¿Por qué tantos magnates compran clubes de fútbol españoles?

En la última década, un oligarca ruso, dos magnates árabes y Carlos Slim han adquirido equipos españoles. Aquí tenemos las razones.

El Ferrari, la mansión, el yate, la esposa modelo... y el club de fútbol. Comprarse 11 jugadores más sus complementos es el deseo que muchos multimillonarios bajo la excusa de ser “grandes amantes del deporte”, como es el caso de François Pinault, dueño del conglomerado del lujo PPR y esposo de Salma Hayek, quien convenció a su padre en 1998 para que se comprara el club francés Rennes. Por supuesto que fue también el interés deportivo lo que llevó el oligarca ruso Roman Abramovich a comprarse el club Chelsea en 2007, y por la misma afición al fútbol, el financiero George Soros se hizo del 2% del Manchester en 2012.

Que el hombre más rico de China, Wang Jianlin, adquiera el 20 por ciento del Atlético de Madrid, ha vuelto a poner la atención en un fenómeno: el de la compra de equipos por parte de magnates de economías emergentes, que tiene un origen aparentemente deportivo. Y sobre todo lanza una pregunta: ¿por qué España es un capricho para ellos?

El economista, abogado y profesor titular de la Facultad de economía y empresas de la Universidad de Barcelona, José María Gay de Liébana, ofrece una explicación: “La Premier League inglesa es muy cara y prácticamente está cerrada, en la liga alemana no pueden entrar inversionistas extranjeros y el fútbol italiano está apagado. La liga francesa es relativamente modesta [aunque algún magnate árabe ya se ha interesado en ella]. Es la liga española la que ofrece más facilidades de compra y la que tiene más equipos con posibilidades deportivas”, explica.

A pesar de la proyección competitiva de los equipos españoles, una nota del diario El País decía no encontrar lógica empresarial a estas operaciones. El periódico apuntaba que es difícil encontrar racionalidad económica en el empeño de estos empresarios porque los clubes españoles son "maquinarias de generar pérdidas y depósitos de deudas".

Gay de Liébana da una posible razón: “Es cierto que estos inversionistas no van a recibir beneficios económicos sino sociales. Adquirir un club te permite contactar con muchísima gente, recibir en los palcos a autoridades y tener el poder a la mano. Es más bien una estrategia de integración en la sociedad civil. Este es el motivo por el que Abramovich compró el Chelsea. Le daba proyección mundial y credibilidad”.

En la última década han adquirido equipos españoles un oligarca ruso (Dimitri Piterman, el Racing de Santander y el Alavés), dos magnates árabes (Abdulah bin Nasser al Zani, el Málaga, y Ahsan Aly Sayed, el Racing de Santander nuevamente) y un mexicano todopoderoso: Carlos Slim. Él, primero en la lista Forbes global, se convirtió en el primer accionista del Real Oviedo a partir de una broma radiofónica.

El año pasado Peter Lim, dueño de la sexta fortuna de Singapur, compró el Valencia. Su biografía señala que es un “fanático de los deportes” y que ha creado una beca de 10 millones de dólares para nutrir los talentos de su ciudad natal.

El último en engrosar la lista ha sido el chino Wang Jianlin. Gay de Liébana añade: “No es lo mismo llegar a Madrid como un chino más, que como dueño de un equipo con tanta historia como el Atlético. El club está pasando por un buen momento, ya que el año pasado ganó la liga y llegó al final de la Champions, y no es excesivamente caro, precisamente por su complicada situación económica. Wang Jianlin va a invertir 3.000 millones de euros en proyectos inmobiliarios en Madrid. El negocio no está en el fútbol sino en todo lo que el fútbol permite hacer”. finaliza el experto.

Estos inversionistas no van a recibir beneficios económicos sino sociales. Adquirir un club te permite contactar con muchísima gente, invitar al palco a autoridades y tener el poder a la mano.