¿Existe grupo progay en el Vaticano? Benedicto XVI abrió la caja de Pandora

Tras la publicación de las memorias del papa emérito, entrevistamos a un cura expulsado de la Iglesia Católica sobre este grupo gay.

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Benedicto XVI asegura en sus memorias, que salieron a la luz este mes, que en la Santa Sede existe un grupo en favor de los gays; el Papa Francisco lo niega. Entrevistamos en Barcelona al exsacerdote, teólogo y escritor, Krysztof Charamsa, suspendido del sacerdocio tras declararse homosexual.

Algunos de los secretos de sexo y corrupción que se esconden dentro de los muros vaticanos se van conociendo poco a poco. Benedicto XVI ha abierto la caja de Pandora y Krysztof Charamsa, el cura del Vaticano expulsado por declarar su homosexualidad, no tiene intención de cerrarla.

En sus memorias, el papa emérito asegura lo que en el Vaticano sería un secreto a voces: existe un grupo pro gay que durante años habría actuado contra los intereses de la Iglesia desde el mismo corazón de la Santa Sede. La salida del libro Benedicto XVI: Las últimas conversaciones vuelven a poner sobre la mesa una denuncia que el papa Francisco había conseguido silenciar públicamente.

Tras el primer escándalo de filtración de documentos confidenciales, que acabó con la condena y posterior indulto del exmayordomo del papa emérito en el conocido como caso Vatileaks, Benedicto XVI encargó una investigación a tres cardenales de su confianza —el español Julián Herranz, el eslovaco Josef Tomko y el italiano Salvatore De Giorgi— sobre las denuncias de corrupción, sexo y tráfico de influencias que habían quedado al descubierto. Las conclusiones del documento, de casi 300 páginas y del que sólo existe una copia que Joseph Ratzinger entregó personalmente al papa argentino, fueron presuntamente lo que detonó que el pontífice alemán presentara su renuncia.

Dicho grupo no existe. Si Benedicto XVI tuvo problemas con varios arribistas, que él ha llamado grupo pro gay, era su deber eliminarlos”, nos asegura Krysztof Charamsa (Gdynia, Polonia, 1972). Este teólogo polaco, exsacerdote y exfuncionario en la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue el primer sacerdote en declararse gay y presentar a su pareja justo un día antes de que comenzara el último sínodo de los obispos que debía debatir sobre los desafíos de la familia: “Mi salida del clóset ha sido un gesto cristiano. Es la liberación de una persona gay profundamente creyente”.

En su último libro, La primera piedra (Editorial Rizzoli), Charamsa denuncia la “estigmatización” que la Iglesia ha hecho durante siglos de los gays para crear confusión entre homosexualidad y pedofilia, especialmente en su propia congregación. “La Iglesia ha construido la percepción de que los homosexuales son enfermos y pedófilos. Y eso no es sólo gracias al cardenal Tarcisio Bertone —el secretario de Estado Vaticano durante el pontificado de Benedicto XVI—, que lo decía abiertamente. Es una maniobra que sirve para mantener la homofobia dentro de la Iglesia”, asegura.

Charamsa niega la existencia de un grupo de presión homosexual dentro del Vaticano, pero sí acusa a algunos miembros importantes de la Curia de haber formado un gobierno vaticano en la sombra durante los últimos años del pontificado de Juan Pablo II, “cuando el papa ya no era capaz de tomar decisiones”. Empezando por quien fue la mano derecha de Karol Wojtyla durante casi 40 años y hoy es arzobispo de Cracovia, Stanisaw Dziwisz, o el entonces secretario de Estado vaticano, Angelo Sodano. Ellos “favorecieron un sistema corrupto que permitió esconder cualquier sospecha de abuso sexual”, explica el exsacerdote desde su nuevo hogar en uno de los barrios con más presencia gay de Barcelona, donde vive junto a su pareja, a quien conoció mientras aún vestía la sotana.

Concluye diciendo que en el Vaticano existen muchos religiosos homosexuales y otros que “viven sus propias historias con mujeres”. Pero él siempre respetó el voto de castidad porque el derecho canónico no contempla la relación entre dos hombres. “Jamás me han dicho por qué estoy suspendido. Para la doctrina católica este pecado no tiene nombre, porque en el caso de los gays el celibato es un clóset”.

*Texto publicado en la edicón impresa de septiembre 2016.