La verdadera historia detrás de los 'one hit wonders'

De Scatman John a PSY, te contamos cómo surgieron algunos de los éxitos pasajeros que llevamos tatuados en los oídos.

Scatman´s World – Scatman
“D-d-d-de grande voy a ser famoso, sacaré discos y t-t-t-endré muchos é-e-e-e-xitos”, seguramente pensaba John Paul Larkin, el tartamudo creador del “Ski Ba Bop Ba Dop Bop”, cuando era niño. Al menos en una cosa no se equivocó: sería famoso y su nombre lo pronunciarían millones de adictos a las listas de popularidad. En lo que sí no acertó es en que tendría “muchos é-e-e-e-xitos”, ya que la canción fue su único gran logro y lo hizo acreedor de una membresía automática en el club de los One hit wonders.

Larkin, quien eligió el nombre artístico Scatman John, tenía más de 50 años de edad cuando lanzó su gran éxito, por lo que era improbable que se convirtiera en una estrella pop, pero el apostar por el dance y burlarse irónicamente de su problema vocal dio origen a esa canción que en 1995, puso a bailar a medio planeta. Eso sí que es aprovechar una debilidad y convertirla en una fortaleza. “¿De qué color es tu alma” dice, en cierta parte de la canción.



Take on Me – A-ha

¿Conoces otra canción de ellos? Apostamos que no. La inolvidable melodía del sintetizador de “Take on Me”, es el único gran éxito del trío noruego y una canción que engloba perfectamente el espíritu de los años 80. Sin embargo, no todo fue tan espontaneo como parece. Antes de dar en el clavo, el grupo había grabado dos versiones previas de la canción, y fue hasta la tercera vuelta (donde agregaron más teclados) que –junto con el innovador videoclip que combinaba animación con personajes reales– la canción se vuelve un himno que los encadena como símbolos de una época.

En cierto momento del clip de 1985 se puede ver al cantante, Morten Harket, azotándose contra las paredes del mundo animado donde está preso tratando de volverse real, lo que probablemente simboliza al artista queriendo escapar de la zona “One Hit Wonder” representada por ese mundo ficticio …O al menos eso es lo que creemos.



Mambo no. 5 – Lou Bega

Al creador original del Mambo No.5, Dámaso Pérez Prado, lo expulsaron de México por versionar el Himno Nacional. Pobre Pérez Prado, él no pudo hacer que a Lou Bega le hicieran lo mismo en Alemania cuando profanó su canción instrumental y le agregó una letra como de Mauricio Garcés en ácido. Lo cierto es que el cantante germano de raíces italianas y ugandesas, hizo una versión muy ad hoc para la pista de baile de fines de los años 90, y ya, eso fue todo, desapareció del mapa tan rápido como llegó.

El origen de la canción, fue porque Lou quería sorprender a una exnovia cubana con la que vivió en Miami, quien le enseñó el original mambo. A ella la imaginamos encendiendo casualmente la T.V. en algún departamento de Florida a principios del año 2000, sorprendida de toparse con un video de su ex (imaginamos que entre tantos nombres femeninos a los que hace alusión la canción, está el de ella) bailoteando y cantando este bizarro mambo dance. La verdad, la canción es puro bubble gum latino y hasta ahí.



Aserejé – Las Ketchup
Durante mucho tiempo, se especuló que la canción tenía un mensaje diabólico oculto. Incluso, los más paranoicos encontraron claves en la ininteligible letra de la canción. Lo cierto, es que el origen de este gran one hit wonder que ahora está perdido en las brumas de las canciones que todo mundo escuchaba y que ahora a nadie le importan, está basada en una canción de hip-hop llamada “Rapper´s Delight” del combo neoyorkino pioonero de hip-hop The Sugarhill Gang. Sí, el coro que inicia con un pegajoso “Aserejé ja de je de jebe tu de jebere...” , es simplemente la estrofa “I said a hip hop the hippie the hippie to the hip hip hop, a you dont stop the rock...", pero como si la estuviera pronunciando un analfabeta sobre un beat de rumba electrónica. ¿Ves? Ahora puedes cantar y bailar “el aserejé” en tu próxima reunión sin preocuparte de que sea algo satánico.


