Las vueltas de la perla

Destierra tus prejuicios: la perla ni es clásica ni naíf. Es la joya del momento.

En otoño si tu joyero emite algún destello será́ perlado. Los desfiles de Gucci, Chanel y Stella McCartney o/i 2016 apuestan por la estética granny, un look entre primera dama y estudiante recatada que no debes confundir con monjil ni obsoleto: ser granny —abuelita en inglés— es hoy el equivalente a ser moderno. Y si hay un accesorio que le corresponde, ese es la perla.

Rescata la herencia familiar que creías olvidada y pasada de moda, hasta ese collar regalo de tu primera comunión. Te animan Alessandro Michelle y Karl Lagerfeld. Inspírate en iconos históricos de referencia: piensa en la gargantilla ajustada al cuello que lucía Grace Kelly en La ventana indiscreta, en Coco Chanel mezclando perlas con ropa de sport, o en Carey Mulligan en El gran Gatsby, donde consigue que deseemos volver al charlestón.

Lo bueno de la perla es que no es como un maquillaje en el que debamos elegir entre ojos y boca. Con esta gema lo recargado está permitido: pendientes, collar y hasta el traje bordado en tonos blancos. El sobreatrezzo lo avalan la reina Isabel II o el legado estético de Lady Di.

Pero este regreso se lleva gestando desde hace tiempo. Calentó motores la directora creativa de alta bisutería de Dior, Camille Miceli, cuando en 2014 diseñó su famoso Mise en Dior, un original piercing étnico. Lupita Nyong’o arriesgó con un vestido bordado con 6,000 perlas en los Oscar de 2015 ¡y el traje fue robado! Sé muy consciente de la importancia de lo que llevas.