Cómo un botón de 'no me gusta' podría cambiar nuestras relaciones

El nuevo botón de Facebook podría traer la Tercera Guerra Mundial si nos lo tomamos en serio.

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"No pretendo que se expresen sentimientos negativos". Lo ha dicho Mark Zuckerberg acerca del botón "no me gusta", ese sobre cuya existencia en el futuro se especuló ayer y que muchos titulares ya dan como seguro, pese a que Facebook se ha limitado a anunciar que está trabajando en ello y aún no saben cómo funcionará. Las trompetas del apocalipsis ya se oyen a lo lejos y muchos están pensando en lo que puede convertirse un medio que ya usamos para destrozar la vida de los demás sin salir de casa si nos dan un botón que está expresamente dedicado a ello.

El comentario de Zuckerberg da por un lado ternura por su inocencia (¿cómo va a expresar sentimientos positivos un botón llamado no me gusta?). Pero tras meditarlo durante un minuto tiene sentido: la humanidad ha aprendido a expresar cosas absolutamente horribles con el botón me gusta, en principio destinado a apoyar, empatizar y mostrar alegría. En nuestra capacidad infinita por subvertir cualquier código, es posible que el no me gusta llegue para traer la paz.

Lo que de verdad queremos decir cuando decimos 'Me gusta'

En primer lugar, el botón no me gusta existe desde hace años. Para usarlo sencillamente hay que no hacer clic en el me gusta. La ausencia de un me gusta al estado de un amigo, una pareja o un compañero de trabajo ya es una afrenta directa. Tú (y yo, y todos tus primos) han permanecido en algún momento de su vida mirando fijamente a la pared preguntándose por qué su pareja no presionó me gusta en aquella preciosa foto de una puesta de sol y decidió, en cambio, megustear el estado de un desconocido que había subido una imagen del nuevo retrato de un caballo que preside su salón. El me gusta también es un arma arrojadiza y una declaración de guerra cuando, durante una discusion en un hilo de la red social, vemos que un novio, amigo o familiar se lo pone a nuestro adversario. Quien no haya tenido una discusión por privado por ese motivo con alguien no puede llamarse usuario de Facebook.

¿Por qué Facebook nos impide madurar y olvidar nuestro pasado?

El me gusta nos ha usado desde el principio como almas bobas que sólo pueden mostrar dos sentimientos: por un lado amor y por otro algo mucho peor que el odio, la indiferencia. Se supone que el futurible no me gusta debería utilizarse solo para mostrar disgusto real ante una mala noticia. ¿Quiere decir eso que sólo podremos usarlo cuando alguien pierda su trabajo, a un familiar, a su mascota? ¿Y habrá un concilio internacional para definir lo que es un problema real o no? ¿Quedaremos como fresas de primer mundo si hacemos clic en "no me gusta" cuando un amigo lamente que ha vuelto de las rebajas sin encontrar nada bonito de su talla? El uso de no me gusta, en realidad, es tan arbitrario como el que damos a su reverso positivo y exigirá por nuestra parte un consenso social sobre su uso, como el que ya dicta que no es procedente poner "me gusta" en un estado que exprese una mala noticia (aunque algunos aún no se hayan enterado).

 

Conoce más sobre el apocalíptico botón 'no me gusta' de Facebook.