Adiós cuadernos y pizarrones, así es la educación más avanzada

Sin computadoras, trabajando en equipo, en medio de la selva... Atrás quedaron las clases en las que el profesor daba la lección y los niños apuntaban.

Si hace unos años el hecho de que un colegio estuviera dotado de computadoras, era un plus, hoy en día la tendencia es precisamente lo contrario. Al menos en uno de los colegios más prestigiosos de Silicon Valley, el Waldorf School de Peninsula (California). Allí, los hijos de los creadores de las APPS, tablets o videojuegos se educan al margen de cualquier elemento tecnológico.

Por un lado, se consigue que los pequeños utilicen más su creatividad, sus habilidades artísticas y se muestren más curiosos hacia el mundo que les rodea; por otro, según confirma un informe de la Organisation for Economic Co-operation and Development, los colegios que basan su educación en el uso de tecnología no han registrado una gran mejora en matemáticas, lectura y ciencias.

Enseñar a pensar

En esta misma línea, de unos años a esta parte, han surgido multitud de colegios en los que la imagen de un aula dispuesta frente a un pizarrón donde el profesor imparte la clase, ha pasado a la historia. Y esto es precisamente lo que cuenta el psicólogo e investigador Alfredo Hernando Calvo en su libro ‘Viaje a la escuela del siglo XX’, que recoge los 50 colegios más innovadores del mundo. A pesar de que cada uno de ellos sigue su método propio, todos coinciden en que la clave de una buena educación radica en enseñar a pensar.

"Las clases deben ser hechas por los alumnos, no por el profesor. Si nos fijamos en la educación tradicional, lo que hace el maestro hoy en día cualquier alumno lo puede encontrar en internet", comenta Jorge Izusqui, gerente de Innova School, una red de colegios peruanos donde el 70% del horario se realiza en grupo y el 30% de forma individual. "Por esta razón —continúa Izusqui— hay que hacer a los alumnos preguntas que cuestionen sus saberes previos". "Hay que plantearles preguntas que no puedan googlear", comenta Hernando en su libro.

Trabajar en equipo
Muchas son las escuelas recogidas en el libro de Hernando que son alabadas por poner su énfasis en el trabajo en equipo. Así, por ejemplo, llama la atención el colegio del Padre Piquer en Madrid, donde las aulas son colaborativas. "Se trata de una clase abierta, sin barreras donde se pueden crear grupos multitareas donde se puede intercambiar la explicación del profesor, con el trabajo en grupo e individual y la orientación", comenta Ángel Serrano director del centro. Lo más curioso de este caso es que tratándose de un colegio de un barrio popular con un 45% de inmigrantes, el 85% de los estudiantes tienen un alto rendimiento académico y se ha suprimido casi por completo el absentismo escolar.

Escuelas verdes y sostenibles
Es otra de las tendencias de los nuevos colegios. Así, por ejemplo, la Green School de Indonesia está situada en medio de la selva y además de esa integración en la naturaleza, se utiliza a la misma como herramienta de trabajo. No en vano existen clases de respeto al medioambiente, sostenibilidad, igual que en la Rochester School de Bogotá en la que, además, sus clases y pasillos son circulares para fomentar las decisiones en comunidad.