Crowdfunding en México, aciertos y errores

Esta forma financiamiento colectivo ha dado mucho de qué hablar entre las comunidades emprendedoras en las últimas semanas. Te contamos cómo le ha ido en México.

El año pasado, a nivel mundial, circularon unos 68 mil millones de dólares a través de internet entre personas que probablemente no se conocían, o sí, un poco, pero que pensaron que podría ser buena idea: a) pedir dinerob) ofrecerlo para crear un producto, servicio, creación artística o simplemente por simpatía a un proyecto personal, bajo el modelo conocido como crowdfunding, algo que en español se conoce como financiación colectiva.

No todo el crowdfunding opera igual: existen empresas enfocadas a captar capital de inversores, pero que permite a cualquier individuo formar parte invirtiendo desde cantidades ínfimas como cien pesos al mes (como Play Business) para acceder a una parte del negocio, mientras que otras están enfocadas en poner en contacto proyectos atractivos con un mercado que incluye en primera línea conocidos, y que ofrecen no una participación, sino una recompensa (Fondeadora): en otras palabras, mecenazgo.

“El pilar principal de una recaudación en crowdfunding es comunicar a través de material gráfico, boca en boca y redes sociales todo el ejercicio y la estrategia de comunicación que hace los proyectos es lo que determina el éxito de su campaña”, explica Eduardo Suárez, encargado de comunicación y alianzas de Fondeadora, la empresa mexicana de fondeo colectivo establecida en 2011. “Sin dudas somos los primeros y líderes en crowdfunding en México y Latinoamérica”, continúa Eduardo, “y creo que se debe a esas diferencias que identificamos en el mercado latino frente al de Estados Unidos; el primero es ofrecer una asesoría personalizada a los creadores del proyecto, acompañarlos durante el proceso; también ofrecer métodos de pagos locales, como es el caso de hacer un pago en efectivo en OXXO o en una sucursal Bancomer, nuestro asesoramiento durante la campaña y las herramientas que les ofrecemos, que están tropicalizadas, que son locales”.

Más allá de cuestiones operativas y facilidades de pago, quizás lo que ha hecho de Fondeadora un modelo exitoso ha sido conectar con una necesidad concreta de un mercado largamente desatendido, el de las industrias creativas, bautizadas con este honroso eufemismo que le quita toda etiqueta de informalidad (y connotaciones negativas) asociada comúnmente a lo artístico. En cambio, en Estados Unidos Kickstarter, una de las más grandes plataformas de crowdfunding fundada en 2009, y que precisamente ha decidido adquirir a Fondeadora en México, no hace otra cosa que fomentarlas: “No es tanto que nos enfoquemos a lo creativo, sino que las industrias creativas tienen primero una gran necesidad económica, pero también tienen una tradición de hacer recaudaciones; las categorías de cine, música y teatro son las más populares en Fondeadora, debido a que la mayoría de los autores de proyectos de este tipo saben hacer grandes videos y comunicar muy bien la recaudación que están haciendo para sus proyectos”, explica Eduardo Suárez.

En Kickstarter, de entrada, se venden como el apoyo nato de las industrias creativas. “A lo largo de los años, unos cientos de creadores de México encontraron la forma de lanzar proyectos por Kickstarter en colaboración con alguno de los países en los que estábamos presentes. Esos proyectos reflejan la larga historia de creatividad y la cultura vibrante de México”, dice Sean Leow, director internacional de la compañía. “Hemos visto ideas inspiradoras de artistas e innovadores mexicanos en todo el espectro creativo. Un par de ejemplos: Aeromoto llevó a cabo exitosamente una campaña para crear la primera librería pública de arte contemporáneo en la Ciudad de México, y Cinema Fantasma creó un cortometraje en stop-motion llamado Revoltoso, un jabalí que descubre el cine en medio de una revolución”, para el cual recaudó casi 38 mil dólares en Kickstarter (Canadá) y algo más de 133 mil pesos en Fondeadora. “Curiosamente”, insiste Leow, “arte es nuestra sexta categoría más grande en el sitio, y fotografía ocupa el puesto número 12 en término de número de proyectos lanzados, pero en México fotografía ocupa el segundo lugar y arte el tercero”.

