayor atractivo fue el francés Sebastián Castella, y este domingo con un cartel de dinastías. Setenta años han transcurrido desde aquel 5 de Febrero de 1946 y son tantas las historias, los personajes y los toros que le han dado grandeza al famoso coso de la Avenida Insurgentes, que resultaría imposible nombrarlos a todos. Estos son cinco de los más célebres:

1. Una plaza para Manolete.
Cuentan las lenguas antiguas que la Plaza México se construyó, en gran medida, para dar cabida a los fervientes seguidores del legendario torero español, Manuel Rodríguez “Manolete”, quien llegó a nuestro país como una figura consagrada, precedida de una gran fama, y eso se reflejó en la expectación que generó. Dicen también que si en aquella tarde inaugural, al recinto le hubiese cabido el doble de gente, igual se hubiese llenado. La plaza es tan colosal que sus 45,000 butacas casi duplican en aforo a la segunda más grande del mundo, Las Ventas de Madrid, conocida como la Catedral del Toreo.

2. Cantinflas.
Mario Moreno fue un personaje íntimamente ligado con la Plaza México. Como se mostró en la película sobre su vida, estrenada hace un par de años, Cantinflas tuvo una faceta de torero cómico, práctica que fue perfeccionando con el paso del tiempo y que combinaba con sus compromisos histriónicos. Este gran ídolo mexicano llenó la plaza en varias ocasiones, fue amigo de grandes figuras del toreo como Silverio Pérez, Manolete y Luis Miguel Dominguín (padre de Miguel Bosé) y llevó su afición taurina a la pantalla grande en diversos filmes. Hoy, su figura está inmortalizada en una escultura a la entrada de la plaza.

3. El vuelo de Pajarito.
Quizá el hecho más inusitado en toda la historia del septuagenario recinto se produjo el 29 de Enero de 2006. Aquella tarde, el Coso de Insurgentes registró una gran entrada para ver al caballista Pablo Hermoso de Mendoza. Lo que nadie se imaginaba, ni en el peor de sus delirios, era que un toro saltaría hacia la barrera de sombra causando pánico entre los asistentes. Curiosamente, como si se tratara de la premonición de un espectacular vuelo, el propietario de la ganadería de Cuatro Caminos, Sergio Hernández Weber, había bautizado a este toro con el nombre de “Pajarito”. Este astado destacó por su salto, pero ha habido muchos otros que han sido indultados para regresar al campo bravo y pasar una vida de reyes, gracias a su bravura, su nobleza y su calidad para embestir.

4. María Félix y Agustín Lara.
Si bien es sabido que grandes celebridades, intelectuales, artistas y políticos han sido amantes de la fiesta brava, dos de las figuras más emblemáticas que pisaron la Plaza México como espectadores fueron “La Doña” y “El Flaco de Oro”. La guapísima actriz siempre presumió su afición por la fiesta de los toros e incluso dejó entrever en alguna ocasión que tuvo un romance con Manolete. Por su parte, el gran compositor veracruzano encontró en el arte de las corridas una fuente de inspiración para componer varios pasodobles, como se le conoce a la música que acompaña las faenas en la plaza de toros.

5. De Manolo a José Tomás.
El último gran acontecimiento que se ha celebrado en la Plaza México tuvo lugar apenas el pasado 31 de Enero, con la reaparición del diestro madrileño José Tomás, el mito del toreo contemporáneo. "El Príncipe de Galapagar" logró convocar a gente de todo el mundo y de todo tipo –aficionados, villamelones, curiosos y neófitos- para verlo torear en la que posiblemente haya sido una de sus últimas tardes en La México, a sus 40 años de edad y en la etapa final de su carrera. Para evitar aglomeraciones, Tomás llegó a su cita con el destino por un túnel del Estadio Azul que conecta con la puerta de cuadrillas de la plaza. La expectación fue tal que desde los tiempos de Manolo Martínez, el torero más taquillero y exitoso en la historia de La México, no había un hombre capaz de llenar por sí solo el recinto taurino más grande del mundo.