Los 10 mandamientos del Nuevo Papa

Compartimos 10 razones para ver la nueva serie protagonizada por Jude Law y Diana Keaton: The Young Pope.

Etiquetas:

Hace tan solo unas semanas llegó a la televisión restringida (o por cable) en Latinoamérica una serie con un notable elenco y una muy curiosa y hasta provocadora premisa.

The Young Pope, dirigida por Paolo Sorrentino (realizador italiano ganador del Oscar a Mejor Película Extranjera en 2014 por La Gran Belleza) y protagonizada por Jude Law, Diane Keaton, Javier Cámara, Silvio Orlando, Ludivine Sagnier y James Cromwel, nos lleva al mundo de Lenny Belardo, joven arzobispo de Nueva York quien para sorpresa de muchos de los involucrados en el cónclave en el Vaticano, resulta electo Papa.

Lo que viene después resulta además de poco esperado, atractivo y provocador (y no se preocupen, no se los voy a echar a perder con spoilers). Este nuevo Papa llega con nuevas ideas sobre su rol y el de la propia Iglesia. Sobre el comportamiento social y global de esta institución religiosa en temas polémicos como la pederastia o su funcionamiento como una poderosa marca comercial convertida en empresa buscado ganancias a través de todo tipo de productos y souvenirs. Y estas ideas llegan acompañadas de nuevas reglas y dinámicas, de conflictos de poder, de reflexiones e introspecciones, lo que le da a la serie una atractiva diversidad de argumentos para que en estas semanas de cargada referencia religiosa y con varias alternativas de días de descanso para ponerse al día, se acerquen a esta nueva celebración de los fieles de la Iglesia de la Televisión.

Por ello les compartimos los 10 mandamientos… o nuestras 10 razones, para abrirse al llamado de esta nueva fe titulada The Young Pope.

Jude Law

No hay duda del talento de este actor británico. Y en esta nueva oportunidad, Jude Law confirma su capacidad como un actor versátil y preciso, sabiendo cómo dar vida a ese complejo personaje, lleno de fuertes ideas y de determinación, que va poco a poco revelando una atractiva complejidad interior.

Diana Keaton

La presencia de Diane Keaton como Sister Mary, la monja que recogiera al abandonado Lenny, y ahora su mano derecha en el poder, no solo nos ofrece ver en acción a una actriz de más que probadas capacidades, sino aprovecharla para provocar con la idea y conflictos que acompañan el ver a una mujer en una posición de poder tan especial, en un mundo tan claramente controlado por hombres como la iglesia católica.

Paolo Sorrentino

Con películas como Il Divo, La Grande Belleza y Youth bajo el brazo, este director italiano es un referencia internacional en el mundo del séptimo arte, entre festivales de cine y el llamado cine de arte. Así como Susanne Bier, la directora de cine danesa se alió con la BBC para realizar la multipremiada miniserie The Night Manager, y Steven Soderbergh hizo trato con HBO para crear The Knick con Clive Owen; Sorrentino ha logrado lo mismo con Canal+ y HBO para darle vida a esta serie. Una muy interesante tendencia actual de la industria. (Próximamente, David Fincher lanzará una serie que produjo con Netflix).

Los escenarios

La recreación de diversos espacios de El Vaticano en los míticos estudios CineCittá en Roma podrían ser por si mismos una razón más que sólida para ver esta serie. Aquellos familiarizados con el trabajo de Sorrentino saben de la relevancia de los escenarios y sets en su propuesta visual y en su forma de hacerlos parte importante de una escena o de una secuencia. Además, quién no se siente atraído hacia la curiosidad por asomarse al interior de ese mítico lugar que es El Vaticano.

El reparto secundario

Cuando Jude Law o Diane Keaton no están a cuadro, el relevo es un grupo de actores igualmente de talentosos, un póker de intérpretes de reconocida capacidad y que hacen de esta producción una genuina propuesta internacional: el español Javier Cámara, el italiano Silvio Orlando, la francesa Ludivine Sagnier y el estadounidense James Cromwel. De la profunda paz proyectada por Monseñor Bernardo Gutiérrez (Cámara); a las tribulaciones emocionales de Esther (Sagnier), una joven esposa; a los juegos políticos y estrategias del camerlengo y Cardenal Secretario de Estado Angelo Voiello (Orlando), la serie sabe aprovechar y lucir a todo su elenco.

La premisa

La idea de un Papa joven y galán, y de cómo puede resultar electo en un juego de poder tan complejo y calculado como un cónclave papal debería ser razón suficiente para despertar curiosidad sobre a dónde podría llevar las cosas una historia así. Un Papa que se sabe galán y que no tiene empacho en comentarlo cuando observa que ello tiene distraída a la primer ministra de Groenlandia cuando tienen una audiencia. Un Papa que está cansado de la iglesia católica tal y como es, y que quiere cambiarla drásticamente.

La fotografía

En la propuesta de Sorrentino (tanto en cine como en TV), lo visual es tan importante como las palabras o diálogos que escuchamos. La utilización de ciertos espacios y locaciones, la estética casi pictórica con la que logra mostrar variadas escenas y secuencias son en verdad momentos que se quedan guardados como postales y que llevan la reflexión o ánimo del momento, a otro nivel.

Los diálogos

Las profundas conversaciones sobre los más diversos temas que tienen estos personajes son sin duda uno de los atractivos fuertes de la serie. Su manera de diseccionar y exponer fenómenos y circunstancias, algunas obviamente religiosas, otras más de índole social, emocional o cultural, son inteligentes, provocadoras y hasta divertidas o atractivas.

Las intrigas

La serie no tarda mucho en recordarnos que detrás de todo cargo de poder, hay siempre gente buscando alcanzar ese espacio u oportunidad, y trabajando para que esa posibilidad fructifique. Y todos, incluido el propio nuevo y joven Papa, tienen un plan o agenda que buscan llevar a cabo, y eso suele necesitar negociaciones, alianzas y traiciones. Un thriller de conspiraciones al interior del Vaticano cumple perfecto con lo que los amantes de este tipo de series pueden esperar.

Las sorpresas

Cuando creemos que sabemos hacia dónde se dirige la trama o el comportamiento de algunos personajes, The Young Pope siempre guarda un as bajo la manga, un cambio inesperado de ruta. Ya sea con los planes de Lenny/Pio XIII para la Iglesia, sus críticas de la propia institución, las relaciones entre otros de los personajes, la serie cuenta con un buen guión que sabe mantener la atención y de rato en rato sorprendernos.