Au revoir, macarons. El éclair es el nuevo postre francés de moda

El clásico pastelillo cubierto con chocolate se reinventa para posicionarse como el favorito de chefs y comensales.

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Lamentamos ser nosotros quién se lo informe, pero no, los macarons ya no son el postre de moda. Así que deje de instagramear fotografías de los pequeños merengues de colores y dirija su atención a la nueva tendencia de la repostería: el éclair.

Aunque es uno de los petit fours más conocidos de la gastronomía francesa, el éclair –tradicionalmente relleno de crema pastelera y cubierto con chocolate glaseado– se ha reinventado para posicionarse como el bocadillo predilecto de foodies y chefs alrededor del mundo.

Reposterías como Épicerie Boulud, en Nueva York; G’eclair, en Washington; Eclair by Garuharu, en Seúl; Maison de l'éclair en Sídney, o L'Eclair de Genie en París y Tokyo se han dado a la tarea de crear nuevas versiones del bocadillo combinando todo tipo de ingredientes: moras, anís, nueces, mango, en incluso espinacas, salmón ahumado, queso de cabra y tocino, despertando el interés de los comensales por esta especie de híbrido culinario.

La fascinación por este postre ha sido tal, que en junio del 2014 los hoteles Le Meridien comenzaron el proyecto “Éclair Diaries” en colaboración con el reconocido repostero Johnny Iuzzini, quien a lo largo de los últimos 10 meses se ha dado a la tarea de viajar por varios destinos turísticos en búsqueda de inspiración e ingredientes novedosos para la creación de 8 nuevas recetas de éclairs, pastelillos que se han convertido en el sello culinario de la cadena hotelera.

De acuerdo con Iuzzini, en una entrevista reciente con el periódico de Indianapolis “Indy Star”, la maravilla del éclair recae en que “es un lienzo en blanco que permite a su creador tener absoluto control creativo”, además “cuando se hace correctamente, es una combinación de maravillosas texturas y sabores”.

Para creerlo, habrá que probarlo, así que la próxima vez que alguien salga de la repostería con una caja de macarons mírelo con desdén y dígale con su mejor acento francés “Désolé, les macarons ne sont plus à la mode” al tiempo que le da una suculenta mordida a su éclair.