A Girl Like You – Edwyn Collins
En uno de los casos de justicia poética más entrañables, a este veterano artista le llegó la fama en los 90 gracias a “A Girl Like You”, una finísima canción que, a pesar de no ser lo más brillante de un tipo que había sido pionero del britpop en los 80 con su grupo de culto Orange Juice, se vuelve una canción de éxito mundial, quizás sin que fuera el objetivo. El mismo Edwyn declaró que se sentía raro tener una canción de éxito. Afortunadamente (¿o sería al revés?) para él, no volvió a sentir lo que era tener un hit, pero eso que es lo que menos les debe importar a esos tipos indies. ¿Otro caso similar? Love and Rockets, quienes a fines de los 80 tocaban para públicos masivos gracias a su hit “So Alive”… sin esperársela, pero que muy pronto volvieron a sumergirse (voluntariamente) en las arenas movedizas del goth (en su presentación en México en 1998, “So Alive” fue la segunda canción que tocaron, como para desprenderse del lastre).


Ice Ice baby – Vanilla Ice

Al igual que su a contemporáneo MC Hammer, el éxito le llegó a este blanquito con ínfulas de afroamericano, con una sola canción: “Ice Ice Baby”. Esta especie de prototipo de Eminem, tomó la base rítmica de “Under Pressure”, el clásico de David Bowie y Queen y le agregó una letra de bravucón white trash perdido en una suburbio del sur de Florida, entre raperos y tiroteos entre pandillas. El resultado, una canción que originalmente era el lado B de su primer single, pero que un DJ rescató, comenzó a programar en la radio y puso a bailar a todo adolescente con grabadora de doble casetera que se jactara de ir a la moda.

Por cierto que Eminen alguna vez declaró que la única aportación de Vanilla fue hacer que la gente tomara como una mala broma a los raperos blancos.



All The Things She Said – T.A.T.U.
Aunque con el tiempo se descubrió que la historia de las chicas luchando por su amor, en realidad era un truco mercadotécnico creado por su productor y manager, Ivan Shapovalov (psicólogo de profesión), la idea de un dueto de chicas atractivas vestidas como colegialas en actitudes lésbicas se convirtió en todo un fenómeno.

La canción “All The Things She Said” , una apología sobre las relaciones entre dos adolescentes, fue una de las canciones del verano de 2002, pero el éxito no llegó más lejos. Tiempo después dieron de qué hablar cuando develaron que todo era un truco y que ellas en realidad eran heterosexuales, una de ellas incluso hizo declaraciones en TV que se tomaron como homofóbicas, haciendo que muchos de sus fans derramaran lagrimas de arcoíris.


Simarik – Tarkan
A la canción, que fácil podría ser el soundtrack de una versión de “Las Mil y una Noches” para adolescentes, nadie le entendía ni una palabra, pero el ritmo era hiper pegajoso y contenía el universal sonido “smack” de un beso, elementos que los cazadores One Hit Wonder siempre valoran a la hora de encumbrar un tema. La letra del artista oriundo de Turquía en realidad dice cosas un tanto misóginas, que tienen que ver con una chica provocativa que “tiene nuevas costumbres” como masticar chicle, coquetear y que “vuelve loco” al protagonista porque “no puede ser su dueño”, pero, asegura la canción, que pronto la atrapará y se la “comerá a besos”. ¡Y nosotros que nos imaginábamos, por el ritmo, que decía algo así como “para bailar esto es una bomba”, pero en turco!


Gangnam Style – PSY

Un poco emparentada con Scatman, en el sentido que el artífice no es el artista pop más obvio, esta canción, la más nueva de nuestro listado, fue de las más escuchadas apenas hace tres años. Se trata del típico tema pastiche, qué a diferencia de sus primas hermanas de décadas, como “La Macarena”, basó su éxito exclusivamente en el internet. ¿A cuantas personas conoces que hayan comprado el disco?

El creador, el surcoreano PSY, ya lo había intentado con ¡6 álbumes previos! Pero fue hasta esta canción de k-pop dance, en la que se burla del jet-set de su país, su glamur y su forma de bailar, que se hizo ultra-famoso. Claro, la historia ya la conocemos, ahora PSY se dedica a hacer comerciales promoviendo el turismo hacia su país y seguramente sigue soñando con un segundo One Hit Wonder que nunca llegará.