Por supuesto, el esquema no está exento de problemas. Un personaje llamado Miguel Islas, creador de Foodies (un servicio de reparto de alimentos a domicilio), incluyó su proyecto para levantar fondeo. Tuvo éxito. 189 inversionistas distintos apoyaron su proyecto. Miguel huyó con $1 millón de pesos y defraudó a la gente y a la propia Fondeadora. De acuerdo con una publicación de Expansión, la directiva de esta organización respondió que procedieron a una investigación jurídica y a dar apoyo legal a todos quienes confiaron en ese proyecto. El tema sigue su marcha. “Fondeadora es una comunidad de mexicanos apoyando el emprendimiento. Durante cinco años, miles de proyectos han encontrado una alternativa de financiamiento en nuestra plataforma. Estamos conscientes de que el éxito de la plataforma, de los proyectos e inversionistas depende de la transparencia y responsabilidad de sus miembros”, escribió Norman Müller, director general, en una misiva.

Negocios e inversores con cien pesos

Internet ha llegado para democratizar todo, incluso la ambición y los alcances de emprendedores e inversores, Play Business es un ejemplo exitoso de ello: “Nosotros nos enfocamos en el fondeo colectivo de proyectos de negocio en etapas tempranas, también conocidas como startups”, explica Carmen Murillo, editora de contenidos en Play Business. “Cualquier emprendedor puede subir su proyecto a la plataforma, pero para abrirlo a inversión debe tener innovación en modelo de negocio, producto o tecnología. En Play Business nos enfocamos en el fondeo de proyectos de negocio, a través del modelo de equity crowdfunding: al aportar dinero en un proyecto te conviertes en uno de sus inversionistas, es decir, compras una pequeña parte de un proyecto que de ser exitoso valdrá más en el futuro, y por ende, ganarás dinero mientras te diviertes en el proceso de analizar startups y decidir si inviertes o no”.

Tanto Play Business como Fondeadora pueden trabajar juntos en un mismo proyecto, en distintas etapas, y aumentar así el potencial de crecimiento del emprendedor: “Digamos que cada plataforma entra en una etapa diferente: quizá si tienes una idea, pero aún no tienes dinero para desarrollarla, puedes entrar a Fondeadora y medir el interés de las personas en tu idea, después, puedes buscar a Play Business para ofrecer una porción de tu empresa, a cambio de la inversión y después buscar a un fondo de seed capital, Venture Capital u otra plataforma de Crowdfunding como Crowdfunder, que sólo admite inversionistas certificados y con tickets de inversión más altos”, continúa Murillo.

La ventaja para las startups es evidente, pero también lo es para quienes deseen apostar su dinero, sin importar qué tanto, en algo que no sea una cuenta de ahorros o una compra-inversión de algo que no aumentará de valor: “Hemos democratizado el mundo de las inversiones y roto el mito de que sólo los millonarios pueden invertir su dinero. Pocos tienen un millón de pesos para invertir, pero muchos más podemos invertir desde 100 pesos al mes. No se trata de que todos tus ahorros los inviertas en emprendedores, sino de diversificar el ahorro y de poner a trabajar el dinero”. Hoy, a través de esa plataforma se han fondeado más de 50 proyectos y se han hecho transacciones por más de 40 millones de pesos, lo que ha ayudado a generar unos 300 empleos directos, más miles de empleos indirectos. “Tenemos una red de más de 2,000 Inversionistas y tenemos casi 2,000 proyectos subiéndose a la plataforma. Desde luego que fondearse exitosamente requiere de mucho trabajo del emprendedor, pero sobre todo de que la gente encuentre atractiva la idea. La clave, en mi experiencia, es que sean proyectos de negocio que sí resuelvan problemáticas reales de las masas, las que precisamente fondearán o no una startup”.